Fernando Fernández Cabezuelo presenta su proyecto para realzar y conservar la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena

La candidatura a Hermano Mayor de Fernando Fernández Cabezuelo ha dado a conocer un ambicioso plan de actuación para la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, con el objetivo de preservar su legado histórico, garantizar la seguridad de sus Sagrados Titulares y mejorar la experiencia devocional y artística de los fieles y visitantes. El proyecto, presentado en un contexto de especial relevancia histórica y patrimonial, coincide con la conmemoración del 60 aniversario de la consagración del templo y el aniversario de su declaración como Basílica Menor, una distinción concedida en 1966 por el Papa Pablo VI, que convirtió a la Macarena en el primer templo de Sevilla en recibir esta alta dignidad.

El plan de Fernández Cabezuelo refleja la vocación de continuidad y respeto por la historia del templo, al tiempo que incorpora propuestas concretas para modernizar y reforzar la infraestructura del edificio, recuperando elementos históricos y completando espacios artísticos pendientes. Su proyecto no solo pone el énfasis en la seguridad y conservación de las imágenes y del patrimonio, sino también en la iluminación, restauración y mejora de la Capilla Sacramental, así como en estudios técnicos sobre obras emblemáticas como el lienzo de la Virgen de Guadalupe y el Cristo de la Salvación, garantizando así que la Basílica siga siendo un referente espiritual y cultural en Sevilla.

Inspiración y espíritu del proyecto

Dar a la Gran Señora un templo que reúna el afán, la fe y el cariño de todos los que en Ella esperamos”. Con esta cita del arquitecto Aurelio Gómez Millán, responsable del diseño de la Basílica tras el incendio de la parroquia de San Gil en 1936, Fernández Cabezuelo sintetiza el espíritu que impulsa su propuesta: preservar lo esencial, embellecer lo sagrado y asegurar el futuro de la Casa de la Esperanza.

Actuaciones técnicas y patrimoniales

La candidatura plantea una serie de actuaciones técnicas, artísticas y patrimoniales destinadas a garantizar la seguridad y el esplendor del templo que acoge a los Sagrados Titulares de la corporación. Entre las principales medidas, destaca la revisión del sistema contraincendios en los camarines de la Virgen de la Esperanza y del Señor de la Sentencia, una intervención prioritaria orientada a reforzar la protección y conservación de las imágenes.

Asimismo, se propone la realización de un estudio estructural completo de la Basílica, con especial atención al estado de sus cubiertas y elementos arquitectónicos, con el objetivo de asegurar su integridad a largo plazo.

Recuperación de lámparas históricas e iluminación artística

Uno de los puntos más simbólicos del programa es la recuperación de las lámparas históricas retiradas en 1992 con motivo de las obras de acondicionamiento previas a la Exposición Universal. Se trata de la lámpara central de la bóveda de medio cañón y de las cinco que enmarcaban el presbiterio, piezas que, en palabras del candidato, “devolverán al templo su esplendor original y su solemnidad litúrgica”.

En paralelo, se plantea una revisión integral del sistema de iluminación artística con el fin de resaltar los valores estéticos y espirituales del edificio, mejorando la eficiencia lumínica y la experiencia tanto de los fieles como de los visitantes.

Finalización de la Capilla Sacramental

Otro de los ejes fundamentales del proyecto es la finalización artística de la Capilla Sacramental, actualmente pendiente de completar. La propuesta contempla el revestimiento de la cúpula, pechinas y arcos de medio punto, así como una reordenación del espacio, con el propósito de culminar su diseño original y dotarlo de mayor coherencia estética y devocional.

Conservación del patrimonio devocional

Fiel al compromiso de la Hermandad con la conservación de su legado, el programa incluye la elaboración de informes técnicos de conservación sobre dos obras de especial relevancia: el lienzo de la Virgen de Guadalupe y el Cristo de la Salvación. El cuadro guadalupano, pintado en 1709 por Joseph Mota y donado por el abad Feliciano Cortés y Mora de la Basílica del Tepeyac (México), será objeto de un estudio diagnóstico y, si procede, restauración. Esta actuación se enmarca dentro del reciente hermanamiento entre la Basílica de la Esperanza Macarena y la de Santa María de Guadalupe, un vínculo histórico entre ambas devociones marianas.

Por su parte, el Cristo de la Salvación, talla académica del escultor Luis Ortega Bru, será sometido también a un examen técnico para determinar el estado de conservación y la posible necesidad de intervención.

Compromiso con la historia y el futuro

El programa presentado por Fernando Fernández Cabezuelo no pretende alterar la esencia del templo, sino fortalecerla desde la responsabilidad y el respeto. “Cada actuación —señala el candidato— se planteará con profundo cuidado hacia la historia y el valor espiritual del edificio, para garantizar que la Basílica siga siendo faro de fe y patrimonio de todos los macarenos”.

La propuesta cobra especial significado en un contexto histórico: el anhelo de un templo propio comenzó en 1910, coincidiendo con los primeros proyectos de la Exposición Iberoamericana. Décadas más tarde, tras la pérdida del templo de San Gil en 1936, el sueño tomó forma con la colocación de la primera piedra el 13 de abril de 1941, en un acto presidido por la Virgen de la Esperanza bajo palio.

Hoy, más de ochenta años después, ese mismo espíritu de entrega y devoción se refleja en un proyecto que une pasado, presente y futuro para seguir honrando a la Gran Señora de Sevilla.

“Fieles a la historia y abiertos al porvenir, los macarenos seguimos construyendo Esperanza”, resume el lema con el que Fernando Fernández Cabezuelo acompaña su propuesta para la Basílica Menor de Santa María de la Esperanza Macarena.