La Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla ha informado de una decisión de profundo calado humano y cofrade que marca el final de una etapa histórica en el discurrir del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. La Junta de Gobierno ha comunicado que Julián Huerta Villa ha expresado su voluntad de concluir la labor que venía desempeñando como capataz, responsabilidad que ha ejercido de forma ininterrumpida durante 38 años.
Una trayectoria ligada a la Hermandad durante más de medio siglo
La corporación ha querido subrayar el vínculo ejemplar que Julián Huerta Villa ha mantenido con la Hermandad a lo largo de 53 años como hermano, un recorrido marcado por la entrega constante, la disponibilidad permanente y un compromiso que ha trascendido generaciones. Su presencia ha sido definida como notable y decisiva, no solo en el ámbito del martillo, sino en la vida interna de la corporación, siempre al servicio de la misma.
Reconocimiento a una labor sostenida en el tiempo
Desde la Junta de Gobierno se ha trasladado un agradecimiento sincero y profundo por una dedicación que ha contribuido a forjar la identidad del paso del Crucificado, consolidando una manera de andar, de mandar y de entender el servicio al Señor desde la responsabilidad y la fidelidad a la Hermandad. La etapa que ahora concluye queda así inscrita como una de las más prolongadas y significativas en la historia reciente de la Vera Cruz.
Relevo al frente del martillo hasta 2026
De manera paralela, la Hermandad ha comunicado que las funciones de capataz del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz serán asumidas por Julián José Huertas Lora, hasta ahora auxiliar del propio paso. Este nombramiento tendrá vigencia hasta la finalización del mandato de la actual Junta de Oficiales, fijada para julio de 2026, garantizando así la continuidad y estabilidad en una de las responsabilidades más relevantes de la estación de penitencia.
Continuidad, memoria y futuro
El relevo anunciado se produce desde la normalidad institucional, con el reconocimiento explícito a una trayectoria extensa y con la mirada puesta en el futuro inmediato de la corporación. La Hermandad de la Vera Cruz afronta esta nueva etapa con la memoria agradecida por el camino recorrido y con la confianza depositada en quien toma ahora el testigo, en un ejercicio de continuidad que preserva el legado recibido.





