El próximo miércoles 11 de marzo, a las seis y media de la tarde, el historiador Alejandro Aguilar presentará en Córdoba el libro Fray Ricardo de Córdoba (Almuzara, 2026), una obra pionera dedicada a la figura del sacerdote capuchino y su influencia en la Semana Santa, a través de un recorrido por sus principales focos de actuación: Córdoba, Sevilla y Jerez, además de otras provincias andaluzas.
El acto tendrá lugar en el Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural, y será presentado por Joaquín Alberto Nieva, deán del Cabildo Catedral de Córdoba, Juan José Primo Jurado, prologuista de la obra y director del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico; y Manuel Murillo, presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba.
«Por primera vez se estudia en profundidad la vida y obra de fray Ricardo de Córdoba»
El libro se presenta en una semana muy concreta, en plena Cuaresma. ¿Por qué ahora?
En un primer momento, la publicación estaba prevista para la Cuaresma del año pasado. Sin embargo, de común acuerdo con la editorial, decidimos esperar un año más. Aún quedaba mucho material por investigar y, además, de forma muy positiva, seguían llegando nuevas aportaciones: testimonios, documentos y material procedente de distintas hermandades vinculadas al sacerdote. Preferimos no correr y dedicar ese tiempo extra a completar la investigación, con el objetivo de presentar una obra sólida, rigurosa y a la altura de lo que fray Ricardo de Córdoba merecía.

Creo sinceramente que esa espera ha merecido la pena. Además, la llegada de este libro coincide con el 50 aniversario de la Hermandad de la Sangre, fundada por el fraile, y con el 80 aniversario del nacimiento del capuchino —el próximo mes de octubre—.
«No es un punto final, sino el inicio de nuevas investigaciones»
¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra el libro?
Se va a encontrar una obra de conjunto. No es un libro de curiosidades ni una recopilación de anécdotas, sino una investigación profunda sobre su figura como sacerdote, artista, pensador y guía espiritual del mundo cofrade. He querido que el lector entienda quién fue fray Ricardo, pero también por qué fue importante y qué aportó realmente a la Semana Santa cordobesa y andaluza.
Se ha dicho que es una obra pionera. ¿En qué sentido?
Porque hasta ahora no existía un estudio global sobre fray Ricardo de Córdoba. Había recuerdos, artículos sueltos o textos conmemorativos, pero nadie había abordado de forma sistemática su pensamiento, su influencia estética, su papel como orientador espiritual de numerosas hermandades y su relación con distintos ámbitos del mundo cofrade desde una perspectiva histórica y documental.
El trabajo se apoya en fuentes primarias, testimonios directos de allegados y textos del propio fraile. Además, recoge un compendio de sus principales obras e imágenes inéditas.

¿Por qué elegiste a fray Ricardo de Córdoba como objeto de estudio?
La decisión fue bastante repentina. Conocí a fray Ricardo en su última etapa de vida y entonces comprendí que su obra y su pensamiento merecían un tratamiento especial y ser conocidos por los demás. Tras su fallecimiento comencé a recopilar información y pronto me di cuenta de que había material suficiente para plantear un proyecto serio y profundo. Además, siempre he creído que fray Ricardo fue una persona incomprendida y adelantada a su tiempo. Soy consciente de que el fraile no dejó indiferente a nadie. Eso me impulsó a profundizar aún más en su legado.
Fue un sacerdote que pensó, reflexionó y soñó, y eso, en cualquier época, suele generar incomodidades. Por eso considero que sigue estando de actualidad: su pensamiento interpela más allá del mundo cofrade y nos invita a reflexionar en una sociedad donde, a veces, la persona que piensa suele ser cuestionada.
«Fray Ricardo forma parte del patrimonio inmaterial de Córdoba»
¿Es un libro solo para cofrades?
No exclusivamente. Evidentemente, el mundo cofrade se va a sentir muy identificado, pero el libro también interpela a quien se interese por la historia cultural de Córdoba, por la religiosidad popular o por el papel de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XX.
Fray Ricardo es una magnífica puerta de entrada para comprender una época y una forma concreta de vivir la fe. Es un libro pensado tanto para quienes tuvieron la suerte de conocerlo personalmente como para las nuevas generaciones de cofrades que deben acercarse a su legado histórico y artístico.

