A pulso aliviao, Opinión

¿Irregularidades familiares o pamplinas?

La premisa de que todos somos Iglesia es algo que defendemos y llevamos a gala como cristianos y católicos en el día a día.

No obstante, el apoyo incondicional a la institución religiosa en la que profesamos nuestra fe no impide ser crítico con una jerarquía clerical que, en ocasiones, erra hasta límites insospechados.

Ya imagino que sabrán, queridos lectores, cuál es el asunto al que este humilde redactor viene a referirse. Y si no lo han adivinado todavía, lo comprenderán a continuación.

Hace unos días saltaba una noticia llamativa respecto a la candidatura de Carlos de Paz de cara a las elecciones en la Hermandad de los Gitanos.

La información daba a conocer que la autoridad eclesiástica había excluido a dos miembros de la candidatura de Carlos de Paz de la lista oficial para los comicios.

El motivo emitido por palacio es que las personas mencionadas «no se encontraban en una situación familiar regular».

Respetando por encima de todo la decisión, como así lo ha hecho la propia candidatura, es necesario preguntarse: ¿Qué narices es, exactamente, una situación familiar irregular para la autoridad eclesiástica?

Les pediría por favor a dichas organismos competentes que lo explicaran con claridad, porque es inaudito y absolutamente vergonzoso que la Santa Madre Iglesia descarte a dos personas, que quieren prestar un servicio al prójimo a través de una hermandad, por lo que sucede o deja de suceder en el plano personal y familiar.

¿De qué habla la autoridad entonces? ¿La situación irregular es una separación, una convivencia sin tener el sacramento del matrimonio, una pareja del mismo sexo o qué es lo que rechaza?

Los sacerdotes y obispos olvidan en ocasiones como ésta al propio Jesucristo, que es infinita misericordia, comprensión y bondad, como Dios verdadero de Dios verdadero.

La autoridad eclesiástica sigue poniendo el foco, también en las cofradías, en cuestiones banales en lugar de los grandes problemas de la sociedad, como la pérdida de valores, el individualismo, la soberbia o la violencia.

Ésos son los auténticos problemas que vive el mundo y dónde hay que centrarse, eminencias. La vida personal y familiar, con todos los respetos, déjenla ustedes tranquila.