La suspensión de cruces y feria sería un drama económico para las hermandades cordobesas
Si para la Córdoba Cofrade resultó un jarro de agua fría la anunciada y esperada suspensión de las procesiones de Semana Santa que se desveló el pasado sábado, las palabras del alcalde de la ciudad, José María Bellido, pronunciadas este lunes en rueda de prensa, no podido ser recibidas precisamente como un bálsamo para las cofradías. No por resultar menos esperado que la suspensión de las salidas procesionales, la constatación de que es muy probable que ni cruces ni feria puedan celebrarse este año supone para las hermandades un auténtico drama desde el punto de vista económico.

No conviene olvidar que las arcas de buena parte de las hermandades se nutren de ambas fiestas de mayo y su suspensión propiciaría un grave descalabro económico de proporciones imprevisibles. Si bien es cierto que el regidor ha dejado claro que será la evolución de los acontecimientos la que determine lo que terminará sucediendo, Bellido, pese a declarar que confía en que «algo pueda salvarse», ha querido ser realista y no engañar a nadie al afirmar que “hay que cambiar el chip; a día de hoy ninguna de esas celebraciones podría llevarse adelante; en las circunstancias actuales, la pregunta no es qué fiestas deberán suspenderse sino si alguna podrá celebrarse, si alguna se podría salvar”. «Lo digo de forma rotunda, porque tenemos que acostumbrarnos a esta nueva realidad», ha subrayado. En este sentido ha afirmado que «ahora mismo todo está en cuestión y nada se podría celebrar, absolutamente nada; se trabaja por retomar la normalidad cuanto antes».
Así, ha señalado que «será en función de las fechas en que se pueda recuperar la normalidad donde se vea si alguna de las celebraciones que venían se puede celebrar», porque, según ha aclarado, «a día de hoy, haya tomada o no una decisión formal, que ahora mismo, teniendo en cuenta que queda tiempo, tampoco es lo más urgente de adoptar, hay otras medidas mucho más urgentes e importantes para la salud, porque son más prioritarias y tomarlas de inmediato». No obstante, Bellido ha insistido en que «a día de hoy no se podría celebrar nada», dado que «en estas situaciones, evidentemente, todo está en el alero», si bien ha agregado que «en función de cómo avance el calendario en la esperanza y en la confianza de que esta crisis no dure demasiado, se podría ver si alguna se puede salvar».
Cuestión aparte resultará que el consistorio decida implementar alguna medida para servir de contrapeso para la tesorería de las hermandades como ha ocurrido en Sevilla donde el ayuntamiento ha propuesto el traslado de la feria de Abril al mes de Septiembre si bien aún es muy pronto para dilucidar qué es lo que terminará ocurriendo mientras los dirigentes de las distintas hermandades tienen el alma en vilo.
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