Las diferencias surgidas entre el alcalde de Cádiz José María González Kichi y la Hermandad del Rocío de la ciudad parecen haber alcanzado un punto de no retorno y la distancia entre ambas corporaciones se ha convertido en un abismo imposible de solventar. La ciudad ha sido testigo este martes de un nuevo desencuentro. La Hermandad del Rocío de Cádiz ha recorrido las calles de la Tacita de Plata como lo ha hecho tradicionalmente, con su carreta tirada por mulas.
Lo tradicional también es que la carreta acuda al Ayuntamiento donde se le ofrecía un ramo de flores a la Virgen pero, a diferencia de lo que pasaba hasta hace dos años -en 2016 la lluvia no permitió la ofrenda- la carreta no se ha detenido. La falta de una representación del gobierno municipal de Kichi ha hecho que los romeros prosigan el camino hasta la Iglesia de Santo Domingo sin detenerse en la casa de todos los gaditanos.
El Hermano Mayor de la corporación rociera gaditana, no ha dudado en mostrar su malestar y su decepción por no haber sido recibidos en lo que es la casa de todos los gaditanos y no dudó en preguntarse que, si en Semana Santa a las hermandades se les visita y se les entrega un ramo de flores, la Hermandad del Rocío de Cádiz es menos que el resto de hermandades de la ciudad.





