Con el regusto dulce de haber protagonizado una jornada para la historia, José Luis Cerezo, hermano mayor de la Hermandad de la Expiración, ha querido hacer balance y rememorar sus sensaciones con el corazón abierto para los lectores de Gente de Paz. Una jornada histórica en la que Cerezo afirma que «se ha buscado un equilibrio entre el carácter serio y fúnebre de la cofradía con el día que hoy conmemorábamos». Un objetivo alcanzado, habida cuenta del excelente resultado.
Ahondando en la puesta en escena y consciente de que, en acontecimientos de esta índole, «parece que prima el acompañamiento musical», el hermano mayor ha subrayado el hecho de haber «variado parcialmente con el repertorio que acostumbra la cofradía el Viernes Santo, complementado con marchas, que a nuestro parecer hemos considerado de corte clásico», pese a lo cual, «la cofradía ha mantenido el sello que le caracteriza».
«Personalmente, para mí han sido momentos muy emotivos, aunque llenos de nerviosismo» se ha sincerado Cerezo que ha reconocido que «ver como un número muy nutrido de la cofradía ha querido acompañar a su Titular es algo que reconforta, se ve que los hermanos sienten y quieren su hermandad». Unas reflexiones que redundan en el buen sabor de boca que ha dejado para la posteridad esta procesión para el recuerdo.





