La Iglesia de la Anunciación acoge entre sus muros uno de los besamanos más esperados de cuanto se desarrollan a lo largo de la Cuaresma de Sevilla, el de la Virgen del Valle, una belleza indiscutible de las cofradías hispalenses cuya autoría continúa siendo objeto de controversia. A su presencia ha acudido nuestro compañero Benito Álvarez para dejar testimonio gráfico del evento.
No existen documentos que acrediten el origen y el autor de la imagen de Nuestra Señora del Valle. Insignes investigadores como González de León en 1852, Bermejo y Carballo en 1882 y Pérez Porto a principios del siglo xx, atribuyen la autoría de la imagen a Juan Martínez Montañés (1568 – 1649). Sin embargo, los profesores Hernández Díaz y de la Banda y Vargas, así como los historiadores Bernales Ballesteros y García de la Concha, asignan la autoría de la imagen a Juan de Mesa (1583 – 1627) y el origen de su talla entre 1618 y 1627.
Estas atribuciones tienen una relación lógica, que se constata en la historia de la imaginería religiosa sevillana, con numerosos casos de atribuciones a Montañés, que posteriormente han resultado obra de Mesa. En 1810, en el traslado de la hermandad del convento del Valle a la parroquia de San Román, se produjo la pérdida de las manos originales de la Virgen. En 1878 la imagen fue restaurada por Emilio Pizarro y Cruz.
El 5 de julio de 1909, en la iglesia del Santo Ángel, se produjo un incendio, prendiendo las ropas que vestía la Virgen y ocasionando quemaduras en la policromía de la cara y las manos. La restauración fue realizada por Joaquín Bilbao. En 1980 fue restaurada por José Rivera García, con la supervisión de Enrique Pérez Comendador. En el año 2002 la Virgen del Valle fue coronada en la catedral, y un grupo de hermanos sufragó los gastos de una nueva corona de oro inspirada en la anterior
































