La memoria de los fallecidos, bordada en la devoción
La Asociación Cultural ‘El Traje de Huelva’ ha anunciado que los nombres de las 45 víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz quedarán impresos en el forro del manto que la provincia entregará a la Virgen del Rocío, en un gesto cargado de respeto y recuerdo. La iniciativa busca unir la devoción mariana con la memoria de quienes perdieron la vida en aquel siniestro.
El presidente de la asociación, Aarón Fernández Carrillo, explicó que la pieza forma parte del terno del traje que será ofrendado a la Virgen como expresión del amor y la gratitud de los onubenses. La Asociación ya había manifestado su solidaridad con las familias de los fallecidos, recordando que 27 de las víctimas eran naturales de Huelva, y solicitó una oración a la Virgen del Rocío para que el Pastorcito Divino les conceda descanso eterno y luz perpetua.
Tres años de esfuerzo y colaboración popular
El proyecto, bautizado como ‘El Traje de Huelva’, nació hace tres años de la iniciativa de Aarón Fernández y Alonso Sánchez con el propósito de confeccionar un nuevo manto y traje para la Virgen del Rocío, que recogiera la identidad y devoción del pueblo onubense. Presentado oficialmente el 24 de febrero de 2023, el proyecto ha contado con la colaboración de la ciudadanía a través de donaciones populares, destinadas a bordar los nombres de los fallecidos en el manto.
El conjunto, diseñado por Curro Claros y bordado por Pedro Valenciano, pretende ser un símbolo de unión y homenaje colectivo, vistiendo a la Virgen del Rocío con un traje financiado y entregado por el pueblo de Huelva.
Participación ciudadana
Aquellos interesados en formar parte de este homenaje pueden realizar un donativo de 60 euros o bien efectuar una aportación mensual de 10 euros durante seis meses, de manera que su nombre quede registrado en el traje. Con ello, cada contribución se convierte en un testimonio de memoria y devoción, integrando a la comunidad en un gesto que fusiona fe y recuerdo histórico.
Este proyecto, que combina arte, fe y solidaridad, se perfila como un homenaje duradero a las víctimas de Adamuz, al tiempo que refuerza los lazos afectivos entre la Virgen del Rocío y los devotos onubenses.





