Lo decíamos hace apenas unas semanas. Resulta extremadamente complejo intentar resumir en una tarde de primavera varias décadas de existencia. No obstante este 10 de junio todas las miradas de Pozoblanco convergerán en torno del Santísimo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de la Amargura dos de los iconos devocionales indiscutibles de la localidad cordobesa que ese día se echaran a la calle para conmemorar los 75 años de su presencia en el corazón de los pozoalbenses. Ese día, desde Santa Catalina, miles de sueños cumplidos por todos aquellos cofrades que aportaron su sentimiento para configurar lo que hoy es una gran cofradía, inundarán las calles de la localidad para recordarle a las generaciones presentes que la verdad que habitan bebe de la fuente de todos aquellos que se fueron y con su labor desinteresada contribuyeron a forjar un sueño de cofradía que hoy es una pujante y evidente realidad.
Para encontrar el origen de la Amargura de Pozoblanco, hay que remontarse al año 1927 cuando las hermanas Moreno Pozuelo propusieron al entonces obispo de Córdoba su deseo de fundar una institución benéfica para los niños pobres de la localidad ofreciendo para materializarla la casa que poseían en la calle Obispo Pozuelo. El obispo de la diócesis, el recordado Adolfo Pérez Muñoz, a través de cuya iniciativa se fundaron tantas cofradías en el seno de la Diocesis de Osio, vio con buenos ojos aquella iniciativa autorizándola de pleno que se instituyó a través de los hermanos Salesianos que a partir de 1930 se instalaron en Pozoblanco.
Tras las vicisitudes de la guerra se reactivó el proyecto en cuyo seno nació la actual cofradía en el año 1942 como actividad de Vocalía de piedad de la Asociación de la que sigue dependiendo actualmente pese a contar con tesorería y autonomía de actividades. En un ambiente posterior a la lucha fratricida, con el pueblo desolado, con casas destruidas y ruinas por doquier, y con la narración perenne en los hogares de las tragedias de la guerra, la llegada del Cristo del Perdón supuso un regalo del Cielo y una verdadera necesidad social en aras de la reconciliación. Desde la primera salida procesional de 1944 y tras la llegada de Nuestra Señora de la Amargura en agosto de aquel mismo año, obra de Antonio Illanes, la Hermandad encontró un hueco insustituible en el corazón de un pueblo necesitado de la luz y del Camino el Perdón y la pacificación después de tanta Amargura vivida.
Hoy 75 años después la Hermandad se prepara para tener una cita con su historia en una procesión extraordinaria enmarcada dentro de un denso programa de actos y cultos que se ha desarrollado a lo largo de todo el año y que tuvo uno de sus hitos esenciales con la presentación del magnífico cartel de Nuria Barrera y la presentación de la marcha “Amarte” dedicada a la Virgen de la Amargura compuesta por Víctor Ferrer. Un programa de eventos que culminará con la presencia de Monseñor Carlos Amigo Vallejo para oficiar la Eucaristía que pondrá el broche de oro a la conmemoración a cuya conclusión, tendrá lugar la salida procesional extraordinaria que llevará, desde Santa Catalina hasta la iglesia de María Auxiliadora, a ambos titulares de la corporación a través de un itinerario que se desarrollará a partir de las 20:30 desde la plaza de la iglesia para proseguir por San Cayetano, Jesús, Plaza de la Constitución, León Herrero, Pozo Viejo, Tinte, Feria, Cronista Sepúlveda, Real, Mayor, Demetrio Bautista, San Isidro, San Rafael, San Antonio, San Juan Bosco, Travesía y Andres Peralbo por donde llegará a la Plaza de los Padres Salesianos.
Como ya adelantamos en Gente de Paz, para esta cita histórica, la corporación contará con el acompañamiento musical de la banda de cornetas y tambores de la propia cofradía Salesiana, -que el pasado 20 de mayo regresó a Sevilla por tercera vez para poner música tras el paso de la Cruz de Mayo de la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena de Sevilla- detrás del imponente crucificado y a la incomparable Sociedad Filarmónica de Nuestra Señora del Carmen de Salteras tras el palio de la bellísima dolorosa pozoalbense. Todo un lujo que añadir a un elemento más para que el universo cofrade dirija su mirada a Pozoblanco en una jornada que pasará a la historia.





