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José Ángel Banegas: «Puedo decir que he triunfado. Hace 10 años no pensaba dedicarme a este oficio a nivel profesional»

José Ángel Banegas es un tallista castellano-manchego que en pocos años se ha hecho un hueco entre los nombres de más prestigio nacional en el sector. Le preguntamos en las siguientes líneas por sus comienzos, las obras más importantes del artista y su visión sobre el gremio y la Semana Santa.

«Puedo hablar de grandes tallistas que me encantan como Guzmán Bejarano, Antonio Martín o Duque Cornejo»

– ¿Cuándo nace su pasión por la talla?

La tengo desde pequeñito, aunque no vengo de una familia artesana. Ya entonces me gustaban las artes plásticas, el tema del dibujo, la pintura y las manualidades. Y sobre todo la Semana Santa. Durante mi etapa escolar experimenté el modelismo cofrade a través de la maquetería. Llegó un día en el que tuve que realizar una talla. Compré una gubia y cogí un trozo de madera que me dio un familiar, y empecé a practicar. Y así fue originándose todo.

– ¿A quién admiraba en aquel momento?

Un familiar me llevó cuando tenía doce años al taller de Francisco Ortega, en Ciudad Real capital, quien había realizado trabajos para algunos pasos de mi pueblo, Villarrubia de los Ojos. Yo me quedé admirado porque no conocía prácticamente nada en ese momento ni tenía los medios que hay hoy para informarme. Este tallista me impresionó en mis inicios.

«El primer encargo lo recuerdo con cierta añoranza, ya que fue un proyecto importante»

– ¿Y ahora?

Ahora tengo más conocimientos, y puedo hablar de grandes tallistas que me encantan como Guzmán Bejarano, Antonio Martín o Duque Cornejo. Luego hay localidades como la malagueña, donde está José Oliva. Y también varios profesionales de Castilla y León. Según te vas curtiendo en este arte aprendes a valorar sus obras y ser crítico con lo que ves. Pero en definitiva tenemos una buena reminiscencia de artistas a nivel nacional.

– ¿Recuerda el primer encargo?

Sí. El primer encargo lo recuerdo con cierta añoranza, ya que fue un proyecto importante. Se trató del altar de culto a la Virgen de la Victoria de Huelva. Sería por el año 2011. Surgió a raíz de unos pequeños trabajos que hice altruistamente. Los publiqué en un blog de Internet y la hermandad los vio y les gustó. Fue ahí donde empezó mi trayectoria profesional.

– Habrá tallado muchos diseños desde entonces, ¿de cuál se siente más orgulloso?

Me quedo con todos y con ninguno porque le doy mucha importancia a mis inicios. No me dediqué de primera mano a la talla, lo compaginaba con otros trabajos. Se trataba más de un hobbie en mis ratos libres, e hice muchos proyectos a nivel particular. Gracias a ese esfuerzo conseguí tener un taller. Por ello puedo decir que he triunfado. Hace 10 años no pensaba dedicarme a este oficio a nivel profesional.

«Me gusta ser arriesgado. La versatilidad en la dinámica es lo que marca el sello de tu obra»

– A la hora de plasmar el diseño, ¿pesa más la técnica o la creatividad?

La técnica se mejora a medida que pasan los años. Se va puliendo. Pero también en cada proyecto es necesario tener una cierta creatividad y aportar algo diferente, pues es lo que le da personalidad. Me gusta ser arriesgado. La versatilidad en la dinámica es lo que marca el sello de tu obra».

– Le ocupó varios años el paso del Cautivo de Oliva. ¿Era un proyecto complejo?

Estuvimos trabajando unos cuatro años y medio en este proyecto, y se finalizó en la Semana Santa de 2019. Complejo como tal no me resultó, pero fue el primer paso de esas dimensiones que acabamos. Supuso experimentar en la ejecución, el volumen de trabajo y las dimensiones del paso. Fue un reto en ese momento, pero a día de hoy sí trabajamos con más pasos de ese estilo.

– ¿Fue su mayor reto hasta la fecha?

No sabría decir. Retos han habido muchos. Hay ocasiones en las que un trabajo pequeño, por sus características, resulta más complicado que un proyecto grande.

