Córdoba, Costal, Opinión, Portada

Gracias, Señor de La Agonía…

Desde el momento que un ser humano decide ponerse a Tú disposición, sólo nos queda seguir los designios de Tus indicaciones, que siempre tienen un sentido, aunque en muchas ocasiones, nuestra torpeza, no sepa entender los motivos, e incluso nos cueste aceptar tu decisión.

Fuiste Tú quien en un verano de 1995 me llamaste, para tener el privilegio de ser Tus ojos durante unas horas cada Martes Santo, con el fin de poder transmitir principios y valores, a todo aquel que tuviera la inquietud de ser tus pies cada Martes Santo, benditos pies los suyos. Soy, afortunadamente, un hombre de Fé, de Sentir y Soñar…Soñar y Sentir y por ello, no dudé un instante en decirte que sí, pues si Tú me guias en cada segundo de mi vida, como no Te iba a prestar mi vista solo unas horas…

Sigo escuchándote Señor de La Agonía, y es por ello que ahora, en un verano igualmente 27 años después, he sentido, he de reconocer que con profunda tristeza, de nuevo Tu decisión, para que deje de tener ese apasionante y enriquecedor privilegio cada Martes Santo.

Dentro mi corazón, no hay nada más grande, en este instante de mi vida, que un sentimiento de agradecimiento hacia Ti, por todo lo que estos 27 años han supuesto en mi vida, gracias a Tu llamada.

Las personas que tenemos, dentro de nuestros objetivos de vida, intentar entender tus designios, sabemos que nuestro sentido en la tierra, pasa por ser conscientes de que somos meros instrumentos Tuyos, para poder llevar tu mensaje al mundo. Tu decisión me llevó a un lugar especial, El Barrio del Naranjo y en este momento, quiero agradecerte haber puesto en mi camino a tantas y tantas personas con las que he tenido la suerte de convivir y compartir sentimientos, emociones y vivencias que han hecho de mi lo que actualmente soy.

Quiero agradecerte Señor de La Agonía haber podido trabajar con todos y cada uno de los Hermanos Mayores con los que he podido convivir, desde Marisa Marcos, Manolo Cuenca, Antonio Ranchal, Carlos Recio y mi gran amigo Curro Carbonero. Todos ellos me dieron su confianza, incluso cuando no entendían mis objetivos. Agradecer también a todos los miembros de sus Cabildos de Oficiales por ayudarme en todo cuanto necesité.

Quiero agradecerte por haber otorgado la suficiente paciencia a todos los músicos, que tras de Ti, cada Martes Santo, se han dejado el alma para acompañarte. Especial agradecimiento a la BCT Nuestra Señora de La Salud, en cada una de sus etapas.

Gracias Señor de La Agonía, por la fuerza y resistencia de cada nazareno de mi Cofradía, en esas duras noches de cada Martes Santo. Aprovecho para pedirles disculpas por aquellos momentos donde no podía guiarte con más celeridad, cuando ellos agotaban a base de Fe sus últimos pasos en cada Estación de Penitencia.

Gracias, Gracias, Gracias Señor de La Agonía, por el desmedido derroche de fuerza, Fe, ilusión, amor a su Titular y respeto hacia mi persona, de una innumerable relación de Costaleros con los que he tenido la suerte de vivir, Sentir y Soñar durante esta etapa que hoy aquí y ahora finaliza. Mi torpe pluma no tiene capacidad suficiente para describir, todo lo que los Hombres de Abajo han mostrado y derrochado bajo Tus Benditas Trabajaderas. Quiero especialmente agradecerte Señor, haberme trazado el camino, para trasladar a Tus Costaleros, los valores, principios, Fe y oficio del costal. Todos y cada uno de ellos, cientos, que pusieron sus pies bajo el Galeón de Los Hombres Buenos, como diría mi Curro, tendrán su rincón dentro de mi corazón eternamente.

Y para terminar, quiero agradecerte Señor de La Agonía, haberme puesto en este camino, porque me ha regalado amigos de vida…esos que han pasado a ser hermanos, y que sin ellos, mi vida sería completamente diferente. Cuando consigues encontrar a personas que te hacen crecer, evolucionar, amar, Sentir y Soñar…Soñar y Sentir, sencillamente eres poseedor de un tesoro. Sin lugar a dudas, tras tantas ya tantas vivencias durante estos 27 años, mi mayor agradecimiento y mi mayor logro ha sido incluir en mi vida y en mi familia a seres humanos como Javier y Curro… Curro y Javier. Gracias a ambos porque sois parte de lo que soy.

No quiero despedirme sin agradecerte haber puesto en mi camino a toda la familia del Naranjo… Mamen, Francis, Reyes, Pedrito, Mendoza, Javi, Oscar, Paquito, Alfredo, Matias, Hoyo, Guti, Gitano, Serrano, Eva, Pablo, Jose Mari…y muchos más. Recuerdo enorme a dos Grandes de esta bendita Hermandad el gran Paco y a Paquita, que E. P. D.

Para finalizar con todo lo que mi corazón siente, no puedo dejar de pedir perdón a todos aquellos miembros de esta bendita Hermandad del Naranjo que nunca me entendieron, bien porque no supe transmitirle correctamente mis intenciones o porque nunca quisieron entenderlas. Quiero decirles a todos ellos, que todas y cada una de mis acciones durante este tiempo, siempre, sin excepción alguna, tenían un noble objetivo…el bien de mi Hermandad. En mi disculpa acepto haberme podido equivocar, como humano que soy, pero jamás actué con un sentido distinto al de contribuir a que mi Cofradia sea lo que hoy es.

Aquí y ahora termina esta etapa de mi vida al frente de la cuadrilla del Señor de La Agonía… Gracias, gracias, gracias Señor por haberme hecho capataz de Córdoba, que como no puede ser de otra forma, seguiré siéndolo para cuando me vuelvas a llamar.

Ahí queó!!

Jesús Manuel López Mata

Hermano de la Hermandad de La Agonia.