Multitudinaria espera en San Pedro en la primera jornada del Cónclave: “Hoy, negra; mañana, blanca”
La Plaza de San Pedro se convirtió este miércoles en un hervidero de emoción y fe. Miles de personas se congregaron desde primera hora de la tarde en los alrededores del Vaticano para presenciar en directo un momento que solo se produce en contadas ocasiones: la primera fumata del Cónclave que elegirá al sucesor de Pedro.
A pesar de que las previsiones apuntaban a una fumata negra —indicio de que aún no se ha alcanzado un consenso entre los cardenales electores—, la esperanza y la expectación inundaron cada rincón del recinto vaticano. A partir de las 18:30 horas, la Via della Conciliazione y las inmediaciones de la columnata de Bernini presentaban un aspecto abarrotado, con fieles, peregrinos, curiosos y turistas entremezclándose en un ambiente de recogimiento y entusiasmo.
Desde Málaga a Roma, pasando por Bélgica
Entre los presentes se encontraban Marta y Guillermo, dos jóvenes andaluces de 24 y 25 años que, en un acto de fe y compromiso, han recorrido media Europa en coche desde Bélgica solo para vivir en primera persona este evento. Él, envuelto en una bandera de España, observaba el cielo con la ilusión de quien no quiere perderse ni un segundo de lo que está por venir; ella, móvil en mano, capturaba cada instante para compartirlo en redes sociales. “Sería bonito que el nuevo Papa continuara en la línea aperturista del anterior”, comenta Marta, mientras Guillermo se limita a confiar en el designio divino: “Lo que Dios disponga”.
A las 19:10 horas, un helicóptero comenzaba a sobrevolar el enclave sagrado. Las gaviotas danzaban sobre la cúpula de Miguel Ángel y los flashes de las cámaras se multiplicaban. La espera, sin embargo, continuaba.
Un acontecimiento que marca una época
También desde Roma, y apenas a unos pasos de su hogar, se acercaron Sofía y Martina, de 21 años. Para ellas, este momento trasciende lo cotidiano. “Esto no se vive todos los días. Es historia en directo”, afirma Sofía con emoción. Martina, con su móvil enfocado hacia la chimenea de la Capilla Sixtina, se prepara para inmortalizar el instante en que el humo asome al cielo romano: “Esperamos que hoy sea negra… pero que mañana se tiña de blanco”.
Tensión y murmullos
Pasadas las 19:40 horas, una oleada de susurros recorrió la plaza. Se esperaba que la fumata saliera en torno a las siete, pero el retraso avivó tanto el suspense como los aplausos espontáneos. Cada movimiento en la chimenea genera reacción; cada sombra o reflejo es analizado al detalle. Pero aún no hay señales definitivas.
Aunque por ahora no se ha revelado el color del humo, la multitud permanece firme, con los ojos fijos en el cielo vaticano, aguardando la señal que anunciará si el Espíritu Santo ha guiado ya el rumbo de la Iglesia. La primera jornada del Cónclave concluye sin Papa, pero con una certeza compartida por muchos de los allí reunidos: el blanco está cerca.





