Jueves. No podía no podía ser otro día de la semana. Víspera del día en el que nace el Niño de la Esperanza. No hay un día bueno para ir a contemplar la cara la de Esperanza, pero no ha podido ser de otra manera.
José Rodríguez Pinilla, camarero del Señor de la Sentencia, ha ido a su encuentro. El Señor lo ha llamado para vestir su mejores galas en la noche de la familia.
La Esperanza vivirá siempre en su familia, porque con ella vivieron todos estos años. Noches de Jueves Santo en la Basílica entre capas de merino.
D. José Rodríguez se fue para siempre con el Señor de la Sentencia y su Madre, la Esperanza. Pero su amor, su legado, se queda en la Hermandad macarena.





