Sevilla se prepara para vivir una nueva jornada del Corpus Christi, una de sus solemnidades más arraigadas, donde lo litúrgico se une con la más profunda expresión artística y devocional. Desde las ocho de la mañana del jueves, los pasos comenzarán a recorrer el itinerario oficial en el centro histórico de la ciudad, componiendo un cortejo de extraordinaria riqueza escultórica que servirá como antesala visible al paso de la Custodia de Juan de Arfe.
Santa Ángela de la Cruz: inicio del cortejo con la luz de la caridad
Abrirá la procesión la imagen de Santa Ángela de la Cruz, una talla contemporánea firmada por José Antonio Navarro Arteaga, que reproduce fielmente los rasgos de la fundadora de las Hermanas de la Cruz. Esta imagen, presente en el Corpus desde el año 2010, procesiona sobre andas exornadas por la Hermandad de la Amargura, que aporta también su cuerpo de capataces y costaleros, encargados de portar con mimo a Madre Angelita, símbolo de la caridad activa en la Sevilla contemporánea.
Justa y Rufina: mártires de Triana y custodias del Giraldillo
A continuación, el cortejo ofrecerá uno de sus conjuntos más sobresalientes: el de Santa Justa y Santa Rufina, martirizadas en tiempos romanos por negarse a honrar ídolos paganos. La obra, del siglo XVIII y atribuida a Pedro Duque Cornejo, representa a las santas protectoras de la ciudad con la Giraldilla entre sus manos. Su exorno y disposición corren a cargo de las hermandades del arrabal trianero, que cada año visten estas andas con especial esmero.
San Isidoro y San Leandro: sabiduría episcopal y raíz hispalense
El tercer paso estará dedicado a San Isidoro de Sevilla, también representado por una talla atribuida a Pedro Duque Cornejo. Portando mitra, báculo y ropajes episcopales labrados en plata, la imagen recuerda al insigne doctor de la Iglesia, autor de las Etimologías y figura crucial en la España visigoda. Sus restos yacen en la misma Catedral, ante el altar mayor.
Le seguirá su hermano, San Leandro, con idéntico origen escultórico y misma dignidad episcopal, aunque vestido con detalles florales en tonos rojos, a diferencia del exorno blanco de su predecesor. La imagen de San Leandro es preparada y llevada por la Hermandad de la Macarena, cuyos costaleros, dirigidos por José María Rojas Marcos —capataz de la Virgen de la Esperanza—, imprimen solemnidad y ritmo al paso. El cuerpo del santo descansa también en la Catedral, en la Capilla Real, junto a la Virgen de los Reyes.
San Fernando: el rey cristiano que reconquistó Sevilla
El centro del cortejo lo ocupa San Fernando, el monarca castellano que en 1248 arrebató Sevilla a los musulmanes y consagró de nuevo su suelo al cristianismo. La escultura, obra maestra de Pedro Roldán realizada en 1671, porta los atributos regios: corona, manto de armiño, esfera del mundo y una espada que rememora sus gestas bélicas. Este paso cuenta con acompañamiento musical, a cargo de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, bajo la dirección de Francisco Javier Gutiérrez Juan. Su cuerpo incorrupto se venera en la Capilla Real, custodiado en una fastuosa urna de plata.
La Inmaculada Concepción: pureza en lo alto del cortejo
Seguidamente, la imagen de la Inmaculada Concepción, una talla del siglo XVIII atribuida a Alonso Martínez, llenará de simbolismo el recorrido. Es la Hermandad del Silencio la encargada de exornar el paso y de aportar su cuadrilla de costaleros. La Virgen, proclamada Patrona de España en 1760, ocupa un lugar privilegiado como dogma y como emblema espiritual de la ciudad.
El Niño Jesús del Sagrario: devoción y barroco en miniatura
Uno de los momentos más entrañables de la procesión lo ofrecerá el Niño Jesús de la Parroquia del Sagrario, imagen menuda pero de extraordinaria fuerza devocional, salida de las manos de Juan Martínez Montañés en 1607, con policromía atribuida a Gaspar de Ragis. El Niño se alza en un delicadísimo baldaquino de plata, completando uno de los conjuntos más valorados por los fieles y por los amantes del arte sacro.
Las custodias: joyas de la platería al servicio del Sacramento
Como culminación del cortejo, la Custodia Chica, de factura dieciochesca y obra de Francisco de Alfaro, abrirá el paso al Santísimo Sacramento. Con dos cuerpos, guarda en su interior una reliquia de la Santa Espina y una rosa de plata, realzada por orfebrería fina y simbólica.
Cerrando la procesión llegará el gran tesoro: la Custodia de Juan de Arfe, ejecutada entre 1580 y 1587, uno de los hitos de la platería universal, con cinco cuerpos ascendentes coronados por una alegoría de la Fe. Con 350 kilos de plata de las Indias, es un auténtico monumento eucarístico, concebido bajo la dirección del canónigo Juan Pacheco.
La música acompañará al Santísimo con toda la solemnidad posible, de la mano de la veterana banda Soria 9 y la Coral Virgen de los Reyes, realzando aún más el momento central de esta festividad.
























