Galería | La ternura hecha rostro: los ojos de Alcosa se posan en su Virgen de los Desamparados

Desde este viernes y hasta el domingo, la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, titular de la hermandad del mismo nombre en el sevillano barrio del Parque Alcosa, se encuentra expuesta en devoto besamanos, en un acto de profundo recogimiento que vuelve a testimoniar la fuerza viva de la religiosidad popular hispalense.

Nuestro compañero Benito Álvarez ha estado presente ante las plantas de la Virgen para dejar constancia gráfica de este momento irrepetible, como lo son todas las cuentas del rosario que trenzan la historia íntima de la fe en los barrios populares de Sevilla.

Una imagen nacida del amor fraterno

La Virgen de los Desamparados es una imagen de candelero de tamaño natural, realizada en 1974 por don Ricardo Comas Fagundo, doctor en Bellas Artes y profesor titular de la Universidad de Sevilla, adscrito a la Facultad de Bellas Artes. Fue un encargo del entonces hermano mayor de la corporación, Luis Comas Fagundo, hermano de sangre del escultor, en un gesto que añade una carga afectiva excepcional a la génesis de la imagen.

La talla fue bendecida el 12 de enero de 1975 por el entonces obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Juan del Río Martín Montero Moreno, y desde entonces ha acompañado a generaciones de fieles en el desarrollo espiritual del joven barrio de Alcosa.

Materiales nobles y manos generosas

El torso y el candelero de la Virgen fueron realizados en madera de pino de Flandes, mientras que la mascarilla y las manos están talladas en madera de ciprés. Un detalle no menor revela la magnanimidad del artista: don Ricardo Comas no percibió compensación económica por la obra, limitándose la hermandad a abonar únicamente el coste de los materiales, que ascendió a 56.000 pesetas.

Conservación y restauraciones

La imagen fue intervenida en varias ocasiones por el propio autor, velando siempre personalmente por su conservación. La última restauración, sin embargo, corrió a cargo del escultor José Pulgar en el año 2006, cerrando hasta la fecha el ciclo de intervenciones sobre esta devoción tan profundamente enraizada en el alma del barrio.