El libro supera las trescientas páginas. ¿Qué ha primado a la hora de construirlo?
El rigor y la honestidad. Por encima de los testimonios orales, he preferido seleccionar cuidadosamente los documentos y situarlos en el contexto adecuado antes que saturar al lector. Vamos a poder ver las propias reflexiones del fraile en referencia a más de veinte hermandades de nuestra ciudad, así como sus sentimientos hacia las principales advocaciones.
El libro propone un recorrido por los propios escritos de fray Ricardo desde 1972 —el primer artículo que he podido localizar y dedicado a la reorganización de la Hermandad del Nazareno—, varios años antes de su ordenación sacerdotal, hasta su últimos texto publicados en la revista Córdoba Cofrade, apenas unas semanas antes de su fallecimiento en 2019, analizando la situación actual. Asimismo, se incluyen fragmentos muy significativos de su pregón de la Semana Santa de Córdoba de 1983, el pregón íntegro del 50 aniversario de la Hermandad de la Paz, así como su primer escrito publicado en el primer boletín de esta hermandad.
También se recogen, entre otros, su primer artículo en el boletín de la Hermandad de los Negritos, el texto dedicado a la primera salida procesional de la Hermandad de la Sangre en 1989 y varios capítulos dedicados al contexto histórico y cofrade anterior y posterior a su figura.
He querido que fuera un libro serio y bien construido, donde cada página tuviera sentido. Detrás hay más de dos años de investigación y consulta de fuentes: boletines, entrevistas, revistas cofrades, pregones, homilías y documentación inédita.
«Este es un año clave para reconocer su legado»
¿Dónde está la principal novedad del libro, tanto para quienes conocieron a Fray Ricardo como para las nuevas generaciones de cofrades?

La gran novedad está en que el libro no se limita a recordar a fray Ricardo ni a analizar su pensamiento desde la distancia, sino que permite escucharlo de nuevo. Para quienes lo conocieron, es una forma de reencontrarse con su voz y con su manera tan personal de predicar; y para las nuevas generaciones, una oportunidad única de acercarse a su legado histórico y artístico de primera mano.
Gracias a la colaboración de la Hermandad de la Macarena y a su archivo, se ha incorporado un material sonoro excepcional que permite, a través de un código QR incluido en el libro, escuchar más de una hora de audio con las cinco homilías que Fray Ricardo predicó al Señor de la Sentencia en el año 2007. No se trata solo de conocer quién fue o qué pensaba, sino de oírlo en su propia voz, con toda la fuerza, el barroquismo y la profundidad que caracterizaban su palabra.
En la obra se aborda también el impulso que fray Ricardo dio a artistas como Antonio Bernal, Francisco Romero Zafra o Miguel Ángel González Jurado, así como sus reflexiones sobre los nuevos pasos de misterio y sobre distintas restauraciones realizadas a algunas devociones de la ciudad. De igual manera, en este proyecto, ha tenido un significado especial su vinculación con Antonio Villar, discípulo del sacerdote, y su faceta como vestidor.
¿Qué lugar ocupa el Fray Ricardo predicador en la obra?

