La creación artística, especialmente en el ámbito de la imaginería sacra, no siempre se desarrolla de manera sencilla ni lineal. Así lo explicó José Antonio Navarro Arteaga en una entrevista concedida a la Radio Pública de Andalucía, donde reflexionó sobre los desafíos y la visión detrás de su última obra, la Virgen de la Salud de los enfermos, recientemente bendecida por la Hermandad de la Bondad de Jerez.
Una Virgen de fuerza interior
Respecto a la Virgen de la Salud, el conductor del programa, Francisco José López, destacó que su intención fue crear una imagen que transmitiera fuerza interior, más allá de la expresión externa habitual en la imaginería andaluza: “Salía de dentro a afuera. Pero una vez en el paso de traslado, vestida a la manera típica, surgieron muchos comentarios”. López subrayó la intervención del vestidor José Carlos Gutiérrez, quien adaptó el tocado de la Virgen para lograr un ajuste estético más acorde con su esencia, eliminando encajes y optando por un estilo más suelto.
El escultor describió que la Virgen debía reflejar la advocación de madre de los enfermos: “Que se encontrara una madre que recibe, que atiende, que escucha esa petición tan importante de un fiel que se acerca a rezarle y a pedir por salud”. Según él, esta fuerza interior debía superar expresiones de dolor excesivas -con muchas lágrimas-, buscando la sintonía entre la advocación y la propia imagen, que, además, es titular de la hermandad en los albores de la Pasión de Cristo, durante el momento del lavatorio.
Proceso creativo y aprobación de la hermandad
Navarro Arteaga aseguró que la hermandad estuvo de acuerdo en todo momento con el diseño de la talla y que el proceso incluyó visitas periódicas al estudio para evaluar la evolución de la obra. Incluso, explicó, la Virgen recibió oraciones de personas enfermas durante su creación, lo que él calificó de situaciones que podrían considerarse hasta milagrosas.
En cuanto al estilo característico de sus obras, el imaginero enfatizó que sus imágenes tienen rasgos reconocibles, como la mandíbula ancha y la introspección en el rostro. Esto, afirmó, constituye el sello personal de cualquier artista: “Sería casi una locura adentrarte en hacer algo que no te representara a ti mismo, porque se perdería la garantía de autenticidad del propio artista”.
Enfrentando la crítica y la jauría digital
Sobre las críticas, Navarro Arteaga afirmó que siempre acepta aquellas constructivas, mientras que las ofensivas o insultantes constituyen una novedad en su trayectoria de cuarenta años: “Los insultos que he tenido que vivir en los últimos días me parecen algo que se sale de tono y me parece denunciable. Una obra de arte te puede gustar o no, cada uno es libre, pero el insulto es algo completamente distinto. Es algo nuevo a lo que nunca me había enfrentado, y desde aquí lo condeno. No creo que sea una cosa ni lógica ni que tenga sentido tratándose de la hechura de una imagen sacra que ya está en su sitio, bendecida y puesta al culto”. Igualmente recordó que esta virgen ha llegado para sustituir otra -de Ana Rey-, lo que añade condicionantes especiales. Un hecho que fue votado en cabildo y sobre el que él no puede entrar, ha subrayado Navarro Arteaga.
El imaginero explicó que los insultos y comentarios agresivos, especialmente en redes sociales, pueden ser programados o dirigidos, y no simplemente espontáneos: “Esta jauría siempre tiene unas connotaciones. No son gente espontánea que escribe por escribir. Esto ha sido un poquito raro, muy al unísono y de repente, mucha gente con perfiles falsos”. Aun así, él mantiene su convicción y confianza en su trabajo: “Yo sé lo que he hecho durante todos estos años… ahora mismo me encuentro en un momento de plenitud, de madurez y con un convencimiento muy grande de lo que hago, y sobre todo no por mí, sino por lo que reciben las personas. Porque al final, tú no trabajas para ti, sino para que otros vean y experimenten la obra”.
El artista señaló también la dificultad de la crítica anónima en internet, que puede coartar la creatividad, que el artista trabaje para recibir el beneplácito de esa masa que no es uniforme… puede ser complicado. Evidentemente, cuando hay situaciones violentas como la que hemos vivido con insultos, no es agradable, pero «hay que mantenerse tranquilo y seguro de lo que uno hace», valorando principalmente las reacciones positivas de quienes contemplan la imagen.
Comentarios del público y el estreno en Jerez
En el estreno de la Virgen en Jerez, el artista destacó que los comentarios de los fieles fueron maravillosos, apreciando el magnetismo y la espiritualidad que transmite la talla: “La virgen tiene un cerca que realmente te atrapa. Está hecha para el efecto, pero luego tiene magnetismo interno, espiritualidad y serenidad”. El traslado multitudinario confirmó, según Navarro Arteaga, la acogida positiva de la imagen por parte de la hermandad y el público.
Innovación en la iconografía
La Virgen presenta manos abiertas, un detalle diferente respecto a otras dolorosas andaluzas, para simbolizar la disposición a recibir las peticiones de salud de los fieles. Sobre el vestuario, el imaginero señaló que un vestidor experto puede mejorar o perjudicar la percepción de la imagen: “En una imagen de vestir el cincuenta por ciento es la talla y el otro cincuenta por ciento la ropa”.
Luz y presencia de la obra
Navarro Arteaga hizo especial hincapié en la iluminación de las imágenes, considerando que es esencial para la correcta apreciación de la obra, un aspecto que no siempre cuidan las hermandades: “No se puede poner una luz fría a una imagen, porque es prácticamente pegarte un tiro en el pie”. En su estudio, controla cuidadosamente la luz para presentar los trabajos de manera óptima, aunque reconoció que la iluminación en las hermandades no siempre se cuida adecuadamente.
El Cristo de la Púrpura
En otro orden de cosas, sobre la posibilidad de que el nuevo Titular de la Hermandad de Las Cigarreras, también obra suya, procesione en Sevilla durante el Jueves Santo, el imaginero se mostró optimista pero prudente: “Las ganas son unas y la realidad es otra. Las cosas de las hermandades son siempre muy lentas. Pero veo ganas y a la gente contenta y que la imagen le llega, que es lo importante”.
José Antonio Navarro Arteaga concluyó la entrevista reafirmando la importancia de crear obras que transmitan espiritualidad y conexión con el fiel, y no solo satisfacción personal: “Esto no es un trabajo que simplemente sea para ti, sino que se entrega para ser visto por los demás”. Con esta obra, el artista consolida su presencia en la actualidad cofradiera andaluza, demostrando que la innovación y la tradición pueden convivir en la imaginería sacra.





