Fernando Fernández Cabezuelo: “Quiero ver muchos abuelos con sus nietos, muchas personas mayores con sus hijos sentados en los bancos, pudiendo rezarle y estar un ratito delante de Ella”

Un besamanos soñado que devuelve la cercanía entre la Virgen y su pueblo

La celebración del besamanos del centenario, protagonizado por la Esperanza Macarena, ha servido de marco para una extensa entrevista emitida por Macarena Televisión al hermano mayor de la corporación, Fernando Fernández Cabezuelo, con motivo de los cien años del primer besamanos celebrado en 1925 en la Parroquia de San Gil Abad. Un diálogo marcado por la emoción, el cansancio acumulado y la conciencia de estar viviendo un momento histórico para la Hermandad.

“Hemos llegado hasta aquí después de una larga noche”

El hermano mayor reconocía desde el inicio que se trataba de un “sueño cumplido”, afirmando que “hemos llegado hasta aquí después de una larga noche en la que hemos disfrutado muchísimo y en la que no hemos dormido ni un solo minuto”. Aun así, subrayaba que “es justo y necesario estar aquí” para vivir un día que definía como “muy bonito, muy intenso”, con “muchos hermanos, muchas alegrías, mucha ilusión y mucho sentimiento”.

“Ha sido un mar de lágrimas y de sentimiento a flor de piel”

Durante la conversación, Fernández Cabezuelo describía escenas especialmente conmovedoras, aludiendo a “personas muy mayores llorando con la Virgen, hablándole, pidiéndole y dándole gracias”. Según relataba, cuando la Imagen quedó dispuesta, “aquello era un mar de lágrimas y de sentimiento a flor de piel”, insistiendo en que la cercanía era uno de los grandes objetivos: “esa cercanía que tanto tiempo hemos estado pidiendo y que dijimos a los hermanos que íbamos a conseguir, hoy se ha conseguido”.

“Había muchas personas que la necesitaban”

El hermano mayor insistía en que el besamanos ha permitido que “muchas personas que la necesitaban” pudieran acercarse a la Virgen, subrayando que se vivieron “muchas lágrimas y mucha cercanía”, con fieles que se aproximaban “diciéndole cada uno sus necesidades y dándole gracias”. Una vivencia que calificó como “una noche fuerte, muy sentimental, de las que no se van a olvidar”.

“El proyecto estaba hecho, pero una cosa es el papel y otra hacerlo realidad”

Al echar la vista atrás, Fernández Cabezuelo explicaba que el besamanos histórico “se soñaba así”, recordando que cuando se planteó regresar a San Gil “ya habíamos hablado con el párroco, teníamos los permisos y habíamos estudiado el besamanos que se está viendo”. No obstante, reconocía que “una cosa es tenerlo en papel y otra hacerlo”, mostrando su satisfacción porque “ha salido muy bien” y porque la Virgen “está guapísima”, convencido de que “la ciudad va a estar encantada”.

“Se ha vestido tal y como se hizo en aquel primer besamanos de 1925”

El hermano mayor destacó que la Imagen aparece “tal cual se vistió en ese primer besamanos de 1925”, coincidiendo además con el día de la Esperanza. Sobre el trabajo del vestidor, relató que es “un hombre muy sencillo” que “antes de empezar se ponía de rodillas, se acercaba a Ella y le pedía ayuda”, trabajando “con un tacto y un cariño muy especial”. Según afirmaba, “la Virgen está muy cómoda” y el resultado le pareció “impresionante”, destacando “la rapidez, la sencillez y la tranquilidad” con la que se ejecutó el trabajo.

“Ha sido un trabajazo de tres días, con muchas horas y poco sueño”

Fernández Cabezuelo quiso poner en valor el esfuerzo colectivo, calificando de “trabajazo” la labor de la Junta de Gobierno y de “un enorme equipo de colaboradores”. Detalló que el montaje se levantó “en tres días completos, desde el lunes hasta el miércoles”, con “muchas horas de trabajo y pocas de sueño”, reconociendo que “esta noche no hemos dormido nada”.

“Ahora todo empieza”

En la antesala de la apertura del templo, el hermano mayor subrayó que “todo empieza ahora”, recordando que “a las 7 en punto se abrirán las puertas para los hermanos” y que “a las 9 de la mañana será la apertura para el público en general”. Avanzó un día “muy bonito, muy ilusionante, lleno de esperanza”, con una agenda intensa: “vamos a recibir muchas visitas, muchas hermandades, ofrendas de flores durante todo el día” y la culminación con “la Función Solemne de las 8 de la tarde”.

“Va a ser un día muy de barrio”

El hermano mayor destacó el carácter popular de la jornada, mencionando la participación de “señoras muy mayores del barrio de los callejones” que acudirán con centros de flores identificados con el nombre de sus calles, así como “niños de colegios”, afirmando que “va a ser un día muy de barrio, muy cercano y muy sentimental”.

“Hemos pedido ayuda y responsabilidad para gobernar la Hermandad”

En el plano más íntimo, Fernández Cabezuelo compartía que su petición a la Virgen fue “ayuda y responsabilidad” para “llevar la Hermandad donde queremos llevarla”, explicando que el objetivo es “que el hermano sea el centro, que el hermano disfrute, que sea feliz y que esté muy cerca”. Mostró su deseo de ver “personas mayores sentadas, enfermos sentados, abuelos con sus nietos” rezando “un ratito delante de Ella”, recuperando “esa cercanía que llevábamos mucho tiempo echando de menos”.

“Hoy lo vamos a volver a vivir”

La entrevista concluyó con la convicción de que “los hermanos lo van a ver” y de que este besamanos será profundamente agradecido. Todo ello en el marco de “una noche eterna llena de esperanza”, con la Virgen ya dispuesta para que “todos puedan venir a venerarla y besar su mano”, cuando se cumplen “100 años de aquel primer besamanos” en “la que siempre ha sido nuestra casa, la Parroquia de San Gil Abad”.