El Hermano Mayor de la Hermandad del Cachorro ha concedido una entrevista a Vatican News, la agencia oficial del Vaticano, exactamente igual que ha hecho con los grandes grupos mediáticos sevillanos, a quienes ha otorgado el respeto y la atención que ha negado de forma reiterada a Gente de Paz.
Nuestro medio, modesto pero seguido por miles de lectores diarios, lleva meses solicitando —sin éxito— unas palabras del máximo responsable de la cofradía trianera, que ha optado por menospreciar a nuestros lectores que al parecer no merecen su tiempo.
En el marco del Jubileo de la Esperanza, que se celebra en Roma del 16 al 18 de mayo, el Vaticano acoge por primera vez en su historia el Jubileo de las Cofradías, una cita de carácter internacional que reúne a hermandades y cofrades de todo el mundo. Con este motivo, dos de las devociones más emblemáticas de la religiosidad popular española han sido trasladadas hasta la Ciudad Eterna: el Santísimo Cristo de la Expiración, más conocido como “El Cachorro” de Triana, y María Santísima de la Esperanza, de Málaga.
Ambas imágenes permanecen expuestas desde hace días en la capilla de San Pío X de la Basílica de San Pedro, donde reciben la veneración de peregrinos llegados de los cinco continentes. En este contexto excepcional, José Luis Aldea, Hermano Mayor de la Hermandad del Cachorro, ha compartido sus impresiones en una entrevista concedida a Vatican News, en la que ha calificado la experiencia de «incomparable».
“Es una emoción como probablemente no hayamos sentido nunca”
Para Aldea, la presencia del Cristo de la Expiración en el corazón espiritual de la Iglesia Católica supone un momento de una intensidad difícil de describir: “Es una emoción única, irrepetible, porque ver una imagen que para nosotros lo es todo, una imagen que desde que nacemos prácticamente los cofrades la tenemos en las pupilas, la tenemos en el corazón… verlo aquí, en San Pedro, donde tantos miles de peregrinos vienen este año a tener su Jubileo, es una emoción como probablemente no hayamos sentido nunca en nuestra vida”.
La escena, efectivamente insólita, representa no sólo un acto de veneración sino también un reconocimiento eclesial a la Piedad Popular, que ha sido subrayado por las autoridades vaticanas como uno de los pilares del Jubileo.
«El Cachorro en San Pedro es un reconocimiento a la Piedad Popular”
Interrogado sobre el significado que encierra la imagen para aquellos que la contemplen procesionando por las calles de Roma, Aldea explicó: “El Cachorro simboliza el último instante justo antes de morir. Ese momento exacto que separa la vida de la muerte. Está elevando la mirada hacia el cielo, dando el último estertor… y por la postura que tiene, casi triunfal, hay veces que se dice que es como si estuviera resucitando. No se sabe muy bien si ya está vivo o está muerto”.
Esa ambigüedad dramática ha convertido a la talla en uno de los referentes escultóricos de la Semana Santa sevillana. Obra del utrerano Francisco Antonio Ruiz Gijón, fue realizada en 1682, en el contexto de un barroco pleno y expresivo que encuentra en esta imagen uno de sus máximos exponentes. “Es una obra con una unción única, que desde su misma hechura caló en los corazones de todos los devotos de Sevilla”, añade Aldea.
“Es un mensaje universal para todos los cofrades”
Aldea quiso también lanzar un mensaje directo a los fieles que participarán en el Jubileo: “Invito a todos los peregrinos, y muy especialmente a los cofrades, a que vean en ambas imágenes un reconocimiento a la Piedad Popular, a la manera en que las hermandades de todo el mundo vivimos nuestra fe. Que lo sientan como suyo, porque realmente esto es un hecho único para todos los cofrades del mundo”.
La procesión de las imágenes por las calles de Roma se anticipa como uno de los momentos más destacados de este Jubileo, que busca resaltar el papel evangelizador de las cofradías en todos los rincones del planeta.
Una entrevista negada a Gente de Paz
Resulta llamativo, sin embargo, que mientras José Luis Aldea, que sí nos atendió cuando era candidato a hermano mayor, se muestra dispuesto a atender con generosidad a los grandes canales de comunicación sevillanos y de índole internacional, haya ignorado sistemáticamente las peticiones de entrevista formuladas por este medio desde hace meses.
Gente de Paz, un HUMILDE diario comprometido con la información cofrade de base, seguido a diario por miles de lectores, ha sido marginado por el Hermano Mayor, quien ha optado por guardar un mutismo selectivo que contradice el mensaje de apertura y universalidad que él mismo ha defendido en Roma.
Esta decisión no puede interpretarse como una mera omisión. Se trata, en realidad, de un desprecio explícito hacia un sector del periodismo cofrade que no cuenta con la estructura de los grandes grupos mediáticos, a quienes Aldea sí ha atendido, pero que dispone de la credibilidad, el alcance y la legitimidad que le otorgan años de trabajo honesto y cercano. Un trabajo que merece un respeto que nos ha sido negado.





