La Agrupación Parroquial del Buen Pastor en Los Palacios y Villafranca amplía su misterio con dos nuevas figuras de gran expresividad

Nuevas incorporaciones para un misterio en evolución

La Agrupación Parroquial del Buen Pastor de Los Palacios y Villafranca ha dado un paso decisivo en la evolución de su paso de misterio de Nuestro Señor del Amor y Humildad en sus Tres Caídas con la incorporación de dos nuevas esculturas que enriquecen la narrativa pasionista de la escena: Simón de Cirene y la Verónica. Ambas obras, realizadas en madera de cedro y policromadas al óleo, presentan un tamaño natural y son fruto del talento del escultor Antonio Luis Troya, natural de Dos Hermanas.

Primeras figuras tras la imagen de Cristo

Estas dos figuras representan las primeras intervenciones escultóricas que se sitúan inmediatamente tras la imagen central de Cristo, obra de Enrique Lobo Lozano, y marcan el inicio del desarrollo narrativo que articula todo el misterio. La inclusión de Simón de Cirene y la Verónica permite desplegar con mayor intensidad la historia del camino al Calvario, dotando al conjunto de un dinamismo y un dramatismo renovados.

Simón de Cirene y la Verónica: expresividad y devoción

El Simón de Cirene se presenta con un gesto marcado por el esfuerzo físico, transmitiendo con fidelidad la acción de auxiliar a Cristo en su recorrido hacia la crucifixión. Por su parte, la Verónica, arrodillada y sosteniendo el paño con el Santo Rostro, introduce un contrapunto de recogimiento y devoción, equilibrando la fuerza narrativa con un momento de introspección y contemplación.

Antonio Luis Troya: autor de las nuevas figuras

Las nuevas piezas han sido concebidas y ejecutadas por Antonio Luis Troya, escultor natural de Dos Hermanas, quien ha imprimido a las figuras un elevado grado de naturalismo, un cuidado tratamiento de la policromía y un lenguaje barroco que potencia la expresividad y la fuerza narrativa del conjunto, integrándose con armonía en el misterio.

Lenguaje barroco y cuidado naturalismo

Ambas piezas se caracterizan por un lenguaje barroco, un elevado grado de naturalismo y una policromía minuciosa que acentúa la expresividad de cada gesto, consolidando así la unidad estética del misterio. Cada detalle, desde la postura hasta la mirada, ha sido cuidadosamente concebido para intensificar la carga emotiva y devocional del conjunto.

Consolidación de un conjunto equilibrado y narrativo

Con estas incorporaciones, el misterio de Nuestro Señor del Amor y Humildad alcanza un nuevo nivel de complejidad narrativa, ofreciendo un conjunto equilibrado, armonioso y de notable fuerza visual que refuerza la identidad de la Agrupación Parroquial del Buen Pastor y enriquece la experiencia devocional de los fieles que lo contemplan.