La Archicofradía de la Virgen de Araceli designa un equipo provisional para el cuidado de la Virgen y el Niño hasta el nombramiento de la nueva camarera

La Real Archicofradía de María Santísima de Araceli, en coordinación con la Obra Pía vinculada a la corporación, ha resuelto articular una solución transitoria destinada a garantizar la atención y el cuidado de sus imágenes titulares, mediante la constitución de un equipo que asumirá de manera provisional las funciones propias de la camarera.

Una medida provisional para asegurar la continuidad

La decisión responde a la necesidad de preservar el adecuado desarrollo del culto y el esmero en la atención a la Santísima Virgen y al Niño, estableciendo un dispositivo organizativo que estará vigente hasta que se produzca el nombramiento definitivo. En este sentido, la institución ha comunicado la creación de un grupo encargado de asumir dichas responsabilidades “de forma provisional, hasta el nombramiento definitivo”, asegurando así la continuidad en una labor esencial dentro de la vida de la Archicofradía.

El equipo estará dirigido por María Dolores López Cibanto, cuya trayectoria al frente de estas funciones durante más de treinta años constituye un referente dentro de la corporación. Junto a ella, colaborarán José Luis Sánchez Arjona, Carmen Cabrera Mora y Manuel Espejo Mármol, conformando un grupo que asumirá de manera conjunta estas tareas con un marcado sentido de servicio.

Reconocimiento al compromiso en un momento de especial responsabilidad

Desde la Archicofradía se ha querido poner de relieve la disponibilidad, generosidad y compromiso de las personas designadas, subrayando que han aceptado esta responsabilidad en un contexto que requiere “especial unidad y sentido de servicio”. La corporación destaca así el valor de quienes contribuyen de forma activa al sostenimiento de la vida interna y devocional de la institución.

Agradecimiento a la labor desempeñada

Asimismo, la entidad ha expresado su reconocimiento a Rosa Buendía Picó, de quien ha destacado su “dedicación, entrega y ejemplar servicio” durante los últimos años en el cuidado de la imagen de la Virgen de Araceli. Su labor ha sido valorada como una aportación significativa al mantenimiento del culto y a la proyección espiritual de la titular.

Una etapa guiada por la devoción

La comunicación concluye con una invocación a la titular de la corporación, en la que se expresa el deseo de que Nuestra Señora de Araceli continúe guiando y fortaleciendo este camino común, en una etapa marcada por la continuidad, el compromiso compartido y la fidelidad a la tradición.