El Señor de la Sangre presidirá el Vía Crucis de las Hermandades de Córdoba entronizado en el paso de San Juan Bautista de La Salle
La Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba ha formalizado la celebración del Vía Crucis de las Hermandades, que tendrá lugar el sábado 21 de febrero de 2026, primer sábado de Cuaresma, en el interior de la Santa Iglesia Catedral. El ejercicio piadoso estará presidido por Nuestro Padre Jesús de la Sangre en el Desprecio del Pueblo, configurándose como una convocatoria de marcado carácter espiritual, histórico y simbólico para la ciudad y para la Hermandad organizadora.
La imagen del Señor será entronizada de manera excepcional en el paso procesional de San Juan Bautista de La Salle, una decisión cargada de significación que trasciende lo meramente estético y se adentra en el ámbito de la memoria fundacional y la identidad de la Hermandad del Císter, en el contexto del 50 Aniversario Fundacional de la corporación.
El paso procesional como raíz simbólica y memoria fundacional
La elección del paso de San Juan Bautista de La Salle, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, constituye un gesto elocuente de retorno a los orígenes. Este conjunto procesional evoca los primeros pasos de la Hermandad del Císter y a quienes hicieron posible su nacimiento, al estar íntimamente ligado al Colegio La Salle de Córdoba, institución a la que pertenecieron como alumnos los hermanos fundadores de la corporación.
La cesión íntegra del paso, solicitada en su día al Colegio La Salle y acogida con especial consideración, adquiere una dimensión aún más profunda al producirse en el marco del cincuentenario fundacional. Portar al Señor de la Sangre sobre las andas del fundador lasaliano simboliza un reencuentro espiritual con la casa donde se fraguaron los valores que siguen definiendo la Hermandad: sencillez, servicio, fraternidad, entrega silenciosa y una fe vivida con autenticidad.
Este gesto supone, para la corporación, volver a caminar desde la misma raíz que dio origen al proyecto cofrade hace medio siglo, convirtiendo el Vía Crucis de 2026 en un ejercicio de oración, memoria compartida y afirmación identitaria.
Convocatoria general y edición del Vía Crucis
Como en ediciones precedentes, se ha dispuesto la edición oficial del Vía Crucis, que será proclamada desde el Altar Mayor de la Catedral y entregada a los participantes en el acceso por la Puerta de las Palmas. La organización ha solicitado la confirmación de participación antes del 13 de febrero, a fin de garantizar la correcta planificación del acto.
La coordinación general corresponde a la Vocalía de Espiritualidad, encabezada por Rosa María Quero Pérez, y a la Vocalía de Procesión, dirigida por Rafael López López, desde donde se centralizarán todas las cuestiones organizativas.
Normas de representación corporativa
Las hermandades y cofradías deberán concurrir representadas por su estandarte o bandera corporativa, acompañadas de un mínimo de dos varas, permitiéndose ampliaciones siempre en número par. Tras el estandarte podrán incorporarse cuantos hermanos lo deseen, sin portar cirios.
Las corporaciones designadas para presidir alguna de las estaciones se situarán directamente en el lugar asignado, debiendo aportar dos cirios para escoltar la Cruz. Tras el rezo de la estación correspondiente, se incorporarán al cortejo general tras la imagen del Señor.
Horarios, accesos y desarrollo del Vía Crucis
Las hermandades están citadas a las 19:00 horas, accediendo al templo por la Puerta del Perdón. La Cruz de Guía llegará a la Puerta de las Palmas a las 19:20 horas, momento en el que todas las corporaciones deberán encontrarse preparadas en el interior del templo. A las 19:25 horas se completará la formación del cortejo y a las 19:30 horas dará comienzo el Vía Crucis, estructurado en quince estaciones distribuidas por el interior del recinto catedralicio.
Al finalizar el ejercicio, los cortejos ocuparán los bancos del templo, mientras que los estandartes y representantes accederán al Presbiterio, desde donde se pronunciarán las palabras finales de despedida.

Orden procesional del cortejo
El cortejo se dispondrá con las Hermandades de Gloria en primer lugar, según su orden de ingreso en la Agrupación, seguidas por las Hermandades penitenciales de vísperas y las Hermandades de Penitencia, conforme a su orden de entrada en Carrera Oficial. Cerrarán el cortejo la Hermandad del Císter, la Presidencia de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, el Santísimo Cristo de San Álvaro, la representación eclesiástica y la presidencia civil.
Relación completa de hermandades participantes
Las Hermandades de Gloria participantes son: Virgen del Carmen (Puerta Nueva), Virgen del Tránsito, San Rafael, Virgen de Araceli, Virgen de Fátima, Virgen del Carmen (San Cayetano), Virgen de Linares, Virgen de la Cabeza, Virgen del Rocío, Virgen del Socorro, San Álvaro y Virgen de Villaviciosa.
Las Hermandades de Penitencia participantes son: La O, Las Lágrimas, Entrada Triunfal, Las Penas, El Huerto, El Rescatado, La Vera Cruz, La Esperanza, El Amor, La Merced, Presentación al Pueblo, La Estrella, La Sentencia, El Vía Crucis, Remedio de Ánimas, La Agonía, La Universitaria, La Sangre, El Buen Suceso, La Santa Faz, El Prendimiento, El Perdón, La Paz, El Calvario, La Misericordia, La Pasión, La Piedad, El Nazareno, La Caridad, El Caído, La Sagrada Cena, Las Angustias, Cristo de Gracia, Buena Muerte, María Santísima de los Dolores (Alcolea), El Sepulcro, La Soledad, La Expiración, El Descendimiento, La Conversión, Los Dolores y El Resucitado.
