Córdoba renueva su fidelidad al Arcángel San Rafael en el aniversario de su aparición al Padre Roelas

La Hermandad del Custodio celebra su Función Principal con la solemnidad propia de una devoción profundamente enraizada en la historia y el alma de la ciudad

En la mañana de este 7 de mayo, la Ilustre Hermandad del Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba, ha celebrado con fervor su Función Principal en honor y gloria del Santo Custodio, conmemorando el aniversario de la aparición del Arcángel al venerable padre Andrés de las Roelas, acaecida en 1578 y origen del histórico Juramento de protección perpetua sobre la ciudad de Córdoba.

El templo de la Iglesia del Juramento de San Rafael, epicentro de esta devoción secular, ha acogido la solemne Eucaristía, que ha sido presidida por el obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández González, quien ha oficiado la ceremonia rodeado de una nutrida representación eclesiástica y de los miembros de la Hermandad. Durante la celebración, se ha llevado a cabo la imposición de medallas a los nuevos hermanos, acto que simboliza la integración en esta corporación devocional, custodio espiritual de una de las tradiciones más distintivas de la religiosidad cordobesa.

En un gesto cargado de simbolismo y gratitud, el consiliario de la Hermandad y rector del templo, el sacerdote Fernando Cruz-Conde, ha impuesto asimismo la medalla corporativa al propio obispo emérito, reconociendo así su vinculación y afecto con la Hermandad del Arcángel.

Una ofrenda de gratitud colectiva

Concluida la Santa Misa, diversas autoridades civiles, militares y religiosas, así como representantes de hermandades y cofradías cordobesas, han participado en la tradicional ofrenda floral ante la imagen del Arcángel San Rafael, reafirmando así su protección sobre la ciudad que le honra como su Custodio perpetuo desde hace casi cuatro siglos y medio.

San Rafael: símbolo de identidad y promesa de protección

La devoción a San Rafael en Córdoba no es solo un sentimiento piadoso, sino una seña de identidad colectiva, profundamente inscrita en el imaginario espiritual y popular de la ciudad. El Arcángel no es únicamente venerado como protector celeste, sino que es considerado por los cordobeses como un padre providente, un vigía invisible que ha velado por ellos en momentos de peste, calamidad y prueba.

Desde que, según la tradición, el Arcángel se apareció al padre Roelas en una visión que dio origen al histórico juramento de custodia, su presencia ha sido venerada con especial intensidad. Las numerosas esculturas, torres y columnas que lo representan a lo largo del callejero cordobés —especialmente la imponente imagen sobre la Puerta del Puente— constituyen un testimonio vivo de la protección invocada y del amor rendido por generaciones de fieles.

Con actos como el celebrado hoy, la Hermandad del Arcángel San Rafael no solo mantiene viva una devoción ancestral, sino que sigue fortaleciendo el vínculo entre lo divino y lo humano, entre el cielo y la tierra, entre el Patrón celestial y la ciudad que, generación tras generación, lo proclama Custodio y Amparo eterno de Córdoba.