La Chicotá de Nandel | Donde el éxito radica

Todos buscamos el éxito en la vida. Unos, un éxito comercial, laboral, económico, o simplemente la aceptación social, aunque la careta sea impostora y la cara se vuelva cruz al desprenderse. ¡Qué ruido hace esa careta al desprenderse!

Con los años, llamémoslo no tener miedo al fracaso, pues venimos de ahí, de la oscuridad, ya solo buscamos la calma y la paz, la amistad pura y dura o el amor verdadero, quien te abrigue en las malas y te empuje ante el miedo a saltar.

El otro día, estuve hablando con un amigo, cofrade como el que más, y me decía la injusticia que estaba viviendo una persona por los mismos de siempre, los vagos de espíritu y los del afán de ser alguien, no en la vida, no en lo económico, no en lo familiar, pero tener un traje negro en la Semana Santa, tan efímera como eso, una semana, y que a ellos les va la vida pues, no son nadie, y quieren serlo.

Disparan con lo que tengan a mano, con un piano de cola, una silla de enea o lo que tengan a mano, pues no tienen razones ni ese valor que da la verdad, el ser de ley, el tener s sus espaldas el apoyo de la gente que rodea al válido, al que tiene el conocimiento para realizar algo.

Ser capataz es tan goloso como privilegiado, y por esto último, no se puede manchar ese puesto con los tira sillas de enea.

A Dios gracias, siempre he apoyado, querido a mis capataces, y he sido el primero en montarles una papeleta gorda cuando algo ha ido mal, he visto el fallo, he intentado su reposición, el arreglo inmediato, y me han perdido las formas.

Me encuentro como muchos amigos, pues lo hablamos, en que estamos más en la sombra, ya no salimos a la palestra a anunciar el fallo, pues si nadie lo ha visto, lo estamos anunciando a bombo y platillo, y eso a nadie beneficia, excepto a los de la isla de la cabezas cortadas, los tira sillas, las ovejas negras, o lanza pianos de cola.

Desde aquí, amigo mío, te digo que siempre te quise, que esos a los que tú llamas amigos, familia, a los que elijas que sean familia, serán mis aliados y mi familia también, pues si se tiene conocimiento, aunque te ataquen hasta en lo privado, en lo más sagrado que dan ganas de dar un portazo y no volver más a lo manchado de este mundo, te haremos mirar hacia nosotros, tus amigos y familia.

Cuando algún día te venga  la falta de ganas, nuestra sonrisa será esa Estrella que te dará y enseñará que hay más luz que oscuridad en las personas, y la Esperanza, la Paz que somos, la familia que tienes, no te dejarán Mayor Dolor en el alma que los problemas que la vida trae, la importante, la de verdad, la que no dura una semana.

Ahí amigo, eres ejemplo, con el traje negro podrás ser uno más, pues hay muchos, muy buenos, y nadie va a discutir, porque también los habrá mejores, pero la gente que tú llevas, esos que ahora son mi familia, son el mayor éxito que todo el año, no solo una semana, avalan la persona que eres, leal y exacta, como el reloj que nunca se adelanta o atrasa. 

Ahí, es donde los éxitos se cuentan, y esos los pueden contar pocos, la admiración no se cuantifica, se tiene, y se renueva con tu andar diario, ahí amigo mío es, donde el éxito radica.