Las Reales Cofradías Fusionadas incorpora a la magnífica formación musical cordobesa y reafirma su apuesta por la calidad musical del cortejo procesional
La Hermandad Sacramental y Reales Cofradías Fusionadas ha anunciado el acuerdo alcanzado con la Asociación Músico Cultural Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Salud de Córdoba, que será la encargada de acompañar musicalmente al Santísimo Cristo de la Exaltación durante su estación de penitencia del Miércoles Santo de 2027. Con esta decisión, la corporación refuerza su compromiso con la excelencia musical, confiando en una de las formaciones más reconocidas del panorama cofrade.
En virtud de este acuerdo, la Salud de Córdoba tomará el relevo de la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Campillos, formación cuyos sones han acompañado al Santísimo Cristo de la Exaltación de manera ininterrumpida desde el año 2019, abriendo así una nueva etapa en el acompañamiento musical del crucificado malagueño.
Una corporación fruto de la unión de cuatro históricas hermandades
Las Reales Cofradías Fusionadas constituyen una de las corporaciones de mayor singularidad de la Semana Santa malagueña, al ser el resultado de la integración de cuatro antiguas hermandades. La actual entidad nace de la fusión de la Archicofradía de la Santa Vera+Cruz, la Cofradía de Jesús de Azotes y Columna, la Cofradía del Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos, incorporada en 1891, y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Exaltación, cuya integración se produjo en 1913.
Una imagen vinculada a una histórica cofradía del siglo XVII
El Santísimo Cristo de la Exaltación fue el Sagrado Titular de la cofradía del mismo nombre, fundada en el siglo XVII. La hermandad desarrolló una intensa y continuada actividad hasta protagonizar la última de las fusiones que dieron lugar a las actuales Reales Cofradías Fusionadas, uniendo su trayectoria a las cofradías de Azotes y Columna, Ánimas de Ciegos y Vera+Cruz en 1913, cuando ya tenía establecida su sede en la Parroquia de San Juan Bautista.
La Sagrada Imagen representa a Jesús en el instante en que la Santa Cruz es elevada en el Gólgota, escena inspirada en los relatos evangélicos de Mateo (27,35), Marcos (15,24), Juan (23,33) y Lucas (19,18).
La actual talla, obra de Francisco Buiza, fue bendecida en 1982
La imagen que actualmente recibe culto está tallada en madera y es obra del escultor carmonense Francisco Buiza Fernández, perteneciendo a la última etapa creativa del imaginero. En ella se aprecian unos rasgos compositivos más dulcificados y depurados, especialmente visibles en la expresión del rostro, concentrada en la mirada, el arqueamiento del ceño y una boca de gesto dialogante.
La escultura presenta, además, el característico paño de pureza inspirado en Juan de Mesa, una corona de espinas gruesa a modo de casquete, un tórax pronunciado y una policromía de notable fuerza expresiva, conseguida mediante un elaborado trabajo de veladuras.
La desaparición de la antigua imagen y el origen de la actual escultura
La antigua imagen del Santísimo Cristo de la Exaltación desapareció durante los sucesos de 1931. Posteriormente, Pedro Moreira López realizó en la década de los años cuarenta una reproducción fotográfica de aquella talla. Esa imagen llegó a procesionar únicamente en 1980, pero desapareció ese mismo verano a consecuencia del incendio que arrasó la capilla, siniestro en el que también se perdieron las imágenes de María Santísima del Mayor Dolor, Reina de los Ángeles, Lágrimas y Favores y San Juan Evangelista.
La actual talla de Francisco Buiza Fernández fue sufragada por la Agrupación de Cofradías de Semana Santa y apadrinada por quien era entonces presidente de la institución, Francisco Fernández Verni, junto a su esposa, Concepción Lopera, siendo presentada el 21 de marzo de 1982. Con esta imagen, el Santísimo Cristo de la Exaltación recuperó definitivamente su presencia devocional y procesional en el seno de las Reales Cofradías Fusionadas.
El trono del Santísimo Cristo de la Exaltación, una obra de Manuel Guzmán Bejarano con un destacado valor artístico y patrimonial
El actual trono del Santísimo Cristo de la Exaltación comenzó a ejecutarse en 1970 bajo la dirección del tallista sevillano Manuel Guzmán Bejarano. Concebido inicialmente para portar al Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos, fue estrenado de forma parcial en la Semana Santa de 1971, cuando únicamente pudo contemplarse terminada su parte frontal. La obra se presentó completamente finalizada en 1972, aunque lo hizo durante el Jueves Santo, ya que la lluvia impidió la salida procesional prevista para el Miércoles Santo. Posteriormente también fue utilizado por Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, hasta convertirse desde 1987 en el trono del Santísimo Cristo de la Exaltación.
De madera dorada y policromada, el conjunto responde al modelo de trono de bombo, con una estructura similar a la del paso de la Cofradía de la Sagrada Cena, aunque incorpora una planta con estructuras cóncavas en lugar de los habituales entrantes convexos. Destacan igualmente las ménsulas de las esquinas, adaptadas al perfil del trono, así como la abundante decoración característica del taller de Guzmán Bejarano, basada en hojarasca calada, flores, frutos y molduras. La actual escenificación se completa con tres sayones realizados por Antonio Dubé de Luque entre 1980 y 1982, dos de ellos tirando de las cuerdas unidas al travesaño de la cruz y un tercero sosteniendo el stipes sobre su hombro derecho.
El trono, de seis varales y portado por 150 hombres de trono, luce además diversas cartelas alusivas a la Pasión de Cristo, entre ellas el Santo Rostro de Jesús en el paño de la Verónica y la Flagelación, junto al escudo de las Reales Cofradías Fusionadas, la imagen de Santa Lucía, patrona de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), primer Hermano Mayor Honorario de la corporación desde 1939, así como la Cruz de Malta y distintos símbolos pasionistas, como los tres clavos o la columna.
Entre sus elementos más singulares sobresalen las cabezas de querubines alados policromadas distribuidas por los cuatro costados del trono. Asimismo, las cabezas de los varales, obra de José Palma, proceden de la Archicofradía del Paso y la Esperanza, que las donó a la sección de Exaltación, siendo posteriormente restauradas por José Carlos Fernández Arrabal. La pieza, cuyo coste ascendió a 225.000 pesetas, incorporó en 2007 seis nuevos arbotantes diseñados por Juan Manuel Pulido, sustituyendo a los que habían pertenecido anteriormente a la Hermandad de la Vera Cruz de Salteras. Más recientemente, en 2018, el trono fue sometido a la primera fase de un proceso de restauración y ampliación ejecutado por Francisco Lamas Arroyo, gracias a una subvención municipal de 14.000 euros concedida por el Ayuntamiento de Málaga.





