Jaén

Hermanados en el nombre de Dios al servicio de la Flor y Hermosura del Carmelo

La presencia de la Orden Carmelita en Andújar es intensa y se hace una con la manera de creer y de rezar del paisanaje de la ciudad entre la Sierra Morena y el Guadalquivir.

Precisamente sería en el corazón de la Sierra, en el Cerro Santo sobre el que quiso tener su morada la Santísima Virgen de la Cabeza donde primero radicaría una comunidad Carmelita en nuestra ciudad. Fue brevísimo el tiempo pero es permanente su memoria, ya que en la actual Basílica Menor de la Santísima Virgen patrona de Andújar y de la Diócesis de Jaén, podemos rezar a la Santísima Virgen del Carmen en el primer retablo del lado del Evangelio.

Del convento carmelita situado en la misma manzana de las antiguas casas consistoriales conservamos la huella de la traza de su iglesia, el nombre del altozano y de la calle, el manuscrito del códice “Dichos de luz y amor” de San Juan de la Cruz, la Cofradía de Penitencia fundada en 1718 que ha recuperado la nomenclatura de Los Dolores del Carmen y la devoción intensa y primordial hacia Nuestra Señora del Carmen que nos sigue protegiendo cada día. Estos tres últimos legados son conservados en la parroquia de Santa María la Mayor, próxima al antiguo cenobio.

La Santísima Virgen del Carmen también nos ofrece su escapulario, que es salvavidas prodigioso de almas en las parroquias de San Bartolomé Apóstol y de Santiago Apóstol, así como desde ese precioso lienzo donde se nos muestra a la Virgen protegiendo a las benditas almas del purgatorio sobre el testero del coro bajo del convento de la Inmaculada Concepción de RR MM Trinitarias o en la capilla de la Inmaculada Concepción, de hermanos de La Salle o en la ermita de la Santísima Virgen de la Cabeza. Y, como nexo de unión entre esta vida y la nueva Vida que aguardamos compartir junto a DIOS, también la encontramos en las obras del maestro de Bartolomé Herrera o el maestro Molina que aguardan la resurrección de las almas en el camposanto alzado en el inicio del Camino Viejo que nos lleva hasta el Cerro Sagrado.

Esta intensidad que viste el amor y la devoción hacia la FLOR Y HERMOSURA DEL CARMELO, LA SANTISIMA VIRGEN DEL CARMEN, ha movido siempre a los cofrades de las hermandades de los DOLORES DEL CARMEN y del grupo parroquial de NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN nacida en el Poniente andujareño en  el corazón de la parroquia de Santiago Apóstol y enraizada en tantos corazones cofradieros iliturgitanos.

El vínculo entre estas dos cofradías tiene un origen muy ligado a la ciencia del “arte de saber andar los pasos”, pues, a mi manera de entender, el sentir costalero que unió a ambas corporaciones ha fructificado en momentos, proyectos y colaboraciones inmejorables, gratificantes y ejemplares en tantos y tantos ámbitos.

Hemos vivido tres décadas largas de esta fructífera relación. No me atrevo a nombrar a ningún cofrade que ha participado en ella porque, a buen seguro, me dejaría a alguno que no debe ser nunca privado del debido reconocimiento por este bello y catequético esfuerzo y deleite a un tiempo. A maese José David Checa Baltanás y a maesa María Belén Plaza Navarrete les correspondió el honor de estampar su firma en el documento que reconocía el legado de esta relación fructífera y ejemplar entre cofradías. Ellos reflejan en su devoción el sentir de los cofrades de estas venerables hermandades andujareñas.

Existe además otro hermanamiento, que es reflejo de siglos de vida compartida, entre la cofradía de los Dolores del Carmen, Señor de la Paz, Ntro. Padre Jesús de la Paciencia, Ntra. Sra. del Rosario en sus Misterios Dolorosos y María Santísima del Carmen con la Imagen Titular de aquella corporación letífica que bajo el nombre de la REINA DEL MONTE CARMELO compartió vida con esta cofradía en el desaparecido convento carmelita y que, tras la Desamortización de la primera mitad del siglo XIX pasó a vivir su devoción, primero en la iglesia de Santa Marina y, en la actualidad, en la parroquia de Santa María la Mayor. Es un amor de “Salve” compartida, que empieza ante el altar de la cofradía en su capilla y que llega hasta el retablo que ocupa la Santísima Virgen del Carmen en la capilla del Cristo de la Agonía, del citado templo parroquial andujareño.

En la fotografía que ilustra esta crónica, vemos uno de los hechos que han dado lugar a este hermanamiento del que nos hacemos eco. Se trata de la Imagen de la Santísima Virgen del Carmen venerada en Santiago, caminando sobre la parihuela vestida con los respiraderos de la Santísima Virgen del Rosario.

Un camino y una hermandad entre hermandades que, a buen seguro, seguirá cosechando sanos y bellos frutos en el futuro.

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