La Chicotá de Nandel, Opinión

Historias de Halloween

La noche de las brujas o la víspera del día de difuntos que se celebra este jueves, tiene ya hace años una noche muy especial en nuestro país, Halloween. Aunque parezca mentira esta celebración se ha arraigado con fuerza ya en nuestro país, celebración más propia de países como los EEUU, pero que ya sobre todo impulsado por los niños, sus disfraces, guarderías, locales de moda o de copas, etc. Hasta en algunos municipios hay carrozas, y desfile, más típico de nuestro carnaval de toda la vida.

Cuánta gente va a celebrar Halloween lo desconozco, pero que hay historias propias de Halloween en las hermandades, es totalmente cierto, no sabes hasta qué punto pueden cambiar las personas, y la pena, que es para mal, como un cordero que en Halloween se convierte en lobo, pero la lástima, es que su cambio no ha sido para una sola noche, el disfraz era el de cordero, no el de lobo.

Me comentaban el otro día, que una persona con problemas económicos y laborales desde hace mucho tiempo, fue invitado por unos hermanos costaleros a un guiso caliente que se realizaría en una Hermandad cordobesa tras un ensayo. Esta persona, no había comido un plato de comida en todo el día, que durante una buena temporada era algo común, y aún no muy contento por la compañía ni la situación, este hombre solo pensó en que podría comer algo ese día.

Como saben muchos ustedes, los peroles, comidas tras los ensayos, no son a día de hoy algo ya tan común como en años atrás, y que incluso, como en el caso que me dicen, pues era una comida a la que todos los costaleros estaban invitados, pero que había que poner una moneda simbólica, y esta persona o no lo supo, o no se lo dijeron, o no pudo ponerla.

Que un capataz, un hermano mayor, costaleros, fueran testigos de cómo una persona le retiró el plato de comida caliente a esta persona, y le dijo que la razón era el no haber pagado esa moneda, no tiene desperdicio, ni como un acto personal, ni como un acto cristiano. Y ya no hablemos si en el listado de la Junta de Gobierno, esa persona aparece como número dos de la Hermandad. ¿De Halloween, verdad?

Se pueden observar cosas más sangrantes, no crean. Vivimos en un mundo donde todo va bien, todo va hacia adelante, donde muchas veces los rectores de las hermandades, pero los verdaderos, los de verdad, los eclesiales, no se preocupan por estas historias de Halloween.

Más de cincuenta años contemplan la vida en la Hermandad de esta persona, la cuál se fue llorando como un niño pequeño, abatido, asustado incluso, apenado por pensar que esos, eran sus hermanos, los que abrazan a Cristo y se golpean el pecho en los actos de la hermandad.

Yo en breve tendré que ir al Obispado de Córdoba, al residir fuera de la ciudad no tengo la oportunidad hace tiempo de poder pagar mi cuota de hermano en una de mis hermandades.

¿Cómo se puede llegar a esta situación? Pues es bien fácil. Mi persona lleva más de tres años o cuatro diciendo, pidiendo, hasta rogando a hermanos, a antiguos hermanos mayores, a miembros de Junta de Gobierno, incluso, al ¡Hermano Mayor! que me pudieran decir cuál es la cuota retrasada para poder ponerme al día en la Hermandad.

Ya he podido, pero únicamente por mis averiguaciones, conseguir el número de cuenta de la Hermandad, pero desconozco totalmente a día de hoy cuál es mi situación en la misma. No sé si estoy dado de alta, no sé si me han borrado, que es lo que sospecho, pues se ha hecho con otras personas que no interesaba que siguieran, y lo peor, no sé cómo puede un Hermano Mayor, o lo que sea esta persona a día de hoy, recibir un mensaje personal, e ignorarlo y bloquear totalmente conversaciones conmigo.

Si una Hermandad no cuida su patrimonio que somos los hermanos, cosa que se olvida con frecuencia, cómo van a cuidar la contratación de bandas de música para el día de salida, capataces para los pasos, etcétera. No tiene ni pies ni cabeza, aún más, cuando mi colaboración con la Hermandad es meramente económica, ya que por la lejanía y el trabajo me es imposible poder colaborar de otra manera e incluso aparecer por la Hermandad, ni tengo intención alguna de aparecer para votaciones, para pertenecer a nada. El amor por los Titulares de esta Cofradía es lo único que me mueve hace años, y si no me he marchado, es por eso, por poder colaborar económicamente, cosa que hace muchísima falta, ni se imaginan cuanto.

Podría seguir y seguir, pero me he propuesto no contar cosas tristes en mis artículos semanales, y quieran o no, Halloween para mucha gente es doloroso por el día al que precede, se echará en falta a muchas personas en casa, se visitarán los cementerios, familiares que aunque ya se hayan marchado, siguen con más fuerza vivos en nuestro corazón, y es a lo que animo esta semana, que recemos a nuestros Titulares por ellos, porque el cofrade fallecido, sea familiar o amigo, sabemos que siempre nos guardará junto a nuestro Señor o Nuestra Señora, donde por ejemplo se encuentra ya un costalero del Señor del Rescatado.

Mando desde aquí un abrazo muy grande a esta Hermandad, a sus compañeros de costal, y sobre todo a la familia. Él, cada domingo seguirá bajo las trabajaderas de la Hermandad de los Trinitarios, sus hermanos lo saben y lo llevarán en su corazón, poco consuelo para su familia, pero así es la vida, las personas buenas suelen dejarnos, y solamente su recuerdo puede hacer que los mantengamos vivos, con fuerza, y es lo único que podemos hacer.

Hasta la semana que viene, que si quieren, podremos hablar de un capataz homenajeado por sorpresa por sus costaleros, o de otra historia de Halloween, que es el que no siga un capataz en una Hermandad donde habían pasado del horror al fulgor gracias a él, lo dicho, si historias de Halloween hay a diario, lástima que no sean los responsables los que desfilen en una carroza, para sus casas, claro está, y para nunca más volver a obstentar cargo alguno.