Una inusitada polémica, aplaudida desde determinados foros cercanos al poder y recibida como fuertes dosis de indignación entre el común de los mortales, está acompañando en las vísperas de la procesión Magna que se celebrará en la ciudad de Sevilla el próximo 8 de diciembre. Una polémica que está enrareciendo el ambiente, ya de por sí viciado en las últimas semanas, alrededor de una procesión magna que poco a poco está mutando desde lo que debería ser una fiesta de la religiosidad popular sevillana a un hartazgo, cuando no un rechazo, entre un importante sector de la Sevilla cofrade.
Además de las continuas llamadas al alarmismo que están provocando el desasosiego, e incluso el miedo, en el sentir generalizado de algunos sectores cofrades, hasta el punto de renunciar a su participación en esta histórica celebración, en las últimas horas las calles de Sevilla se han llenado de unas ridículas líneas rojas, orientadas a «delimitar la zona que debe quedar libre para garantizar el paso de las procesiones con seguridad», según ha afirmado el canal municipal de emergencias del Ayuntamiento de Sevilla. Un mensaje acompañado de una seria amenaza, exhortando al público a situarse tras las líneas, advirtiendo de que el público que se encuentra ocupando la zona reservada será desalojado hacia adelante por el dispositivo de seguridad con suficiente antelación a la llegada de las procesiones.
Una señalización, absoluta y completamente ajena a la idiosincrasia de las cofradías sevillanas y de la peculiar forma de vivir la religiosidad popular en la ciudad de la Giralda, la ciudad que siempre presumió de saber gestionar la bulla, la ciudad en la que la madre de Dios siempre caminó rodeada de miles de fieles, que ha irritado a propios y extraños. Una iniciativa recibida con enfado e hilaridad, trufadas de gruesos calificativos proferidos por muchos cofrades que ponen de manifiesto la incomprensión y la vergüenza que deriva de una ocurrencia perpetrada por una organización, cada vez más alejada de la esencia cofrade, que parece empeñada en cargarse la naturalidad que debe acompañar a cualquier evento de estas características.
Ni las procesiones son cabalgatas ni el pueblo debe estar enclaustrado para presenciarlas. Las cofradías son del pueblo y al pueblo se deben. Quien no comprenda esta máxima bien haría en cambiar de aires y dedicarse a otra cosa. Esperemos que la grandeza de Sevilla se imponga y devuelva la racionalidad a una Magna que a algunos parece habérsele ido definitivamente de las manos.
El cirineo | Completamente enamorado
El capirote | Luz de tristeza
La crónica | La Esperanza convierte las calles de La Línea en un suspiro de magia y devoción para la historia
La Hermandad del Rocío de la Macarena designa a Rafael Murad Puchol como pregonero de la Romería de 2027
Cruz de guía | La SGAE terminará de estrujar el bolsillo de las hermandades
Osuna y Marchena ponen fin a su peregrinación conjunta hacia El Rocío a partir de 2027
Sigue en directo la Coronación Canónica Pontificia de Santa María del Alcázar de Baeza
Los artesanos | Lo que no aparece en la factura
Pepi Maya inicia con la primera puntada el bordado del futuro techo de palio de Santa María de Consolación
El Nazareno del Amor conmemora sus 75 años de historia con una salida extraordinaria cargada de estrenos y memoria franciscana
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas»
Galería | La Virgen de la Merced bajo palio
El Cristo de la Buena Muerte de Jaén saldrá en procesión extraordinaria por el centenario de la Hermandad
La Cena de Huelva aprueba por unanimidad el proyecto de su futuro manto procesional para la Virgen del Rosario
La Hermandad de la Defensión formaliza la cesión de su nueva Casa de Hermandad por un periodo de 30 años 




