Hallan un curioso documento fechado en 1936 en el interior del Simpecado del Rocío de Triana

Haciéndonos eco de la noticia dada por el programa El Llamador de Canal Sur Radio, la restauración del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Triana ha deparado una grata e inesperada sorpresa. En el interior de la insignia se ha hallado un documentado fechado en 1936, el cual aparece firmado por Carmen Astolfi, entonces mayordoma de la corporación letífica. Fue el pasado lunes, día 23 de abril, cuando se presentaba la obra restaurada, cuya intervención ha sido realizada por Fuensanta de la Paz Calatrava y Luis Miguel Garduño Lara.

Comienza el texto con una alabanza lírica a Nuestra Señora del Rocío, especificando que tal documento se redacta con el fin de inmortalizar el entusiasmo de haber realizado el Simpecado por parte de la hermandad. Además, recalca la actitud pletórica de los hermanos aun cuando en el citado año de 1936 nuestro país sufría «las negruras de las revoluciones y los odios y las venganzas sectarias de los enemigos de Dios«, alegando al respecto que «La Blanca Paloma volverá algún día sobre España para iluminar con los destellos de la verdad y el amor a esta sociedad, que se olvidó de Dios». El texto señala así la crisis económica del momento, mencionando la subida de precios, el impago de alquileres e impuestos y las múltiples huelgas que se suceden.

Foto: Hermandad.

Carmen Astolfi anuncia que el Simpecado ha quedado concluido en la madrugada del domingo 17 de mayo de 1936, siendo bendecido en esta jornada cuando apenas faltaban dos meses para el inicio de la Guerra Civil Española. El diseño corrió a cargo de Ignacio Gómez Millán, «magníficamente secundado por la Srta. Esperanza Elena Caro«, transcribiendo además el nombre de todas las bordadoras que intervinieron en la obra. Un simpático dato apunta que todas eran solteras a excepción de Rosarito Rodríguez y Amparo Martín, de la que señala que tiene una niña de pocos meses para cuya familia resulta «la niña más bonita del mundo y tal vez no se equivoquen».

Igualmente, se indica que la orfebrería fue ejecutada por Jorge Ferrer, mientras que las esculturas de la Virgen y del Niño son de la gubia de Antonio Castillo Lastrucci. La ejecución de la obra duró dos meses, durante los cuales el río Guadalquivir tuvo dos crecidas que llegaron hasta el taller de Victoria Caro, en la calle Conde de Barajas, «teniendo las muchachas que venir a trabajar transportadas en carros».

La mayordoma apunta también que la hermandad estaba presidida por Carlos Astolfi Roldán, recordando que Pío XI ocupaba la silla de San Pedro y el cardenal Ilundain, la sede hispalense. Del mismo modo, señala jocosamente que «Presidía la República española Azaña y el Gobierno, Casares Quiroga (estos dos últimos, bichos de maldad que Dios confunda)».

La carta también acoge un emotivo mensaje al lector que encontrara el documento: «¡Afortunado, que en días lejanos encuentres este papel! Recuerdos de todos y si ya somos muertos, reza una oración por nuestras almas».