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Córdoba

Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, Titular de La O, será bendecido el 29 de junio

La imagen representa a Jesús que, tras caer por tercera vez, apoya una de las rodillas en tierra al momento de levantarse, con la cabeza y mirada alzadas al cielo

La Pro-hermandad de la O, volverá a cumplir en apenas unas semanas uno de sus sueños pendientes de materializar tras la presencia por las calles de la ciudad de su titular mariana bajo palio, la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, que tendrá lugar el próximo 29 de junio, a las 21:00. Así lo ha notificado a sus hermanos la corporación de vísperas, que ya tuvieron la oportunidad de presenciar in situ el boceto del imaginero Antonio Bernal Redondo responsable de su ejecución. De este modo, el contrato, firmado el 29 de junio del año 2017, verá por fin su contenido convertido en realidad, justo dos años después. Durante la jornada del 30 de junio, el Señor estará expuesto en devoto besamanos extraordinario. Según se apuntan fuentes consultadas, la elección de la fecha ha supuesto un adelanto a la idea originalmente prevista por la junta de gobierno de la corporación, que se situaba en el próximo mes de noviembre. No obstante, el expreso deseo de que quien oficie la ceremonia sea José Luis Camacho Gutiérrez, párroco de la Aurora -sede canónica de la prohermandad- ha inducido a adelantar la bendición. Todo un gesto de justicia poética con una persona esencial en el desarrollo de la corporación en los últimos años. 

Con anterioridad a la plasmación del contrato, el 25 de marzo de 2017, los hermanos de esta joven corporación tomaron la decisión trascendental de elegir cómo sería su Titular, en un cabildo general extraordinario que vendría a marcar un nuevo rumbo en el seno de una institución que se ha visto revitalizada en los últimos años, desde que accedió al cargo de hermano mayor Rafael González Quesada, quien la ha dotado de la energía necesaria para avanzar con paso firme hacia un brillante e ilusionante porvenir. Fueron tres los bocetos presentados en la asamblea para poner forma y rostro al que próximamente será Nuestro Padre Jesús de la Victoria en Sus Tres Caídas, los cuales pertenecían a tres imagineros de renombre en la ciudad califal: Antonio Bernal Redondo, Edwin González Solís y Juan Bautista Jiménez Rosa.

La elección del boceto de Bernal, además de por su evidente e incontestable calidad como imaginero -que lo sitúan como una auténtica referencia dentro de la imaginería contemporánea-, estuvo alimentada por el hecho de que el propio Antonio Bernal fue quien gubió la hermosa talla de María Santísima de la O, allá por 1994, plasmando en Ella los inconfundibles rasgos de la que es la mujer cordobesa por excelencia. La bellísima dolorosa salió a las calles de su barrio en octubre de 2016, no siendo hasta 2018 cuando pasaría a realizar estación de penitencia en la tarde del Sábado de Pasión, viniendo así a incrementar las Vísperas de la Semana Santa cordobesa. Tras valorar las tres posibilidades, los hermanos de La O eligieron la propuesta de Bernal, que ha concebido al Señor de un modo maravilloso y peculiar. 

Como ya explicamos en abril de 2018, el Señor representa la iconografía de Jesús que, tras caer por tercera vez como consecuencia del peso de la cruz camino del Calvario, presenta una rodilla a escasos centímetros del suelo en acción de levantarse. El autor emplea con maestría un recurso novedoso al plantear la cabeza y mirada del futuro Titular alzadas al cielo con una facción de dolor tal, que de algún modo evoca el semblante de una de las máximas expresiones de la imaginería barroca representada en la Expiración de Cristo por Ruiz Gijón. Se trata de una imagen para vestir, anatomizada, cuyo rasgo principal radica en el planteamiento que el imaginero realiza con la posición del cuerpo, dotándolo de una gran verticalidad para obtener un resultado sorprendente, al dotarlo de una fuerza sobrenatural en el momento de levantarse y una estilización de la Imagen, alcanzando con la combinación de ambas un magistral equilibrio en su composición. 

La magnificencia en la posición de las manos, el escorzo del cuerpo del Nazareno, y el tratamiento de unos pies que deben soportar un enorme peso por última vez, contrastan con la delicadeza de uno de los talones desnudos que nos muestra el autor. En su cabeza clava una corona de espinas de gran tamaño, esbozando un rostro de belleza sin igual al exteriorizar una extraordinaria armonía entre dolor y compasión. Una auténtica maravilla que sin lugar a dudas colmará los sueños de los hermanos de La O.

El imaginero

Desde edad temprana, Antonio Bernal ha sentido la vocación del oficio de las artes plásticas, motivo por el que a apenas a los 12 años ingresó en la Escuela de Artes y Oficios, donde aprendería Dibujo Técnico. Una trayectoria que le llevaría a trabajar en el Ministerio de Obras Públicas y, más tarde, en EMACSA como delineante, hecho que no satisfizo su deseo y que finalmente le condujo a convertirse en imaginero a los 30 años de edad. Fue entonces cuando comenzó a erigirse como uno de los artistas más afamados de la actualidad, realizando para Córdoba los misterios de Jesús de las Penas y de Humildad y Paciencia, de las hermandades de la Esperanza y la Paz respectivamente. Desde entonces Bernal se ha ganado un nombre indiscutible entre el elenco de creadores más importantes del actual panorama de la imaginería religiosa, cuyas obras están diseminadas por todo el universo cofrade.

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