«El proyecto del Rosario de las Aguas se planteó gracias al diseñador, Pedro Palenciano Olivares (…) me siento orgulloso de tener una obra así en Sevilla»

– Sevilla le ha conocido gracias a la talla de la peana de la Virgen del Rosario, de la Capilla del Dos de Mayo. ¿Cómo surgió el proyecto?

El proyecto del Rosario de las Aguas se planteó gracias al diseñador, Pedro Palenciano Olivares. Él me llamó en noviembre de 2015 y me propuse dar un presupuesto para este trabajo. Cuando me dijo el cliente que era, me sentí un poco abrumado. Él me animó y formalizamos el acuerdo. Se realizó en año y medio. Fue un proyecto bonito, y me siento orgulloso de tener una obra así en Sevilla. Siempre estaré agradecido a Pedro Palenciano, que apostó por mí; y a la Hermandad de las Aguas, por el apoyo y el trato recibido.

– Ahora se halla usted inmerso en la talla del paso de la Borriquita de Morón de la Frontera. ¿Cuándo lo veremos acabado?

El proyecto de la Borriquita de Morón se firmó en febrero de 2014. Este año 2020 se habría estrenado el frente completo, y ahora estamos ejecutando el respiradero y la canastilla traseros. Es un trabajo que se planteó de manera muy ambiciosa y se concibió con la idea de ir poco a poco. Para mí es muy ilusionante.

«La Semana Santa de 2021 pinta muy mal. Faltan seis meses, pero esto no mejora»

– ¿Hay más proyectos a corto plazo en la capital o la provincia?

Sí. Tengo trabajos futuros para la provincia. Estoy ejecutando para Morón de la Frontera el mencionado paso de la Borriquita, los respiraderos del Cristo de la Buena Muerte, y la peana de San Juan Bosco del Colegio de los Salesianos. Y anteriormente hemos trabajado para la Borriquita de Constantina.

– ¿Y en el resto de Andalucía?

También. Hay proyectos para Córdoba, Jaén, Cádiz, Almería o Granada.

Estamos ejecutando el proyecto de paso para la Borriquita de Espejo, provincia de Córdoba. Tiene muy avanzada la talla, y posiblemente en 2021 esté finalizada L canastilla.

Igualmente trabajamos en el trono del Nazareno de Jódar, en Jaén. Nos hallamos inmersos en la delantera y trasera de la canastilla. Además este año hemos firmado la realización del nuevo paso del Gran Poder de la capital.

Después tenemos el palio y los candelabros del paso del Señor de la Buena Muerte, ambos de la Hermandad de los Ferroviarios de Granada capital. Y en la provincia nos ocupamos del trono para la Hermandad del Ecce Homo de Loja y una cruz de guía para Guadix, estando los dos proyectos diseñados por Álvaro Abril.

Llevamos también unos candelabros para el Resucitado de Almería; y los candelabros del paso procesional de La Hermandad del Dulce Nombre, en la provincia gaditana de Arcos de la Frontera.

Más allá de Andalucía, trabajamos en el proyecto de paso para la Amargura de Ciudad Real; así como el de la Amargura de Villarrubia de los Ojos.

Y como encargo internacional, estamos elaborando una peana para la ciudad italiana de Nápoles, capital de la isla de Sicilia.

«Hay que reconocer que la situación que vivimos en España es preocupante, y para los talleres artesanos está siendo una losa importante»

– El gremio de Arte Sacro de Sevilla ha mostrado su malestar por la supervivencia del sector debido a la falta de encargos durante la pandemia de COVID 19. ¿Cuál es la situación en el levante?

Hay que reconocer que la situación que vivimos en España es preocupante, y para los talleres artesanos está siendo una losa importante. Gracias a Dios tengo encargos precedentes a la pandemia, pero hay menos movimiento a la hora de pedir presupuesto por parte de los clientes. Es una pena. Y no sólo afecta a los sectores de arte sacro, sino a otros como las bandas o las cererías. Mando a todos un abrazo y muchísimo ánimo.

– ¿Cómo ve usted la Semana Santa 2021?

La Semana Santa de 2021 pinta muy mal. Faltan seis meses, pero esto no mejora. Hemos tenido un año sin ella y me parece que vamos a vivir un segundo. Esperemos disfrutar pronto de los pasos en nuestras calles.

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