Fumata negra en el Vaticano

El Vaticano cierra la primera jornada del Cónclave con fumata negra pasadas las nueve de la noche

La Plaza de San Pedro vivió este miércoles una intensa tarde de emoción y recogimiento, con miles de personas expectantes ante el inicio del Cónclave que debe designar al nuevo Pontífice. La jornada concluyó sin acuerdo entre los cardenales electores, lo que quedó confirmado al filo de las 21:00 horas, cuando una espesa fumata negra emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina.

El humo oscuro, visible desde diversos puntos de la ciudad, indicó de forma inequívoca que ninguno de los candidatos ha obtenido la mayoría necesaria de dos tercios durante la primera votación. Esta señal, tradicional desde hace siglos, comunica al mundo que la elección del Papa aún no se ha producido y que los cardenales continuarán sus deliberaciones en los próximos días.

Fieles y curiosos llenaron la Plaza

Desde bien entrada la tarde, la Via della Conciliazione y los accesos a la plaza se fueron llenando de fieles de todas las edades, así como de numerosos turistas y peregrinos. La multitud aguardó pacientemente durante horas, muchos con cámaras preparadas y los ojos fijos en la pequeña chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina.

Entre los asistentes, dos jóvenes andaluces, Guillermo y Marta, destacaron por su entusiasmo. Habían recorrido más de mil kilómetros por carretera desde Bélgica solo para presenciar este momento. “Aunque sabíamos que hoy no habría Papa, queríamos estar aquí”, explicaron. “Es algo que ocurre muy pocas veces y queríamos vivirlo desde dentro”, añadió ella, que no dejó de grabar cada instante para sus redes sociales.

Una experiencia histórica para los romanos

También acudieron numerosos residentes locales, como Sofía y Martina, estudiantes universitarias que se acercaron a la plaza atraídas por la solemnidad del momento. “No se vive algo así todos los días”, aseguró Sofía. Su amiga, móvil en mano, registró el instante en el que la fumata negra se elevó en el cielo nocturno. “Hoy no ha sido, pero esperamos que mañana sí haya consenso”, dijeron con esperanza.

La jornada terminó sin humo blanco, sin nombre y sin nuevo Pastor, pero con un mensaje claro: el Espíritu Santo aún no ha inspirado la decisión final. La Iglesia continúa en espera, y con ella, el mundo entero.