Traslado solemne a la Santa Iglesia Catedral
En la tarde del sábado 21 de febrero, Nuestro Padre Jesús de la Sangre será trasladado en paso desde el Convento del Santo Ángel de los Hermanos Menores Capuchinos hasta la Santa Iglesia Catedral de Santa María de la Asunción. La salida está prevista a las 16:45 horas, con llegada al Arco de Bendiciones en torno a las 19:20 horas.
El itinerario de ida discurrirá por Plaza de Capuchinos, Bailío, Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, Carbonell y Morand, Alfonso XIII, María Cristina, Conde de Cárdenas, Plaza de la Compañía, Santa Victoria, Juan Valera, Ángel de Saavedra, Blanco Belmonte, Plaza de la Agrupación de Cofradías, Conde y Luque, Deanes, Judería, Cardenal Herrero, Magistral González Francés, Plaza de Santa Catalina y Patio de los Naranjos.
El regreso nocturno por el corazón histórico de Córdoba
Finalizado el Vía Crucis, en torno a las 21:30 horas, el Señor de la Sangre emprenderá el regreso al Convento de Capuchinos. El recorrido partirá del Patio de los Naranjos, saliendo por la Puerta de Santa Catalina, para continuar por Magistral González Francés, Cardenal Herrero, Judería, Deanes, Conde y Luque, Plaza de la Agrupación de Cofradías, Blanco Belmonte, Ángel de Saavedra, Jesús y María, Plaza de las Tendillas, San Álvaro, Plaza de San Miguel, San Zoilo, Conde de Torres Cabrera, Ramírez de las Casas Deza, Cardenal Toledo, Plaza del Cardenal Toledo, Carbonell y Morand, Bailío y Plaza de Capuchinos, con entrada prevista a las 00:45 horas.
Un itinerario concebido desde la memoria cofrade
Los recorridos han sido diseñados con la voluntad expresa de recuperar calles cargadas de significado histórico para la Hermandad del Císter. Vías como Blanco Belmonte y Deanes vuelven a integrarse en el discurrir del Señor de la Sangre tras años de ausencia, mientras que el paso por la Plaza de las Tendillas sitúa simbólicamente la devoción en el centro vital de la ciudad.
El regreso nocturno permitirá igualmente transitar por enclaves profundamente ligados a los primeros años de la corporación, como San Zoilo y el entorno de la Parroquia de San Miguel Arcángel, así como calles próximas a la sede fundacional del Císter y espacios como Ramírez de las Casas Deza, Conde de Torres Cabrera, Plaza del Cardenal Toledo, Conde de Cárdenas y la Plaza de la Compañía, configurando un auténtico relato procesional de memoria e identidad.
El acompañamiento musical del traslado y del Vía Crucis
La Hermandad del Císter ha definido con especial cuidado el marco musical del acontecimiento. El Quinteto de Viento “Gregis Mater”, perteneciente al Redil Eucarístico de la Divina Pastora, acompañará al Señor de la Sangre durante el traslado de ida y en el rezo del Vía Crucis en el interior de la Catedral, aportando un clima de sobriedad litúrgica e introspección espiritual.
La elección de esta formación responde a los profundos vínculos franciscanos y espirituales que unen a la Hermandad del Císter con el Redil de la Divina Pastora, relación reforzada por la comunión de sede canónica y por experiencias previas como la Peregrinación Jubilar del 27 de septiembre, cuando el quinteto acompañó a Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos hasta el templo mayor de la Diócesis.
La Banda del Maestro Tejera en el regreso del Señor de la Sangre
Tras la conclusión del Vía Crucis, el regreso al Convento del Santo Ángel contará con el acompañamiento musical de la Banda de Música del Maestro Tejera, una de las formaciones más prestigiosas y emblemáticas del ámbito cofrade andaluz, fundada en Sevilla en 1910.
La presencia de esta banda encierra una profunda carga simbólica, ya que fue la Hermandad del Císter la que introdujo por primera vez a la formación sevillana en la ciudad de Córdoba. Uno de los hitos más significativos de esta relación tuvo lugar el 8 de diciembre de 1986, con motivo del X Aniversario Fundacional, cuando el palio procesionó por vez primera acompañado por sus sones.
Desde entonces, la banda ha estado presente en momentos clave de la corporación, como la Primera Salida Procesional de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en 2005 o el estreno de la marcha “Ángeles, Reina” el 1 de diciembre de 2007, durante el concierto homenaje a José de la Vega. El Vía Crucis de 2026 permitirá, por primera vez, que la formación acompañe musicalmente al Señor de la Sangre, culminando un anhelo largamente sentido por la Hermandad en el marco del Cincuentenario Fundacional.
De este modo, el Vía Crucis de las Hermandades de Córdoba 2026 se configura como un acontecimiento de extraordinaria densidad espiritual, histórica y simbólica, en el que fe, memoria, música y ciudad confluyen en torno a la presencia del Señor de la Sangre, dejando una huella perdurable en la vida cofrade cordobesa.