Un lugar central. Fray Ricardo fue, ante todo, un autodidacta y un cofrade predicador en mayúsculas. Pero no podemos olvidar sus facetas como sacerdote y guía espiritual, en las cuales será muy exigente, consigo mismo y con el mundo cofrade que lo rodeaba. En el libro se puede ver cómo, ya en sus primeras etapas, insiste de manera constante en la necesidad de mantener una hermandad viva durante todo el año, y no únicamente centrada en el día de la salida procesional.
Es cierto que fue un artista muy preocupado por la estética y por las formas externas, pero al mismo tiempo otorgó una enorme importancia —y en determinados momentos incluso mayor— a la formación intelectual, a la vida interna de las hermandades y a la coherencia entre fe, culto y compromiso.
«El gran homenaje a fray Ricardo ha llegado de una iniciativa privada»
¿Cuáles fueron los inicios sacerdotales de fray Ricardo?
Sus inicios están muy ligados a Córdoba y a una vocación que fue madurando poco a poco.
Decidió realizar el servicio militar de manera voluntaria para poder quedarse en su ciudad, algo que demuestra hasta qué punto era un enamorado de su tierra. Durante los permisos comenzó a frecuentar con mayor asiduidad y a colaborar en el convento de Capuchinos, donde entabló una estrecha amistad con fray Alejandro de Málaga, una figura muy afín a él por su sensibilidad poética y espiritual.

Los símbolos cofrades son los que le hacen decidirse por la vida consagrada. También ayudó mucho la lectura reiterada de un libro sobre la vida y obra de San Francisco de Asís que, según él mismo cuenta, le regalaron los frailes: fue determinante en su reflexión vocacional, hasta el punto de dudar inicialmente entre la Orden de los carmelitas —por su vinculación al colegio Virgen del Carmen— y la capuchina, que finalmente fue la que lo atrajo de manera definitiva.
Ingresó con 21 años en la Orden, en 1968, y, desde sus primeros años de formación en Sanlúcar de Barrameda, Sevilla y Antequera, ya mostró un interés muy profundo por conocer la Semana Santa, escribiendo cartas a las hermandades cordobesas para documentarse.
La obra se presenta en distintos puntos de Andalucía. ¿Cuáles serán los puntos más significativos?
Sí, el libro tendrá varias presentaciones muy significativas. En Córdoba será el miércoles 11 de marzo, a las seis y media de la tarde, en el Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural del Sur. Posteriormente, el día 17 se presentará en Sevilla, en la Casa de Hermandad de la Macarena, y el día 19 en la Casa de Hermandad de la Yedra de Jerez, ambas a las ocho de la tarde. Me parecía importante que el libro tuviera una dimensión andaluza, porque Fray Ricardo también la tuvo.
«Hace falta mayor compromiso institucional con su memoria»
Sabemos que han colaborado numerosas hermandades y personas destacadas del mundo cofrade. ¿Cuáles han sido esas colaboraciones?

Sí, y estoy profundamente agradecido. A las hermandades que han colaborado, a la familia de fray Ricardo por su confianza y su cariño, y especialmente a las cerca de cuarenta voces coetáneas al sacerdote que han querido aportar su testimonio personal. Todas ellas conforman un capítulo final titulado “Voces testimoniales”, que es uno de los más humanos del libro.
Entre esos nombres se encuentran el ex hermano mayor de la Macarena Manuel García o el candidato a presidir el Consejo de Hermandades y Cofradías de la capital hispalense Carlos López Bravo, el sacerdote y pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2006 Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, los periodistas Luis Miranda y Jesús Cabrera, Cofrades Ejemplares como Rafael Zafra, Fernando Morillo-Velarde y Angelmaría Varo, o capataces de la talla de Juan Berrocal, entre otros muchos más.
¿Qué tal ha sido la relación con la Hermandad de la Macarena?
Magnífica. Fray Ricardo mantuvo vínculos personales muy estrechos con destacados miembros de la corporación sevillana en distintos mandatos. Su amistad con Joaquín Sainz de la Maza o con Manuel García, a quien casó con Rosa Arcos, actual camarera de la Esperanza, forma parte de esa relación tan cercana.
Con el actual hermano mayor, Fernando Fernández Cabezuelo, le unía también una bonita amistad, y desde que fue elegido todo han sido facilidades para presentar el libro en su Casa de Hermandad. Eso demuestra el enorme cariño que se le tiene. Sinceramente, me ha sorprendido gratamente la enorme expectación que despierta la figura de fray Ricardo en Sevilla. Hermandades como Montesión, Negritos, Panaderos, La Lanzada, Baratillo y Esperanza de Triana han colaborado en esta investigación.
¿Qué ha sido lo más difícil de escribir? Condensar una figura y una obra tan amplias sin traicionar su esencia.
Este libro no pretende idealizar, sino hacer justicia a su contribución a nuestra Semana Santa y a la religiosidad popular. Una manera de honrar su figura es facilitar la transmisión de ese conocimiento a los más jóvenes. El libro recoge su vinculación con más de veinte hermandades de Córdoba, sus etapas en Sevilla, Jerez y la provincia de Cádiz, y sus contribuciones en Granada y Almería.
«El libro se apoya en fuentes primarias y documentación inédita»
Se ha hablado en varias ocasiones de la posibilidad de levantar un busto en homenaje a fray Ricardo de Córdoba. ¿En qué punto se encuentra ese proyecto?

