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Fran Martínez: «Una tercera Semana Santa sin salidas procesionales sería un jarro de agua fría para el ánimo y el sentir del mundo cofrade»

​Esta Semana Santa de 2021 volverá a ser recordada como la segunda consecutiva en la que las salidas procesionales no pudieron tener lugar debido a la crisis pandémica que atraviesa nuestra tierra. Desde este medio, hemos querido conocer la opinión de primera mano de diversos hermanos mayores de la Semana Santa cordobesa sobre cómo se va a vivir este año la Pasión de Jesús dentro de los templos, así sobre qué vislumbran en el futuro. En esta ocasión, tenemos el placer de conversar con Francisco Martínez, hermano mayor de la salesiana Hermandad del Prendimiento.

– En comparación con la Semana Santa de 2020, ¿qué espera de la de este año?

Gracias a Dios, la Semana Santa de 2021 está siendo más halagüeña que la del año anterior. No debemos perder de vista la Semana Santa de 2020 la pasamos confinados en nuestros hogares, viviéndola a través de las redes sociales y los vídeos de otros años. Este año, sin embargo, hemos podido organizar un amplio programa de actividades para poder acercar nuestros Venerados Titulares a los hermanos, y, sobre todo, para evitar aglomeraciones y que cada hermano pueda decidir en qué momento acudir a los actos de su hermandad.

«Las hermandades hemos demostrado una capacidad de adaptación impresionante»

– ¿Cómo se ha visto afectada a todos los niveles su hermandad por la pandemia? ¿Cree que esta situación puede ser sostenible mucho tiempo más?

​Nuestra Hermandad se ha visto afectada en muchos niveles. En primer lugar, en el factor humano, ya que son muchos los hermanos que han pasado y están pasando por situaciones difíciles en el plano económico, personal y familiar, con la pérdida de poder adquisitivo y de seres queridos en situaciones de completa soledad. En segundo lugar, en la vida de hermandad. Somos una corporación joven y con mucha actividad y todo ello se ha visto reducido drásticamente. Sin embargo, poco a poco, y en función de la situación sanitaria de cada momento, vamos llevando a cabo nuestras actividades. Pienso que las hermandades hemos demostrado una capacidad de adaptación impresionante, siendo capaces de reinventarnos ante esta situación tan compleja. Aunque, si bien es cierto, una tercera Semana Santa sin salidas procesionales sería un jarro de agua fría para el ánimo y el sentir del mundo cofrade.

– De producirse una cuarta ola de la pandemia, ¿cree que habrá quien lo achaque a los cofrades pese a todo?

No creo que se dé esa acusación. Las hermandades están siendo muy escrupulosas en el cumplimiento de la normativa actual. Desde las distintas corporaciones se está evitando la aglomeración de personas, estableciendo amplios horarios de veneración a los Titulares y con acceso restringido a los hermanos para actos de la Hermandad, estableciendo, en muchos casos, varios turnos para cumplir con la normativa de aforo.

«Las hermandades están siendo muy escrupulosas en el cumplimiento de la normativa actual. Desde las distintas corporaciones se está evitando la aglomeración de personas»

– ¿Piensa en una vuelta a la normalidad paulatina durante los próximos meses por las vacunas? ¿Ve usted la luz al final del túnel?

A pesar del ritmo de vacunación, creo que la inmunización, tarde o temprano, va a dar sus frutos y el pronóstico es que para los próximos meses vayamos retomando paulatinamente la normalidad. Puede que haya repunte de casos, en función de la movilidad de la sociedad, pero las infecciones que se están produciendo son de menor gravedad. Hay que ser optimistas y espero y deseo que en verano podamos disfrutar de esa ansiada normalidad tan necesaria para la sociedad, no sólo en el ámbito económico, sino sobre todo en el psicológico, ya que hay muchas personas que anímicamente lo están pasando realmente mal. Hay que tener esperanza y fe en Dios, que es lo único a lo que nos podemos aferrar en los momentos de dificultad.

«Estos dos años sin procesiones en las calles nos ha hecho girar la mirada a lo que debiera ser el núcleo fundamental de nuestra actividad y que, en ocasiones, se ha cuidado menos: nuestros cultos»

– ¿En qué habrá cambiado la cofradía tras estos dos años sin salidas procesionales cuando vuelva a salir a la calle?

Este tiempo de pandemia ha provocado diversos cambios en nuestra Hermandad. Al no haber salida procesional y no tener que estar pendientes de tantos preparativos, hemos podido centrarnos en el patrimonio más importante de nuestra corporación, los hermanos. La relación y unión que se está dando entre todos es fascinante, dejando de ser de ser simples números en una nómina. Hemos conseguido conocer al verdadero hermano que hay detrás de nombre, sus problemas, sus inquietudes, su vida, sus sueños. Realmente, en este aspecto, está siendo maravilloso y enriquecedor.

También está siendo un momento para reorganizar el funcionamiento de la Hermandad, priorizando unas tareas. Igualmente, estamos llevando a cabo una importante actualización de nuestra base de datos, de los inventarios, la organización de espacios, o la creación de una imagen corporativa.

Por último, estos dos años sin procesiones en las calles nos ha hecho girar la mirada a lo que debiera ser el núcleo fundamental de nuestra actividad y que, en ocasiones, se ha cuidado menos: nuestros cultos. Se ha realizado un trabajo arduo en cuidar la liturgia, haciendo entender a nuestros hermanos la importancia de la misma. En resumen, todo lo anteriormente mencionado va a propiciar que cuando podamos realizar Estación de Penitencia por las calles de nuestra ciudad se vea una Hermandad mucho más madura y cohesionada, unida en torno al mensaje de nuestro Señor Jesucristo.

«Es inevitable que el mundo cofrade también se vea afectado por esta pandemia mundial. Pero de igual manera, toda crisis provoca una oportunidad y en este sentido, las hermandades van a salir fortalecidas ya que, ante la ausencia de la estación de penitencia, han podido darse cuenta de lo realmente importante»

– ¿Se va a resentir el mundo cofrade en general por la pandemia, o por el contrario piensa que volverá más fortalecido?

Pienso que, dado el impacto económico tan fuerte que está sufriendo nuestro país, es inevitable que el mundo cofrade también se vea afectado por esta pandemia mundial. Pero de igual manera, toda crisis provoca una oportunidad y en este sentido, las hermandades van a salir fortalecidas ya que, ante la ausencia de la estación de penitencia, han podido darse cuenta de lo realmente importante, sus hermanos, los cultos a sus venerados titulares, la optimización de sus recursos económicos, la búsqueda de fuentes de financiación alternativas y la necesidad de actualizarse al mundo digital.

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