¿Habrá procesiones en la Semana Santa de 2025?

Lo que las cabañuelas (o Jorge Rey en su versión moderna) son al mes de agosto y al calendario de lluvias del año siguiente, los virus y sus pandemias lo son a la Semana Santa, desde que, en 2020, un gobierno decidiera (de manera ilegal según el Tribunal Constitucional) que todo el país debía confinarse por aquel virus chino al que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió denominar Covid.

Al margen de la intrahistoria política socialcomunista, Woke y derivados, lo que resulta inquietante es que en agosto, mes de las cabañuelas, se anuncien nuevos casos de la Viruela del Mono, del Virus del Nilo y los correligionarios de Bill Gates sigan erre que erre con la alarma de una nueva pandemia.

Y es que, si en 2024 la lluvia ininterrumpida ayudó a sofocar el ardor cofrade, visto que los socios propietarios del cambio climático no las tengan todas consigo sobre que ese hecho se repita, los anuncios de virus y viruelas bien podrían servir para ir allanando un nuevo y, desgraciadamente, conocido camino, el de un nuevo confinamiento o, en su defecto, un recorte de derechos sociales como el de reunión.

Y ahí es donde entra la Semana Santa, el fetiche de la izquierda retrógrada a la que un cortejo de nazarenos les recuerda al Marqués de Sade.

En esas, habrá que esperar a que termine agosto y se publique el almanaque Zaragozano para tener una primera predicción meteorológica. Entre tanto, ya hay noticias de virus y viruelas, una señal muy a tener en cuenta para responder a la pregunta del titular.