Lo cierto es que hubo un primer movimiento que generó cierta ilusión, pero desgraciadamente quedó en nada. Desde el Ateneo de Córdoba mantuvimos una reunión, en marzo de 2025, un grupo de colaboradores junto a su presidente, Federico Roca, con el entonces concejal delegado de Hermandades y Cofradías, Julián Urbano, para estudiar la posibilidad de impulsar un busto en homenaje a fray Ricardo de Córdoba, pero aquella iniciativa no llegó a concretarse. A dicha reunión acudió también, en representación de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, el actual hermano mayor de la Hermandad de la Sangre, Manuel López.
Posteriormente mantuve personalmente, junto a Federico Roca, otra reunión con el imaginero Antonio Bernal, quien llegó incluso a realizar un boceto de un posible busto de fray Ricardo, aunque finalmente el proyecto tampoco siguió adelante. Confío en que pueda retomarse en el futuro.
Por desgracia, la experiencia demuestra que muchas veces este tipo de iniciativas terminan saliendo adelante más por impulso de la iniciativa privada que de las propias instituciones. De hecho, este año 2026 el gran homenaje a fray Ricardo de Córdoba viene precisamente de la mano de una editorial cordobesa privada como Almuzara, que ha apostado por publicar esta obra.
Creo sinceramente que hace falta un mayor compromiso institucional con la memoria de fray Ricardo, y además este es un año especialmente significativo para hacerlo, porque se cumple el 50 aniversario de la fundación de la Hermandad del Císter, que él impulsó, y el 1 de octubre se conmemorará el 80 aniversario de su nacimiento, una ocasión magnífica para reconocer públicamente su figura y su legado.
«Antonio Bernal llegó a realizar un boceto del busto de fray Ricardo, pero el proyecto aún no ha prosperado»
Para terminar, ¿crees que se le ha hecho justicia a fray Ricardo?

Podemos sacar la conclusión con la anterior respuesta. No obstante, es una reflexión que cada uno debe hacerse, tanto las hermandades como los cofrades que lo conocieron. Agradezco el cariño y la aportación de los cofrades que han apoyado este trabajo y que han aportado sus testimonios, así como a las hermandades que han mostrado interés. En lo personal, me siento tranquilo.
Con humildad y constancia he intentado aportar mi granito de arena para que hoy podamos mirar al fraile desde otra perspectiva y para que quienes no lo conocieron puedan acercarse a él. Agradezco nuevamente a la editorial Almuzara su apuesta por este proyecto. Valorar nuestro patrimonio inmaterial es fundamental, y fray Ricardo forma parte de él.
Con este trabajo no ponemos un punto final, sino que espero que abrir un punto de partida para nuevas investigaciones sobre su figura y sobre la evolución de la Semana Santa contemporánea.





