Francisco Toscano admite fallos en los aforamientos de Semana Santa y promete mejoras en el dispositivo de seguridad

El subdelegado del Gobierno en Sevilla defiende la actuación policial pero reconoce la necesidad de revisar las medidas tras escenas como la vivida en la calle Luchana

La polémica por el excesivo vallado y los aforamientos en diversos puntos del recorrido cofrade sigue generando reacciones. En esta ocasión ha sido el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, quien ha ofrecido su versión en una entrevista concedida a El Llamador de Canal Sur Radio, en la que ha hecho autocrítica y ha asegurado que la Policía Nacional ya trabaja en la revisión del operativo de cara a 2026.

Una de las imágenes más simbólicas de este debate ha sido la total ausencia de público en la calle Luchana durante la entrada de la Hermandad de San Isidoro en la noche del Viernes Santo, donde las vallas situaron a los fieles a más de quince metros de distancia de los cortejos. Una escena desoladora para muchos sevillanos que consideran esencial la cercanía entre pueblo y cofradías.

A pesar de ello, Toscano hizo un balance general positivo de la Semana Santa, destacando la “ausencia de incidentes de gravedad y, en ese sentido, tenemos que mostrarnos satisfechos”. Reconoció, eso sí, episodios de mayor dificultad, como la explosión de un transformador en la calle Relator durante la Madrugada, agradeciendo el papel desempeñado por los cuerpos de seguridad, la hermandad de la Macarena y la ciudadanía.

Sobre la distancia física impuesta entre procesiones y espectadores, Toscano desgranó tres tipos de situaciones distintas: en primer lugar, las zonas de la Carrera Oficial, donde afirmó que “la Policía Nacional no tiene ninguna intervención, al tratarse de vallados solicitados por el propio Consejo de Cofradías a la Policía Local”. En esta línea, reconoció que lo ocurrido con hermandades como La Estrella, El Baratillo o la Quinta Angustiano se puede volver a repetir”.

En segundo lugar, se refirió a los accesos y salidas de los templos, donde según explicó, “son las propias hermandades en su organización las que plantean ese tipo de controles”. Finalmente, habló de los puntos más conflictivos en términos de aglomeración, como “el Postigo, el eje Placentines-Alemanes y el final de Francos con la cuesta del Rosario”, donde se requiere una mayor intervención policial por la alta densidad de público y nazarenos.

Estas explicaciones chocan con las ofrecidas por José Manuel Rubio, hermano mayor de San Isidoro, que en la misma emisora afirmó que la hermandad “no había solicitado ningún tipo de aforamiento ni medida específica de seguridad” aparte del acompañamiento de los agentes. Rubio expresó que lo vivido les produjo “una gran tristeza y consternación”, al tratarse de una cofradía que, por tradición, transita con recogimiento y sin aglomeraciones.

El propio alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, hermano de la corporación de San Isidoro, también reconoció que no le agradó lo que ocurrió con el vallado excesivo. “La seguridad de un partido de fútbol no es la que necesita una cofradía del Viernes Santo”, dijo Rubio en declaraciones previas, denunciando la desnaturalización que supone aplicar criterios de seguridad descontextualizados a una manifestación religiosa y cultural tan singular como la Semana Santa sevillana.

Toscano concluyó insistiendo en que este tipo de operativos “se revisan año a año” y que ya están inmersos en el análisis del dispositivo de este 2025 para tratar de alcanzar “el equilibrio entre mantener unas adecuadas condiciones de seguridad y garantizar el disfrute del discurrir de las cofradías”. Un equilibrio que, a la luz de lo vivido, sigue siendo una tarea pendiente.