Cruz de guía, 💙 Opinión

La crónica de una muerte anunciada

«La crónica de una muerte anunciada». Permítanme que parafrasee el título de una de las novelas más cotizadas del escritor colombiano Gabriel García Márquez para referirme a una de las decisiones más importantes que se tomará de forma inminente de cara al futuro más próximo que vivirá el orbe cofrade en medio de esta maraña de idas y venidas.

La Agrupación de Cofradías de Málaga hizo saber hace ya casi un mes, que el tiempo límite para tomar la determinación sobre la realización o no de la procesión magna, «El Camino de la Gloria», coparía el final del mes de julio, concretamente, y tras la confirmación del máximo ente cofrade, estaría predefinido para la última semana de dicho mes. Algo que muchos hermanos mayores tildaron de «precipitado», puesto que a dos meses de la celebración del evento y ante la inestable situación que fluye desde hace ya más de un año, hace imposible previsualizar en que estado se encontraría nuestro país y, particularmente, la capital de la costa del sol.

De acuerdo con las previsiones con las que contaban los organizadores del acto y unido al ritmo de vacunación que se estaba implantando, se abrió un halo de esperanza para muchos cofrades, que vieron como las puertas del reino celestial quedaban abiertas ante sus ojos en el mismo momento en el que el propio presidente del órgano cofrade dirigente puso el grito en el cielo afirmando que «existían más posibilidades de que hubiese magna que de que no». No obstante, y tras el «ascenso» de la última ola, así como de las restricciones, esas expectativas se han ido diluyendo con el paso de los días hasta fundirse en una eterna incógnita que no hace más que acrecentarse viendo la intermitente reinfección de las personas vacunadas, así como, las noticias acaecidas desde el Reino Unido, país que cuenta con un gran porcentaje de ingresados entre los vacunados en el hospital. Una coyuntura que imposibilitaría cualquier celebración multitudinaria a corto plazo y que por ende acabaría, salvo milagro, con las esperanzas de atisbar los extensos varales malagueños en el horizonte. Para colmo, las circunstancias han zanjado la incógnita de una posible feria en septiembre, tras su posposición al final de la época estival, y que era el evento inminentemente antecesor al que nos ocupa en esta columna siendo totalmente barrido del calendario al igual que el resto de celebraciones municipales.

Por lo tanto, lo más lógico, y lo que se prevé que suceda es que el evento acabe pospuesto al mes de octubre, con la incipiente incógnita y la amenaza de la llegada del frío y el consecuente recrudecimiento del virus en estas fechas.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup