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Jesús Zurita retrata con maestría los 50 años de la Coronación de las Angustias de Alcalá del Río

La excepcional composición reune a los Titulares y los elementos más destacados de la corporación crucera

La Hermandad de la Vera+Cruz de Alcalá del Río ha presentado el cartel elaborado por Jesús Zurita del 50 Aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de las Angustias, Titular Mariana de la cofradía.

Cartel del 50 Aniversario de la Coronación Canónica. Jesús Zurita.

La cautivadora pintura de Zurita proyecta la Imagen de la Señora con la espectacular corona y un fondo grisáceo. El crucificado de la Vera+Cruz emerge en el pecho de la Virgen de las Angustias, y numerosos elementos y escenas históricos se dan cita en el manto de la Titular. La parte inferior de la obra incluye una elegante medialuna sobre la cual se define el texto que recoge la efeméride y los actos que se celebrarán en octubre. La corporación inicia con el descubrimiento de este fantástico cartel de Jesús Zurita la cuenta atrás para los grandes cultos que vivirán en pocas semanas.

El propio Zurita ha explicado que muchas veces, los símbolos de poder encierran un profundo significado que va más allá de lo aparente, el uso de tocados o coronas para adornar cabezas viene de muy antiguo y ha tenido una presencia constante en todas las culturas a lo largo del tiempo. Las cabeza se adorna porque se trata del punto más visible e identificador de la persona, por ello se puede considerar la parte más importante del cuerpo. Existe una particularidad en lo relativo a las coronas que se da en la tradición de la Iglesia Católica: el triregnum, o triple corona, es un elemento largamente usado por el papado para manifestar el poder del sumo pontífice. Los Papas, desde el siglo XIV y hasta el pontificado de Pablo VI en el XX, gustaban de coronarse con una triple corona, para representar el poder del pontífice como padre de los reyes, rector del mundo y Vicario de Cristo, aunque existen otras interpretaciones por las cuales las tres coronas representarían a la Iglesia militante, la purgante y la triunfante.

Más allá de estas interpretaciones -prosigue el autor– convendría atender a la concepción simbólica del número tres para representar el todo, la absoluta totalidad de la sustancia, de la materia o de cualquier noción abstracta. Dios es ‘trino’ (Padre, Hijo y Espíritu Santo), Cristo vivió treinta y tres años, fue fijado al madero por tres clavos y se le alzó sobre el calvario de las tres cruces; la resurrección fue al tercer día, como tres días estuvo el profeta Jonás en el vientre de la ballena. Tres son las virtudes teologales, tres los miembros de la Sagrada Familia a la que se postraron los tres reyes magos, y así, como en un rosario de cuentas infinitas, el número tres se ha usado como definidor de la totalidad y del todo, uniendo las tres dimensiones del espacio y todos los tiempos del pasado, presente y futuro. La totalidad es un siempre, siempre es lo eterno, como la vida prometida que se alumbra por la luz infinita en forma de partículas, ondas y haces.

El autor desvela que en el cartel, la Virgen de las Angustias aparece coronada de forma triple, con la corona antigua, la de la coronación y una corona de flores, como para representar que el Padre, creador de todas las cosas ya la coronó en el momento mismo de la Creación al elevarla como un ser perfecto, libre de mancha; para significar que el hijo la coronó en el mismo calvario cuando la ungió como madre de la humanidad y también para manifestar que el Espíritu Santo hizo que floreciera en su vientre al Salvador. En el cartel, la Virgen ciñe tres coronas porque el tres representa el todo, y todo es para ella porque todo en esta tierra es ella. María con sus manos abiertas acoge y recoge todos los tiempos que Cristo, con sus brazos abiertos en la Cruz, le depositó cuando rompió las barreras de la muerte y nos procuró la vida eterna. Por ello la Virgen es una especie de paisaje florido, una Eva en el paraíso prometido que viene a ser la esperanza tangible de la humanidad que vaga desde el paraíso perdido.

En el pecho de María aparece bordada la imagen del Cristo de la Vera-Cruz, como si entre los encajes brotara triunfante en el Árbol de la Vida. Los motivos vegetales surgen de la Cruz del Cristo, para redundar en la idea del árbol de la Vida, además en la parte superior se coloca el broche que guarda similitud con un racimo de uvas y flores, por lo que aparecen a la vez vegetación, flores y frutos, el ciclo completo de la vida, para redundar en la idea de que del sacrificio de Cristo deviene la vida eterna.

Las escenas que pueblan en el manto están extraídas de las pinturas de la Leyenda de la Cruz de la Capilla Bacci de la Basílica de San Francisco de Arezzo, la escena de la zona inferior izquierda está extraída del encuentro de la Reina de Saba con el rey Salomón, en ella la reina adora el árbol sagrado con el que posteriormente se haría la Cruz de Cristo que brotó al comer Adán una semilla del árbol de la vida que le entregó el arcángel San Miguel a Abal, hijo de Adán. Las escenas superiores izquierda y derecha son las del descubrimiento de la Santa Cruz por Santa Elena, que se muestra arrodillada arriba a la derecha. En la zona Inferior izquierda aparece el emperador Constantino con una cruz en la mano, junto con un soldado que porta el estandarte del Crismón.

«Historias, simbologías y leyendas aparte, que muchas veces complican en exceso las cosas, cabría destacar una cuestión mucho más simple: que la arrebatadora belleza de las Angustias le aporta mayor dignidad regia que cualquier corona, pero puestos a representarla como reina entre las reinas, como reina de Alcalá, bien vale emplear el símbolo de las tres coronas, que para eso están los símbolos, para hablar de las cuestiones muy, muy grandes», concluye Zurita.

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