Fray Ricardo regresa a Córdoba

Dicen que las relaciones más íntimas, las más profundas, se construyen entre madres e hijos. Probablemente esta premisa, como todas las generalizaciones, encierra intrínsicamente un poso de verdad, por reducido que este pueda llegar a ser. Eso sucede entre el cristiano, el cofrade y el devoto con la Virgen María que es Madre del Salvador pero también de todos los que profesamos la inequívoca creencia de que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que desarrollamos una conexión probablemente inexplicable para quienes no comparten nuestra escala de valores y nuestras convicciones, pero que se evidencia en cada ocasión en que nuestra mirada se cruza con la de Aquella que ocupa el altar de nuestras devociones.

Esta es exactamente la relación que siempre tuvo latente en sus entrañas con la Virgen María Fray Ricardo de Córdoba, que regresa a casa confirmando todos los rumores que apuntaban desde hace semanas en ese sentido, a consecuencia del cierre del Convento de Jerez en el que desarrollaba su labor, con lo que la ciudad de San Rafael recupera uno de los personajes fundamentales de la Semana Santa cordobesa. Una noticia que habrá sido recibida con alborozo en el seno de las Hermandades que habitan en el Convento de Capuchinos, La Divina Pastora, El Cister y la Hermandad de la Paz y Esperanza.

Muchos son los sentimientos que despierta el nombre de Ricardo Olmo para sus conocidos, Fray Ricardo de Córdoba para el común de los mortales y Ricardo, a secas para los que aprendimos a quererle como es, como artista integral y como persona, como creador de la innegable evolución patrimonial experimentada por la Semana Santa de Córdoba en el último cuarto del siglo XX, imposible si su figura no hubiese emergido con inusitada fuerza a orillas del Cristo de los Faroles.

Vestidor, diseñador, poeta… un artista multidisciplinar de cuya mano llegaron a Córdoba imágenes marianas y cristíferas, como el Señor del Silencio y cuya impronta marcó para siempre la idiosincrasia de prácticamente todas las hermandades de la ciudad de San Rafael, de una manera u otra. Si tuviésemos que acentuar su incuestionable influencia, podríamos hacerlo rememorando muchas de sus obras que cuajan el patrimonio de buena parte de las hermandades de Córdoba. Por eso su regreso, esperado por muchos ha sido recibido con gran expectación.