El artista sevillano Fernando Vaquero, autor del cartel anunciador de la próxima Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla, ha expresado públicamente su profunda preocupación ante la campaña de ataques que afirma estar recibiendo en redes sociales. La controversia surgió después de que algunos usuarios criticaran el hecho de que una de las figuras del cartel portara una camiseta del Real Betis, detalle que el pintor incluyó como referencia personal y simbólica.
En un mensaje difundido en su cuenta personal de una conocida plataforma social, el autor ha explicado que en los últimos días se ha visto envuelto en una situación que considera completamente desproporcionada. Vaquero asegura que está sufriendo “acoso cibernético, insultos, amenazas telefónicas de madrugada y otros tipos de bullying”, motivo por el cual ha optado por mantenerse al margen de los medios y de las discusiones en Internet: “he decidido no hacer ningún tipo de declaración a ningún medio ni responder a ningún comentario en redes”.
El pintor aclara además que la intención de su obra ha sido completamente malinterpretada por ciertos sectores. Según sus propias palabras, “en ningún momento se ha pretendido excluir a nadie ni dividir a nadie en esta obra”, subrayando que el cartel nace de una idea sencilla y cotidiana: “he querido plasmar simplemente cómo los niños en sus cartas de reyes piden entre otras cosas camisetas de fútbol y para representar esta idea he recurrido a un recuerdo de mi infancia en el que me regalaron una camiseta del Betis”.
El autor también ha querido responder a los rumores que circulan respecto a una supuesta remuneración por el trabajo creativo. Vaquero afirma de manera tajante: “no he cobrado absolutamente nada por realizar el cartel. Lo hice como un regalo sincero a mi ciudad, un gesto de cariño que, por desgracia, algunas personas han querido interpretar como un regalo envenenado”.
Finalmente, el pintor lamenta la escalada de hostilidad que ha acompañado a las críticas, diferenciando la opinión legítima de la violencia digital: “entiendo que una obra pueda ser criticada, pero lo que estoy sufriendo va mucho más allá: el ciberacoso agresivo, desproporcionado e intencionado de algunas personas está totalmente fuera de lugar”.
La polémica continúa alimentando el debate sobre los límites de la crítica en redes sociales y la creciente exposición de los artistas a dinámicas de acoso digital cada vez más frecuentes.





