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Córdoba, ⭐ Portada

Fernando Vaquero resucita a Romero de Torres para darle a Córdoba un cartel histórico protagonizado por la Madre del Remedio de Ánimas

El Salón de Actos de la Fundación Miguel Castillejo ha acogido la presentación del magistral cartel que el pintor sevillano Fernando Vaquero Valero ha concebido para ilustrar la Semana Santa de Córdoba de este año. un evento que ha contado con la presencia de José María Bellido, alcalde de Córdoba, y la plana mayor de la Agrupación de Cofradías, así como del pintor César Ramírez que ha presentado a Vaquero.

Tal y como adelantase el propio Vaquero en la magnífica entrevista concedida a Gente de Paz para abordar esta presentación, el autor ha querido que este cartel fuera «un poema a Córdoba» y ha conseguido algo más, crear la ilusión de que el mismo Julio Romero de Torres -de cuyo fallecimiento se cumplen 90 años en 2020- ha ayudado a elaborar esta obra de arte que el sevillano ha querido brindar a la ciudad de San Rafael para anunciar su Semana de Pasión. Un cartel que une dos siglos, el XX y el XXI, que pasará a la historia como una de las grandes composiciones pictóricas, en todos los aspectos, que se vengan a referir a la ciudad, en el que los detalles aún la hacen más grande.

Así, con este cartel Vaquero «ha pretendido pintar el alma de Córdoba utilizando como recurso su Semana Santa» inspirándose para ello en uno de los mayores exponentes artísticos que tiene la ciudad, Julio Romero de Torres. Para ello, el autor ha querido explicar su cartel a través de la obra del cordobés universal.

Cartel Semana Santa de Córdoba 2020 | Fernando Vaquero

Un poema visual cuajado de detalles y simbología

“Mira que bonita era”. Museo Julio Romero de Torres. 1895

El cartel de la Semana Santa de Córdoba surge de los elementos esenciales del cuadro «Mira que bonita era», como son «la mujer, la muerte, el flamenco y el duelo». La mujer, presente cinco veces, la muerte de Cristo, el flamenco en la saeta y el duelo de la Santísima Virgen, «inmersa en un inimaginable dolor llora en silencio acompañada por las tres Marías y San Juan, es una escena callada». Tres Marías y un San Juan que no son realizadas por un imaginero ni procesionan por Córdoba, sino surgidos del imaginario del autor evocando una escena realizada por Julio Romero.

“Cante Hondo”. Museo Julio Romero de Torres. 1922

En el cuadro de Julio Romero, se observa en la esquina derecha un hombre que se quita el sombrero cordobés en «señal de respeto» junto al ataúd, de una manera idéntica que en otro cuadro del cordobés, «Cante Hondo», en los que Romero de Torres prefiguró su propia muerte. Este personaje es la representación del «San Juan», al cual le ha bajado el brazo izquierdo otorgándole un cirio encendido, dándole luz al bordado y la manga de la Virgen.

Bajo «San Juan» aparece «María Cleofás, apareciendo arrodillada, con la cara de pena típica de los personajes de Julio Romero, llevando un rosario en la mano y con la mirada puesta en el espectador. La hermana de la Virgen, según las escrituras, la ha basado en el cuadro «Los Celos», pero versionándola a través de algunas modificaciones estristeciéndole más el rostro, vestidéndole el torso y volteado horizontalmente».

“Los celos”. Museo Nacional de Argentina. 1895

A la derecha de la Virgen, aparece otra de las Santas Mujeres: María Salomé que, según la interpretación tradicional cristiana de los textos evangélicos, habría sido la madre de los apóstoles Santiago el Mayor y San Juan Evangelista. Junto con la Virgen, es la única figura que no está sacada de ningún cuadro de Julio Romero pero que, ha «intentado que guarde el estilo y la paleta de colores propia del pintor», vestida con el típico mantón que tantas veces usa Romero de Torres en sus cuadros, con un gesto serio y ensimismado, llevándose la mano derecha al corazón en gesto doliente mientras que en la izquierda lleva la originalísima corona de espinas dorada del Remedio de Ánimas.

Y a los pies de María Salomé, la más «conocida, enigmática y controvertida de las Tres Marías: María Magdalena. De ella Vaquero ha querido resaltar el aspecto enigmático de esta Santa Mujer. Así, se nos presenta arrodillada ante la Virgen y su mano está tocando la media luna. Esta Santa Mujer fue sacada del cuadro “La nieta de la Trini”.

“La nieta de la Trini”. Museo Julio Romero de Torres. 1929

El último de los elementos que guardan relación con el gran Julio Romero de Torres, el flamenco, lo transmite a través del cuadro «La Saeta» de 1918. En este cartel, Vaquero se ha inspirado en la composición piramidal con con un protagonista principal en el centro», donde ha colocado a Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas. Hay un segundo elemento en el que se fijó Vaquero, la procesión, dos escenas diferentes que suceden a la vez en el cuadro».

Si en el caso del cuadro «La Saeta» eran los hermandades de los Dolores Coronada y Santísimo Cristo de la Clemencia y la del Santísimo Cristo de Gracia y María Santísima de los Dolores y Misericordia, en el cartel de la Semana Santa de Córdoba ha cambiado por la Hermandad del Remedio de Ánimas. En el primer lugar del cortejo aparece el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas en su paso, acompañándolo sus hermanos nazarenos portando su tradicionales faroles de viático, tras éste, aparece el singular baldaquino de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, la verdadera protagonista del cartel de este año.

“La saeta” 1918. Palacio de Viana

La Hermandad del Remedio de Ánimas, es a ojos del autor «una cofradía con un maravilloso aire arcaizante, una estética tenebrista, un carácter plagado de misticismo, solemnidad, dramatismo y gravedad no solo en su cortejo, sino en los maravillosos montajes de besamanos con ecos barrocos y referencias a Valdés Leal que siempre me han llamado la atención». Estos elementos están muy en relación con el estilo de la obra de Fernando Vaquero, siendo esa la razón por la que ha elegido esta corporación para su cartel.

La protagonista indiscutible del cartel, «por su porte, su gesto, la devoción que le profesan en San Lorenzo, y esa maravillosa forma de vestirla«, es Nuestra Madre de Dios en sus Tristezas. Ella mira al vacío inmersa en un profundo dolor, «sin ser consciente de los que la acompañan» siendo «un dolor compartido, pero un dolor recogido«. Pretendiendo representar ese «momento de silencio entre ellos» y que espera «haber conseguido». A los pies de la Virgen, María Magdalena acaricia con su mano la media luna símbolo de su Inmaculada Concepción, a la cual hace alusión también el párrafo del Apocalipsis: «Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de estrellas”.

En el cartel no pueden faltar los atributos más característicos del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y que figuran en el velo de tinieblas, relacionado con el «alfa y el omega, el principio y el fin de todas las cosas. Para el autor «es tan potente esta simbología, que la he querido incluir en la palabra Córdoba un astro en cada “O” de su nombre«.

Para finalizar, en la parte inferior del cartel, aparece el año 2020 en números romanos, enmarcado por uno de los elementos del escudo de la Hermandad y que también aparece en la propia canastilla del paso de Cristo.

Fernando Vaquero le da a Córdoba el cartel que su Semana Santa merece, único e irrepetible y con su carisma propio, representado de esta manera sublime que, sin duda, pasará a ser uno de los mejores carteles que se han realizado para anunciar la Semana de Pasión de la ciudad califal.

Remedio de Ánimas | Foto José Ignacio Aguilera
Entierro de Julio Romero de Torres. Mayo 1930.

 

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