El mágico enclave de las ruinas de la iglesia de San Juan Bautista, acogió al llegar el primer día del mes de agosto una nueva exaltación en honor a Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de la noble Baeza.
Esta joven y a la vez esperada cita mariana, congregó a fieles y devotos de Nuestra Señora hasta completar el aforo de las ruinas románicas, donde entre la historia que narran sus muros se desarrolló esta exaltación a cargo de Francisco López Palomares, quien fue presentado por su hermano, Jesús López Palomares.
Durante su intervención, el exaltador abrió su corazón a los presentes siempre de la mano de María en su advocación del Alcázar. Su amor por Baeza, su patrimonio, gentes y tradiciones estuvieron presentes en sus palabras a través de sus recuerdos, de la añoranza de su corazón como baezano ausente y de la mano de su familia. Brillante testimonio el de este horquillero, que cada año porta a la Virgen por las calles de Baeza, portando y llevando a la Patrona de Baeza por todas las misiones que afronta dentro y fuera de nuestras fronteras, en su carrera profesional como militar.
Señaló a María como protectora, estando siempre al lado de los militares e incluso protagonizando hazañas gloriosas e históricas. También hubo mención en su discurso para militares hijos de Baeza, que han destacado en la historia por su valentía y heroicidad, movimos siempre por el amor a la Virgen del Alcázar.
Finalizó el acto con un concierto a cargo del cuarteto “spicatto”.





