¿Hacia dónde camina el futuro de las cofradías? Las dos respuestas más comunes son antagónicas, dicotómicas, una antítesis.
Por un lado están los que sostienen que seguirán creciendo, tal y como hemos comprobado durante las últimas décadas. Pero, eso sí, con cada vez menos fundamento religioso (la esencia) y mucho más de espectáculo, como convenían Paco Román y Rafael Zafra en Cofrades 24/7.
En otra de las entregas, Salvador Giménez ofrecía la otra hipótesis de trabajo, la del gigante con pies de barro que, tarde o temprano se pegará el batacazo.
Si les soy sincero, me resulta complicado quedarme com alguna de las dos teorías, porque ambas contienen una lógica aplastante y podrían producirse, en momentos diferenciados, pero plasmarse.
De hecho, el espectáculo sin sustrato religioso ya se ve y el batacazo siempre es susceptible de materializarse, en nada que a alguien le dé por pinchar el globo, aunque sea de forma inconsciente.
Fíjense en la Hermandad del Socorro que, tras ocho años de gestora, tendrá elecciones en dos meses. Un hito, pues cuando los actuales regentes llegaron la situación de la cofradía era realmente complicada.
Es la Gloria cordobesa por antonomasia y estuvo en una situación límite (estuvo porque si se acaba la tutela eclesiástica es que ya no lo está, valga la aclaración). Así que a veces estamos tan cerca del colapso que ni nos damos cuenta, pero lo estamos.





