El Quinteto de Viento Gregis Mater asumirá el acompañamiento del traslado y del rezo penitencial en la Santa Iglesia Catedral
La Hermandad del Císter ha definido con especial precisión el marco musical que acompañará la presencia extraordinaria de Nuestro Padre Jesús de la Sangre con motivo del Vía Crucis de las Hermandades de 2026 que presidirá la impactante imagen, configurando un itinerario sonoro coherente con la espiritualidad, la historia y la identidad de la corporación. La música, entendida como prolongación de la oración y del testimonio público de fe, adquiere así un protagonismo singular en un acto marcado por la solemnidad, el recogimiento y la memoria compartida.
El traslado hacia la Santa Iglesia Catedral, primera sede de la Diócesis, contará con el acompañamiento del Quinteto de Viento “Gregis Mater”, formación perteneciente al Redil Eucarístico de la Divina Pastora. El Señor de la Sangre, entronizado de manera extraordinaria en el paso procesional de San Juan Bautista de La Salle, será escoltado musicalmente por este conjunto tanto durante el recorrido de ida como en el interior del templo mayor, donde el quinteto participará activamente en el rezo del Vía Crucis, aportando un clima de sobriedad litúrgica y profunda introspección espiritual.
La elección del Quinteto de Viento “Gregis Mater” responde a una relación estrecha y profundamente arraigada entre la Hermandad del Císter y el Redil Eucarístico de la Divina Pastora, sustentada en vínculos franciscanos, espirituales y fraternos, así como en la comunión de sede canónica, signo visible de una historia compartida de fe vivida en común. Esta afinidad se ha traducido también en el ámbito musical, concebido como un lenguaje al servicio del culto.
La trayectoria de este quinteto ya dejó una huella imborrable en la corporación durante la Peregrinación Jubilar celebrada el 27 de septiembre, cuando la imagen de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos fue acompañada musicalmente hasta el templo mayor de la Diócesis. Aquella intervención se distinguió por su solemnidad, recogimiento y exquisita sobriedad, cualidades que consolidaron el aprecio de hermanos y fieles hacia una formación de acreditada calidad artística y sensibilidad religiosa.
Con esta decisión, la Hermandad del Císter reafirma su apuesta por una música sacra acorde con el estilo solemne y elegante que define a la Cofradía, al tiempo que fortalece los lazos que la unen al Redil de la Divina Pastora de Capuchinos, avanzando juntas en la fe y en el testimonio público de la Iglesia.
Tras la finalización del rezo del Vía Crucis, se iniciará el regreso al Convento del Santo Ángel, recorriendo nuevamente las calles de la ciudad rumbo a Capuchinos. En este tránsito procesional de regreso, el acompañamiento musical del Señor de la Sangre corresponderá a la prestigiosa Banda de Música del Maestro Tejera, formación sevillana de referencia histórica y patrimonial en el ámbito cofrade andaluz.
La Banda del Maestro Tejera y su vínculo histórico con la Hermandad del Císter
La presencia de la Banda del Maestro Tejera en el regreso desde la Santa Iglesia Catedral posee una profunda carga simbólica. Fundada en 1910 en Sevilla, se trata de una de las formaciones musicales más emblemáticas y prestigiosas de Andalucía, reconocida por su calidad artística, su elegancia interpretativa y su vinculación constante a la vida procesional, cofrade y cultural. A lo largo de más de un siglo, ha sabido dotar de emoción y solemnidad a innumerables actos, convirtiéndose en una referencia sonora indiscutible de la música de banda al servicio de la fe.
Aunque sobradamente admirada por el mundo cofrade cordobés, fue la Hermandad del Císter la que tuvo el honor de traer por primera vez a esta banda histórica a la ciudad, marcando un antes y un después en la relación entre la formación sevillana y la Córdoba cofrade. Aquel gesto supuso una decidida declaración de intenciones, en la que devoción, excelencia artística y sentimiento quedaron unidos de manera inseparable.
Uno de los hitos fundacionales de esta relación tuvo lugar el 8 de diciembre de 1986, cuando, con motivo del X Aniversario Fundacional, el palio de la dolorosa procesionó por vez primera acompañado por los sones del Maestro Tejera. Aquella jornada quedó grabada en la memoria colectiva por la solemnidad y la emoción que aportó la música a una efeméride clave en la historia de la corporación.
Desde entonces, la banda ha estado presente en momentos especialmente significativos, como la Primera Salida Procesional de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos en 2005, dejando una impronta imborrable por la entrega interpretativa y la profundidad espiritual de cada compás. A ello se sumó el estreno de la marcha “Ángeles, Reina”, el 1 de diciembre de 2007, durante el concierto organizado por la Hermandad en homenaje al músico José de la Vega, una cita en la que arte musical y devoción cofrade se fundieron en un mismo latido.
Cada una de estas experiencias ha ido afianzando un vínculo que trasciende lo contractual, basado en la confianza, la admiración y el cariño mutuo. La Banda del Maestro Tejera no se limita a interpretar marchas, sino que hace música desde el alma, convirtiendo cada intervención en una oración compartida y en un ejercicio de memoria y esperanza para los hermanos cistercienses.
Durante años permaneció un anhelo latente: acompañar musicalmente al Señor de la Sangre. El Vía Crucis de las Hermandades de Córdoba se presenta ahora como el marco providencial para culminar ese deseo, precisamente en el contexto del Cincuentenario Fundacional, dotando al acontecimiento de una intensidad simbólica y emocional excepcional.
De este modo, el discurrir del paso del Señor de la Sangre, acompañado en su regreso por tan ilustre formación musical, se configura no solo como una procesión, sino como una experiencia plena de sentido, en la que tradición, fe y fraternidad convergen en un mismo latido, dejando una huella profunda en cuantos participen y contemplen este momento singular.
La Banda de Música María Santísima de la Esperanza, vínculo sonoro e identitario de la Hermandad
En el comunicado emitido al efecto, la Hermandad del Císter ha dejado constancia expresa de la profunda admiración y el sincero cariño que la unen a la Banda de Música “María Santísima de la Esperanza”, formación que desde hace dieciséis años acompaña de manera constante a la corporación en todos los cultos, procesiones y actos organizados a lo largo del año.
Durante este extenso periodo, la Banda de la Esperanza no solo ha puesto música a las estaciones y celebraciones, sino que ha sabido envolverlas de sensibilidad, elegancia y una concepción profundamente devocional del hecho musical, convirtiéndose en parte inseparable de la identidad sonora de la Hermandad. Sus sones han elevado la oración de los hermanos y han caminado junto a la corporación como expresión viva de fe compartida.
La corporación del Martes Santo ha subrayado que este vínculo, forjado en la constancia, el respeto mutuo y el amor por la música procesional, permanece intacto y firme, más allá de cualquier circunstancia puntual, como testimonio de una relación sólida y profundamente enraizada en la historia reciente de la Hermandad del Císter.





