“Fray Ricardo forma parte del patrimonio inmaterial de Córdoba”

Un estudio pionero rescata la figura de uno de los pensadores más influyentes del mundo cofrade

La historiografía de la Semana Santa contemporánea incorpora desde ahora una obra llamada a convertirse en referencia ineludible para comprender la evolución espiritual, estética e intelectual del fenómeno cofrade en Andalucía. El historiador Alejandro Aguilar ha dedicado más de dos años de investigación a reconstruir con rigor documental la vida, el pensamiento y la proyección pastoral de fray Ricardo de Córdoba, un sacerdote capuchino cuya huella se extendió con intensidad por ciudades como Córdoba, Sevilla o Jerez.

El resultado de ese trabajo cristaliza en el volumen Fray Ricardo de Córdoba (Almuzara, 2026), una investigación que, según explica el propio autor, constituye el primer estudio sistemático y global dedicado a la figura del fraile, abordando su trayectoria no desde la mera evocación sentimental, sino desde una perspectiva histórica, documental y crítica que permita comprender la dimensión real de su legado.

La obra será presentada el miércoles 11 de marzo a las seis y media de la tarde en el Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural del Sur, en un acto en el que intervendrán Joaquín Alberto Nieva, deán del Cabildo Catedral de Córdoba; Juan José Primo Jurado, director del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico y autor del prólogo; y Manuel Murillo, presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba.

Comprender quién fue fray Ricardo y por qué transformó el pensamiento cofrade

El propósito fundamental del libro no es, según sostiene Aguilar, ofrecer una recopilación anecdótica ni una sucesión de recuerdos dispersos, sino construir una obra de conjunto que permita entender quién fue realmente fray Ricardo y cuál fue la naturaleza de su influencia.

Desde esta perspectiva, el autor considera que la investigación pretende explicar por qué su figura resultó decisiva en la configuración de la Semana Santa cordobesa y andaluza, analizando su labor como sacerdote, pensador, predicador, orientador espiritual y figura influyente en el ámbito artístico y devocional.

Hasta ahora, recuerda el historiador, la memoria del capuchino había quedado dispersa en artículos sueltos, recuerdos personales o textos conmemorativos, pero nunca había sido objeto de un estudio global que abordara su pensamiento, su estética, su relación con las hermandades y su papel dentro de la religiosidad popular del último medio siglo.

Para construir ese retrato intelectual, la obra se apoya en fuentes primarias, documentos inéditos, testimonios directos de personas que convivieron con el fraile y numerosos escritos del propio fray Ricardo, lo que permite situar su figura dentro de un contexto histórico preciso.

Un legado que se despliega a través de sus propias palabras

Una de las características más singulares del libro es que permite al lector escuchar nuevamente la voz del sacerdote, no solo a través de la interpretación del historiador, sino mediante la incorporación de numerosos textos originales del propio fraile.

El recorrido documental se inicia con un artículo publicado en 1972 sobre la reorganización de la Hermandad del Nazareno, escrito varios años antes de su ordenación sacerdotal, y se extiende hasta sus últimos textos aparecidos en la revista Córdoba Cofrade apenas unas semanas antes de su fallecimiento en 2019, donde reflexionaba sobre la situación contemporánea del mundo cofrade.

Entre los materiales reunidos figuran fragmentos del pregón de la Semana Santa de Córdoba de 1983, el pregón completo del cincuentenario de la Hermandad de la Paz, así como diversos textos vinculados a distintas corporaciones, entre ellos su primer artículo en el boletín de la Hermandad de los Negritos o el escrito dedicado a la primera salida procesional de la Hermandad de la Sangre en 1989.

En total, el libro recoge sus reflexiones sobre más de veinte hermandades cordobesas, además de contextualizar su presencia en otros territorios como Sevilla, Jerez, Granada o Almería, territorios donde su pensamiento también dejó huella.

Un sacerdote adelantado a su tiempo

La decisión de dedicar esta investigación a fray Ricardo nació, según explica Aguilar, de una experiencia personal. El historiador llegó a conocer al fraile en los últimos años de su vida, una circunstancia que le permitió advertir que su obra y su pensamiento requerían una aproximación más profunda de la que hasta entonces habían recibido.

Tras su fallecimiento comenzó a recopilar información y descubrió que existía material suficiente para emprender un estudio de gran alcance. Esa primera intuición se reforzó con una convicción personal: la de que fray Ricardo había sido, en muchos aspectos, una figura incomprendida y adelantada a su tiempo.

El autor considera que su personalidad intelectual, marcada por la reflexión constante y por una voluntad crítica dentro del propio mundo cofrade, provocó en ocasiones incomodidad. Precisamente por ello estima que su pensamiento sigue teniendo vigencia en una sociedad en la que la reflexión crítica continúa generando tensiones.

El predicador y guía espiritual del mundo cofrade

En la reconstrucción de su trayectoria ocupa un lugar central su dimensión como predicador, una faceta que, según Aguilar, definía de manera esencial su personalidad. El historiador lo describe como un autodidacta y un “cofrade predicador en mayúsculas”, cuya palabra poseía una fuerza retórica y una densidad teológica poco habituales.

No obstante, el libro subraya que su influencia no se limitó al ámbito oratorio. Fray Ricardo ejerció también como guía espiritual exigente, tanto consigo mismo como con las hermandades a las que acompañaba pastoralmente.

