El candidato a hermano mayor de la Hermandad de la Estrella, David Torres, ha dado un paso más en la tarea emprendida hace unas semanas de explicar su proyecto a los hermanos de la corporación de San Fernando, centrando sus miras en la formación que “representa junto a la caridad una de las actividades más importantes de la hermandad y que desde este proyecto se quiere potenciar, como rasgo fundamental y pilar sobre los que sustentar las diferentes actividades que se lleven a cabo”. Torres explica que “como parte de la Iglesia, las Hermandades y Cofradías tenemos la obligación de fomentar la formación cristiana de todos aquellos que las integran y así mismo, impulsar la participación de sus miembros en la misma” poniendo de manifiesto que “la devoción en nuestros amantísimos Titulares, son los pilares fundamentales de nuestra acción, pero ello queda absolutamente vacío de contenido espiritual si no llenamos nuestra fe de principios cristianos y religiosos”.
Citando un artículo de Jose Enrique Caldero Bermudo, publicado en el Boletín de la Hermandad del Silencio de Écija, el candidato destaca que la finalidad actual de las hermandades se centra en el culto, simbolizado en las Sagradas Imágenes Titulares, pero sin olvidar la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo y la intercesión continua y poderosa de su Santísima Madre; la santificación de los hermanos y hermanas por medio de la oración y la participación frecuente en los sacramentos de la Iglesia; el apostolado y el testimonio de la fe que profesamos, por medio de un comportamiento consecuente con la doctrina cristiana; y el ejercicio de las obras de caridad en el seno y fuera de la Hermandad”.
Es por ello que la hermandad, en opinión de Torres, “debe desarrollar las funciones establecidas en sus Reglas dentro de una situación permanente de eclesialidad, es decir, de unión y colaboración fructíferas con el resto de la Iglesia Católica a la que pertenecen por su formulación doctrinal y su organización jurídica”, en base a un trabajo pastoral que “tiene que llevarse a cabo de una manera especialmente intensa con la parroquia y la diócesis, por su cercanía y coincidencia de objetivos”, ya que las hermandades son “escuelas de vida cristiana y talleres de santidad”, recordando que “no puede amarse y practicarse aquello que se desconoce. De ahí la importancia fundamental de la formación de los cofrades” y subrayando que “de poco servirían los cultos esplendorosos y la belleza de las procesiones si en la vida asociativa la primera preocupación no es la santificación, el amor a Jesucristo y a su Santa Iglesia, la comunión fraterna, la unidad en el seno de la Hermandad y la comunión con los pobres”.
Bajo estas premisas, el objetivo general que se marca la candidatura de David Torres, será “la formación religiosa de todos sus hermanos, para de ese modo alcanzar un mejor conocimiento de la esencia eclesial de la hermandad además de tener una presencia activa, colaborando junto a nuestro Director Espiritual, como parte integrante de la Parroquia, nuestra sede canónica”, recordando que “somos un grupo más de los que la conforma”. En este sentido, el candidato reconoce que es “necesaria la participación de todos desde todos los niveles. En primer lugar, fomentando su iniciación cristiana a través de las catequesis de Comunión y Confirmación, para aquellos que ahora comienzan su acercamiento religioso, los que desean seguir madurando en su Fe o para aquellos otros que se han distanciado de ella. Creemos que nuestra formación termina al recibir estos sacramentos, pero tras la eminente secularización de la sociedad, nuestra herramienta más potente para rebatirla es la formación constante desde nuestra Fe y eso queremos reflejarlo también en grupos de catequesis de adultos”.
Una formación que la candidatura tiene la intención de complementar con “charlas, conferencias o sesiones formativas que se organicen, pensadas para responder a nuestras necesidades espirituales, dar contenido a nuestra Fe y hacernos sentir miembros comprometidos de nuestra Hermandad”, más allá de “los cultos internos, en los que la Junta de Gobierno velará por la transmisión digna, fiel, íntegra y cuidada de la Palabra de Dios” y “la participación en los retiros espirituales que se celebran para todos los hermanos y hermanas dos veces al año, Adviento y Cuaresma”. También se prevé organizar “actos formativos preparativos a la recepción de nuevos hermanos y hermanas, para que tomen conciencia del sentir espiritual de la Hermandad y de la responsabilidad que contraen. Del mismo modo, para todos aquellos que realicen su estación de penitencia por primera vez”. Todo ello con el objetivo de que “podamos ser testimonios vivos del pueblo de Dios llenando de espíritu evangélico la sociedad en que vivimos”.





