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A golpe de horquilla, 💙 Opinión

Idiosincrasia, ¿copia o pérdida?

En Cádiz, por desgracia, parece que solo tenemos dos temas de los que hablar en tertulias cofrades, y que además uno lleva al otro: la carga y la pérdida de nuestro sello.

Este último es un extenso debate que divide a la gente en dos bandos: el que dice a golpe de pecho que se está perdiendo lo que es catalogado científicamente como “de Cadi Cadi” y el que con cara de despistado te dice con gran sabiduría y experiencia en la materia, que en verdad Cádiz nunca ha tenido sello propio, a lo que el otro le responde que “ji enga” acompañado en muchas ocasiones de un “miarma”.

Así surgen los debates en esta bendita ciudad.

Como esto es un espacio de opinión, daré la mía, que no es ni la una ni la otra, más bien en el centro, que dicen que es donde está la virtud.

Ni la realidad del mundo cofrade en 1812 era la de 1912 ni mucho menos lo fue en el 2012, y aún estando cerca de esta última fecha, las cofradías no se encuentran igual en 2019. Para todo, en el tiempo hay que renovarse, es ley de vida, sino la corriente te acaba llevando y quedas estancado hasta desaparecer.

Sin embargo, dentro de este ciclo de casi obligatoria restauración se encuentra algo que nunca debe olvidarse, lo llamamos esencia, y en el momento en el que la dejamos irse no estamos renovando, sino cambiando y con ello haciendo algo totalmente diferente a lo que había y era nuestro.

Hay que dar paso a la juventud, a los nuevos aires, a ese ciclo de la vida que queramos o no, llegá. Por otro lado, no debemos nunca despreciar lo que hicieron los mayores, porque si en su momento funcionó sería por algo, quizás solo es necesario un pequeño giro de tuercas, pero no borrarlo.

Después de esta entrada en la que queda clara mi postura, lo que creo que ha ocurrido es que hemos dejado pasar nuestra historia, la cual está llena de grandes obras escultóricas, composiciones musicales, tradiciones, estilos y devociones muy particulares, y todo por dejar penetrar en nuestra tierra algo que hacían en otras tierras.

Esto a uno de los bandos les chirría y enseguida te llaman anticuado, pero cuando hablamos de renovar, el otro bando se te echa encima, porque todos tenemos el Grado en Cofradías por supuesto.

Vivimos un buen momento cofrade aparentemente, pero si miramos fotos antiguas, de años en los que nuestros padres y abuelos salían a ver las cofradías, veremos una gran cantidad de detalles, que fueran o no únicamente gaditanos, daban una imagen y un sello que hoy día ha quedado desaparecido y hace que veamos cofradías y semanas santas clones entre sí.

Esas largas representaciones militares en Piedad llenando la calle Ancha, también olvidada, por delante del palquillo de autoridades, cuando era algo decente no como lo que tenemos ahora.

Hablando de militares, aún hay gente que puede contar como bajaba la Guardia Civil a caballo por la calle Sacramento con la Expiración, además de formar para pasar revista antes de la salida. Parece una pamplina, pero es que a día de hoy hay cofradías que ni llevan Guardias Civiles en las esquinas de los pasos.

Gracias a dios, aquí se ha puesto algo de interés y se va recuperando la centuria romana del Ecce Homo (como que a la cofradía se le llamaba Los Romanos). La que seguro que nadie puede contar es la centuria que llevaba el Cristo de la Buena Muerte, algo que no nos encaja ahora pero que así sucedía.

Que normal vemos hoy un palio. Sin duda alguna, a todos nos enamora ver un palio por una calle estrecha viendo rozar las bambalinas con los barrotes de los balcones pero ¿y los templetes? ¡que cosa más fea! diría alguno, ¡ni que fuera la Virgen del Rocio!

Era lo normal en Cádiz, los templetes que cobijaban a nuestra Vírgenes, como el templete de la Virgen de las Lágrimas, de la Soledad de Vera Cruz y también Santo Entierro, Servitas, Dolores… hasta en algunos Cristos como Humildad y Paciencia.

Eso en los palios, pero qué pocos pasos de pecho paloma quedan en Cádiz. Tan solo la Virgen de la Soledad y el Resucitado lo mantienen; genuino, único y gaditano.

Hablando de Resucitado, aún se añoran esas mañanas de Domingo de Resurrección, e incluso cuando aún se vestía el cortejo entero con hábitos blancos desde San Antonio, como el Silencio que ahora está en Córdoba.

El Silencio fue una gran talla del maestro Ortega Bru que supimos perder para siempre, pero por suerte nuestra Semana Santa cuenta con obras de grandísima valía como son el Señor del Ecce Homo, la Buena Muerte, las obras de Jacinto Pimentel, el misterio de Afligidos, el Caminito o nuestra inigualable urna del Santo Entierro, que por cierto, antes acompañada por la canina… Todo, sin ninguna duda, puesto en valor por parte de patrimonio y todas las instituciones que paran por Cádiz

Eran muy curiosos unos faroles que se veían en muchos cortejos como los de Piedad, Afligidos, Nazareno, Columna, Caminito, Vera Cruz y algunos más de esas época. Unos faroles de medidas bastante grandes que iluminaban el caminar del paso por la calle y que iban portados por un penitente vestido con gato.

Con gato como los cuatro maniguetas que iban delante paso, cosa que ya rara vez se ve, excepto en la Victoria, Ecce Mater y Soledad que siguen manteniendo cuatro maniguetas en la parte de alante.

Coronas de flores en las cruces de nazarenos y crucificados, el alcalde imponiendo el bastón al Nazareno, el Cristo de la Humillación procesionando con Piedad, el misterio de la Santa Cueva, nuestro extenso vocabulario cofrade, el Cristo esperando en la recogida a la Virgen, nuestra querida y añorada Madrugada, más mantillas, más saetas, más respeto, más educación y un sin fín de cosas que hacían de nuestra Semana Santa una fiesta grande de la ciudad.

Ahora lo es, pero llorando todos esos detalles que le daban una forma distinta, y todo por modas y querer copiar de otros sitios…

Y lo mejor es, que en toda esa incompleta lista de cosas, en ningún momento se ha mencionado la carga, que quizás sea lo que más destaque de nuestra ciudad y que gracias a dios, a excepción de unos pocos, se sigue manteniendo, con nuestro estilo, renovando pero no cambiando, manteniendo la esencia.

Como todo en esta ciudad, es cuestión de interés y de saber apreciar lo que tenemos en casa.

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