Durante este fin de semana, el Barrio León ha vuelto a vestirse de emoción ante la celebración del besamanos a la Santísima Virgen de la Salud, titular mariana de la Hermandad de San Gonzalo, que cada Lunes Santo escribe una de las páginas más luminosas de la Semana Santa sevillana.
Cientos de fieles han pasado por el templo parroquial para postrarse ante la imagen de la Virgen, obra inmortal del genial escultor Luis Ortega Bru, cuya fuerza expresiva y dulzura maternal continúan conmoviendo a generaciones enteras. Ante Ella, los devotos han depositado oraciones, lágrimas y promesas, en un ambiente impregnado de silencio, incienso y ternura.
El besamanos se ha desarrollado con un clima de profunda devoción, donde el rostro de la Salud parecía mirar uno a uno a sus hijos, acogiendo las súplicas de un barrio que siempre encuentra en Ella consuelo y esperanza. La priostía de la corporación ha dispuesto un montaje de extraordinaria elegancia, resaltando la belleza serena de la Dolorosa, envuelta en un halo de luz que recordaba la pureza de su advocación.
Nuestro compañero Benito Álvarez ha estado presente durante la jornada, dejando testimonio gráfico de esta cita imprescindible en el calendario devocional trianero. Sus imágenes recogen instantes de una intimidad única: manos temblorosas que rozan el encaje del manto, miradas fijas en los ojos de la Madre, y oraciones silenciosas que llenan el templo más allá de las palabras.
San Gonzalo ha vuelto a ser durante el fin de semana casa de la emoción y del reencuentro, donde cada devoto ha podido sentir la cercanía de la Virgen de la Salud, Madre del Soberano, refugio de un pueblo que la venera con amor sencillo y profundo.
Así, en el corazón del Barrio León, la Hermandad de San Gonzalo ha vuelto a recordarnos que la fe se expresa también en el gesto callado de besar una mano, en la lágrima que se escapa ante un rostro bendito, y en la certeza de que la Salud de María sigue habitando entre nosotros.






