Desde sus primeras intervenciones públicas insistía de forma reiterada en la necesidad de mantener una vida de hermandad activa durante todo el año, rechazando la idea de una religiosidad reducida únicamente al momento de la procesión. Esa insistencia revela, según el autor, su concepción integral de la vida cofrade, donde la formación intelectual, la coherencia espiritual y la vida comunitaria ocupaban un lugar tan importante como la estética procesional.

Influencia artística y relación con creadores contemporáneos

La obra analiza también la influencia que fray Ricardo ejerció en el ámbito artístico, especialmente en su relación con creadores como Antonio Bernal, Francisco Romero Zafra o Miguel Ángel González Jurado, a quienes impulsó y acompañó en distintos proyectos.

Asimismo, el libro examina sus reflexiones sobre los nuevos pasos de misterio y sobre diversas restauraciones de imágenes devocionales, mostrando cómo su pensamiento estético se articulaba siempre en relación con una visión teológica de la Semana Santa.

Dentro de ese entramado de relaciones ocupa un lugar singular su vínculo con Antonio Villar, discípulo del sacerdote y destacado vestidor, cuya cercanía personal permite comprender otra dimensión de su magisterio.

Una investigación sustentada en testimonios y memoria viva

La investigación incorpora también un capítulo final titulado “Voces testimoniales”, en el que se reúnen cerca de cuarenta testimonios de contemporáneos del sacerdote, entre ellos figuras destacadas del mundo cofrade, sacerdotes, periodistas y capataces.

Entre esas voces se encuentran Manuel García, antiguo hermano mayor de la Macarena; Carlos López Bravo, candidato a presidir el Consejo de Hermandades de Sevilla; el sacerdote y pregonero Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp; los periodistas Luis Miranda y Jesús Cabrera; cofrades como Rafael Zafra, Fernando Morillo-Velarde o Angelmaría Varo, y capataces como Juan Berrocal, entre otros muchos participantes.

Aguilar reconoce que la colaboración de hermandades, familiares y testigos ha sido decisiva para completar el proyecto, al igual que el acceso a boletines, entrevistas, homilías, revistas cofrades y documentación inédita.

La dimensión andaluza de un legado espiritual

El libro no se limita a Córdoba. La investigación revela cómo la influencia del capuchino se extendió a distintos ámbitos del mundo cofrade andaluz, especialmente a través de sus vínculos con Sevilla y Jerez.

En el caso sevillano, el historiador destaca la estrecha relación que mantuvo con miembros de la Hermandad de la Macarena, entre ellos Joaquín Sainz de la Maza o Manuel García, a quien el propio fraile casó con Rosa Arcos, camarera de la Esperanza.

La buena relación mantenida con la actual junta de gobierno ha permitido que el libro se presente también en la Casa de Hermandad de la Macarena, confirmando la vigencia del recuerdo del sacerdote en la capital hispalense. De hecho, diversas corporaciones —como Montesión, Negritos, Panaderos, La Lanzada, Baratillo y Esperanza de Triana— han colaborado en la investigación aportando documentación y testimonios.

Escuchar nuevamente la voz de fray Ricardo

Entre las aportaciones más singulares de la obra figura la inclusión de material sonoro procedente del archivo de la Hermandad de la Macarena. A través de un código QR incorporado al libro, el lector puede acceder a más de una hora de grabación con las cinco homilías que fray Ricardo predicó al Señor de la Sentencia en 2007.

De esta manera, la investigación no se limita a reconstruir su pensamiento, sino que permite volver a escuchar directamente su palabra, con la intensidad retórica y el estilo barroco que caracterizaban su predicación.

El reconocimiento pendiente de una figura decisiva

El estudio aparece en un momento especialmente significativo. En 2026 se cumplen el cincuentenario de la fundación de la Hermandad de la Sangre, impulsada por el propio fraile, y el ochenta aniversario de su nacimiento, que se conmemorará el próximo 1 de octubre.

Pese a ello, Aguilar considera que la memoria institucional de fray Ricardo aún requiere un mayor compromiso público. Recuerda que en 2025 se estudiaron diversas iniciativas para levantar un busto en homenaje al sacerdote, proyecto que llegó incluso a contar con un boceto del imaginero Antonio Bernal, aunque finalmente no llegó a materializarse.

Paradójicamente, el mayor homenaje que recibe en este momento procede de la iniciativa editorial privada, ya que ha sido una editorial cordobesa, Almuzara, la que ha apostado por publicar esta investigación.

Un punto de partida para nuevas investigaciones

Lejos de considerarlo un punto final, Alejandro Aguilar entiende su libro como el comienzo de un camino historiográfico todavía por recorrer. A su juicio, estudiar a fray Ricardo significa también comprender la evolución de la religiosidad popular y de la Semana Santa en las últimas décadas.

Por ello sostiene que preservar y estudiar este legado forma parte de la protección del patrimonio inmaterial de Córdoba, una herencia que, en su opinión, pertenece tanto a quienes lo conocieron como a las nuevas generaciones que deberán descubrirlo.

En ese sentido, la obra aspira a algo más que reconstruir una biografía: pretende devolver a la conciencia colectiva la voz de un sacerdote que pensó, soñó y cuestionó el mundo cofrade, y cuya influencia continúa proyectándose sobre la cultura devocional del presente.