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La antigua dolorosa de la hermandad de la O, la imagen que pudo ser titular de la cofradía de las Aguas

Fue la primera en cruzar junto con el Nazareno de la O el antiguo puente de barcas

Todavía no se conoce con exactitud desde cuándo esta corporación del viejo arrabal contaba con la imagen de una dolorosa. No aparece mencionada en los archivos más antiguos y ni en las vitelas del libro de reglas de 1566 se muestra. En 1614 el platero Francisco Ortiz Farfán se obligaba a realizar unas andas de plata para un paso. Aquí algunos historiadores han visto la posibilidad de que fueran ejecutadas para portar la imagen de la dolorosa, pero García de la Concha declara que fueron para las Santas Vírgenes, que eran trasladadas hasta Santa Ana para participar en la procesión del Corpus. La estación de penitencia ya venía realizándose en el Viernes Santo al menos desde 1913.

Este mismo estudioso afirma que en las partidas de 1627 y 1630 se hallan los testimonios más antiguos de capataces, en sendos pagos de 32 reales, satisfechos a Juan Fernández y Gaspar Rodríguez «y a sus compañeros por llevar el paso de Nuestra Señora el Viernes Santo».

Si la claridad no predomina en sus orígenes menos aún la advocación con la que fue conocida. Virgen del Dolor, Nuestra Señora de la Pasión, Nuestra Señora de los Dolores… El más cercano a la actual llega en 1863 como Nuestra Señora de la O en sus Dolores. Las fuentes tampoco son claras en cuanto su ubicación, pues hasta 1826 no ocupa un sitio permanente en su sede canónica.

Por estas advocaciones puede trazarse orientativamente la fecha de su ejecución. En la primera mitad del XVII se documenta «un rostro de pasión [que] compró para la imagen de la procesión de disciplina» pagando a Francisco Nieto 680 maravedíes. En 1632, hay un pago a Luis de Lara, de 22 de reales «por la cabeca de la imagen de Pasión» y a mediados de esta centuria, «doce reales de retocar el rostro y manos de la Madre de Dios». El nombre de Pedro Roldán aparece en 1667, cuando la corporación trianera abona 150 al imaginero por unas manos y rostro de la dolorosa que encarnará Miguel Parrilla. Nuevas intervenciones suceden en 1826, cuando le es colocada nuevo cuerpo. Después, en 1882, restaurándola Manuel Gutiérrez Reyes Cano.

Las sucesivas intervenciones a la que fue sometida se entienden al encontrarse retirada del culto, en el interior de un arco de madera de cedro, saliendo para la estación de penitencia. Era entonces cuando las actuaciones para su conservación afloraban para que el estado fuera el más óptimo posible.

Por el antiguo puente de barcas

El siglo XIX comienza con la procesión de rogativas que tiene lugar en septiembre de 1800. Será en 1807 cuando efectúe la primera salida en Viernes Santo. Después llegarán las de 1815, 1819 y 1829. En 1930 salió por primera vez en la Madrugada y cruzó el puente de barcas para acudir a la catedral, convirtiéndose así en la primera corporación trianera en hacerlo. Consta que la cofradía de la Sangre intentó acudir hasta el centro de la ciudad años antes, pero diversos avatares impidieron tal pretensión.

Desde entonces observamos mayor regularidad en sus estaciones de penitencia. En esta misma década llega a salir en 1832, 1833, 1834 y en la siguiente, en 1840, 1844, 1845 —solo por el barrio—, 1847 y 1848. Su próxima salida, en 1853, cruzando ya el puente Isabel II. A partir de entonces, diecisiete años de parón, retomando su salida en 1867. Como curiosidad, estrenó en esta las túnicas blancas con antifaces morados en el paso de Cristo y negras en el de la Virgen. Volvió a efectuar estación de penitencia al año siguiente y ya en la década de los setenta lo hace en 1872 y desde 1875 hasta 1879. Va asentándose de tal que sale todos los años en lo que resta de siglo, a excepción de 1882, en la que no lo hace por la lluvia.

Así pues, el siglo XX se presenta para la hermandad con salidas regularizadas que solo son impedidas por las condiciones meteorológicas. Como novedad, en 1918 estrena las túnicas de raso morado de cola y cíngulo de oro. Pero este crecimiento se verá gravemente afectado por los disturbios de la guerra civil.

El fin de una época

El 20 de julio de 1936 unos vándalos asaltan la parroquia de la calle Castilla. Tras golpear al párroco, consiguen hacerse con las llaves. Saqueada la iglesia, destrozan la mayoría de las imágenes. Si la del Nazareno es mutilada a hachazos, la de la dolorosa pierde sus ojos y sus ropas son portadas por unas jóvenes que corretean por las calles llevando también la corona. Castillo Lastrucci considera que la imagen no puede ser restaurada, encargándosele a él la hechura de una nueva efigie, quedando reflejado en el contrato fechado el 20 de octubre del mismo. El imaginero sí pudo en cambio devolver el esplendor perdido a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la titular gloriosa. La nueva Virgen de la O es bendecida el 22 de marzo de 1937. Desde entonces, la anterior permanece en oculta en un arca.

El frustrado intento

El 10 de diciembre de 1955 los titulares de la hermandad de las Aguas llegan hasta San Bartolomé. Surge posteriormente el deseo de iniciar una serie de reformas en el seno de la corporación que antaño fue la cofradía de negro de Triana. Entre las nuevas propuestas, contar con una nueva dolorosa que fuera procesionada bajo palio que, aunque ya anidaba este deseo desde su reorganización en 1891, nunca antes se había visto tan próximo a realizar. En un primer momento se ofreció por parte de los hermanos una dolorosa de Juan Abascal, no siendo del gusto de los miembros de la junta de gobierno. Estos deciden mirar tiempo después hacia Triana con el fin de rescatar la antigua titular, que podría haber sido devuelta al culto y terminando en la antigua judería.

Las negociaciones no llegaron a buen puerto. Arcos García-Rojo recuerda que «el precio estipulado por la corporación trianera, 150.000 ptas. y la necesidad de una previa restauración provocaron el fracaso de este nuevo intento». Este hecho propició la llegada de la Virgen de Guadalupe a esta hermandad del Lunes Santo, mientras que la antigua dolorosa de la O yacería escondida durante décadas.

El nuevo milenio

Tal era el estado en el que se encontraba que en 2003 el imaginero José Manuel Cosano restaura la imagen de la anterior titular de la O. Pero tan solo un año después la policromía presenta tal estado deficiente que Juan Manuel Miñarro vuelve a actuar sobre la imagen. Otra de las actuaciones consiste en la sustitución del candelero, que fue colocado en el 2000. Desde entonces la imagen permanece expuesta. Pocos son los vecinos que guardan en su memoria los tiempos en los que la despedían desde el Altozano, camino de la catedral.

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