Este sábado ha sido presentada la última creación del artista Juan Miguel Martín Mena, una obra pictórica concebida para anunciar la celebración de las Angustias de Pinos Puente en 2026 que acaba de ser presentada en la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación. La pintura articula una propuesta en la que la figura de María adquiere una absoluta centralidad, rodeada por un universo simbólico en el que confluyen el sol, la luna, las estrellas, el paisaje y los elementos propios de la iconografía de la Piedad.
Un universo simbólico alrededor de la Virgen
La concepción de la obra parte de una premisa definida: situar a María en el centro de todo el discurso pictórico. Desde esa perspectiva, los elementos celestes no funcionan únicamente como recursos ornamentales, sino que construyen un marco simbólico destinado a reforzar la presencia de la Virgen.
El sol aparece como una luz incandescente en el centro de la cruz, mientras que la luna queda dispuesta a los pies de María. Las estrellas, por su parte, parecen surgir de su propio manto y se proyectan por toda la superficie pictórica hasta envolver la escena. De este modo, el cielo deja de desempeñar la función convencional de simple fondo para transformarse en una prolongación de María y de su presencia.
La composición incorpora asimismo el territorio de Pinos Puente, situado al pie del Piorno y de Sierra Elvira. La montaña se convierte en una referencia inequívoca al lugar, estableciendo un vínculo directo entre la representación devocional y el paisaje que identifica al municipio. La pintura establece así un diálogo entre la imagen religiosa y la identidad de todo un pueblo, integrando el entorno geográfico dentro del relato visual.
La Piedad como núcleo de la representación
En el corazón de la composición se encuentra la Piedad, uno de los elementos esenciales de la iconografía de las Angustias. María sostiene sobre sus piernas el cuerpo de Cristo, manteniendo de este modo una representación profundamente arraigada en la memoria colectiva y en la devoción de quienes contemplan esta advocación.
Martín Mena ha querido preservar aquellos rasgos que permiten reconocer inmediatamente la imagen y que la mantienen próxima a quienes la veneran. Se trata, por tanto, de una iconografía que permanece a través del tiempo y que forma parte tanto de la identidad de la Hermandad como de la propia identidad de Pinos Puente.
Sin embargo, el carácter doloroso inherente a la escena de la Piedad no monopoliza el lenguaje cromático de la obra. El artista ha optado por una paleta luminosa y de tonalidades alegres, una decisión vinculada al carácter festivo del cartel y a la celebración que acompaña a esta devoción.
El sufrimiento que expresa la Piedad continúa presente, pero queda integrado en una atmósfera en la que luz, color y alegría conviven con el dolor, reflejando la condición de una devoción viva y profundamente arraigada.
Una composición equilibrada y de marcada simetría
Desde el punto de vista compositivo, la pintura responde a una estructura triangular y simétrica, planteada para proporcionar equilibrio y estabilidad al conjunto. María se erige en el eje alrededor del cual se distribuyen los diferentes elementos, convirtiéndose en el punto de referencia sobre el que descansa toda la construcción visual.
El texto «PINOS PUENTE ANGUSTIAS 2026» desempeña además una función específica dentro de la composición. Su disposición genera una segunda cruz y, simultáneamente, establece un recorrido para la mirada. El espectador avanza visualmente a través de la obra hasta alcanzar el rostro de la Virgen, que se configura como el verdadero centro emocional de la representación.
Acuarela, acrílico y lápiz sobre papel de algodón
La pieza ha sido ejecutada mediante técnica mixta sobre papel de algodón encolado a tabla, con unas dimensiones de 100 por 70 centímetros. Para su realización, Juan Miguel Martín Mena ha combinado acuarela, acrílico y lápiz, atribuyendo a cada procedimiento una función diferenciada dentro del resultado final.
La acuarela permite generar transparencias, veladuras y una atmósfera ligera, mientras que el acrílico introduce intensidad, cuerpo y luminosidad. El lápiz, por su parte, aporta el dibujo, el detalle y una línea de carácter más íntimo que permanece visible en determinados puntos de la pintura.
El soporte de papel de algodón trabajado sobre tabla permite mantener ese diálogo entre la delicadeza de la acuarela y la presencia física de las diferentes capas pictóricas, conjugando procedimientos y materiales en una misma superficie.
Agradecimiento a la Hermandad y una dedicatoria marcada por la memoria
El artista también ha querido expresar su profundo agradecimiento a la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias de Pinos Puente por la confianza depositada en su trabajo y por las facilidades ofrecidas durante todo el proceso de creación.
Martín Mena ha señalado que la realización de la obra se ha producido en unas circunstancias especialmente intensas y difíciles durante los últimos días para los miembros de la corporación, aunque ha destacado que su disposición ha permitido culminar el proyecto y llegar hasta este momento de presentación.
La dimensión artística y devocional del cartel adquiere finalmente un significado íntimo a través de una dedicatoria vinculada al recuerdo de Juan Manuel. El autor ha querido dedicarle la obra a una persona que partió precisamente cuando aquel cielo comenzaba a teñirse de azul.
En ese momento, mientras las estrellas empezaban a envolver el lienzo, su mirada buscaba la luz dorada de aquella cruz, conduciéndolo hasta postrarse ante la verdadera Virgen de las Angustias y ante su Hijo Jesucristo.
Por ello, esta creación queda dedicada a su memoria, con todo el cariño y respeto del artista, como testimonio final de afecto y recuerdo. La dedicatoria concluye con un sencillo deseo: «Descanse en paz, Juan Manuel».





