La candidatura encabezada por Fernando Fernández Cabezuelo ha presentado un amplio y ambicioso proyecto de cultos internos, concebido para revitalizar la vida espiritual de la Hermandad de la Macarena y recuperar el sentido más profundo de los cultos como auténtico corazón de la corporación. Bajo el lema #LosProyectosqueQuieres, la propuesta se erige en un compromiso firme para que los actos de oración, encuentro y fe compartida ante los Sagrados Titulares vuelvan a ocupar el centro de la vida de los hermanos y devotos.
Un compromiso espiritual y una renovación profunda
En palabras de Fernando Fernández Cabezuelo, “queremos que los cultos vuelvan a ser el alma de la Hermandad, vividos con profundidad, solemnidad y alegría. Que cada hermano sienta que su lugar está ante la Virgen del Rosario, el Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza”. Con esta declaración, la candidatura expresa su voluntad de que la vida espiritual se fortalezca con un enfoque renovado, arraigado en la tradición, pero abierto al impulso pastoral y al servicio de la Iglesia.
El documento se inspira en la Regla II de la Hermandad, que establece como fin principal promover, tributar y propagar culto público y solemne a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen María, en sus advocaciones del Rosario y la Esperanza, fomentando el conocimiento y vivencia del Mensaje de Jesús dentro de la comunidad cristiana y al servicio de la Iglesia Universal.
Estructura y finalidad de los cultos internos
El plan recuerda que, según el artículo LVI de las Reglas, corresponde al Consiliario, en calidad de Promotor de Cultos, la planificación y desarrollo de todos los actos litúrgicos internos, garantizando su correcta dimensión espiritual y el cumplimiento de las normas litúrgicas. Sobre esta base, la candidatura de Fernández Cabezuelo articula un conjunto de acciones concretas orientadas a reafirmar la solemnidad, la participación y la oración compartida.
Entre las propuestas más destacadas figura la celebración cada 3 de diciembre de una Solemne Función Conmemorativa de la Rosa de Oro otorgada a la Virgen de la Esperanza por el Papa Francisco, lo que implicará la modificación de la Regla XXIV y la aprobación del nuevo culto en Cabildo General.
Vinculación con la Basílica de Santa María la Mayor
Tras la concesión pontificia de la Rosa de Oro, la candidatura estudiará la apertura del expediente canónico para que la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena sea agregada a la Basílica Papal de Santa María la Mayor de Roma, principal santuario mariano de Occidente. Esta unión espiritual, de fuerte carga simbólica, reforzaría la identidad mariana de la Hermandad, vinculándola a la más antigua de las basílicas dedicadas a la Virgen y a la tradición de la Iglesia española, unida históricamente a Santa María la Mayor desde los Reyes Católicos y consolidada mediante la bula Hispaniarum fidelitas del Papa Pío XII en 1953.
La agregación permitiría a la Hermandad participar de las indulgencias y privilegios espirituales concedidos por la Santa Sede, fortaleciendo la proyección universal de la devoción macarena.
Fomento de la Sabatina y cultos tradicionales
La propuesta contempla el fomento de la Sabatina, establecida el 10 de septiembre de 1924, que incluirá el rezo del Santo Rosario, la Salve cantada y el responso por los hermanos difuntos. Cada Sabatina se dedicará a distintos grupos de la Hermandad, hermanos residentes fuera de Sevilla y hermandades de la Esperanza, con el objetivo de fortalecer la convivencia y la unión fraterna.
Asimismo, la candidatura propone recuperar una hermosa tradición de piedad: la presentación de los niños ante la Virgen de la Esperanza en torno a la festividad de la Candelaria, conmemorando la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen María, celebrada el 2 de febrero.
Durante los días dedicados a esta festividad, el camarín de la Virgen permanecerá abierto para acoger a las familias, cuyos hijos —hermanos o no— serán colocados sobre el manto de la Santísima Virgen, como signo visible de su protección maternal. Todas las familias recibirán una estampa conmemorativa de la presentación ante la Esperanza Macarena.
Música, oración y vida litúrgica
Se impulsará la participación activa de la Coral Polifónica y la Escolanía, dotándolas de los recursos instrumentales y formativos necesarios para realzar la solemnidad de los cultos. También se promoverán momentos de reflexión espiritual y meditación silenciosa, celebrados en presencia de los Sagrados Titulares, y se ampliará la Exposición del Santísimo Sacramento, en coordinación con el Rector de la Basílica.
Asimismo, se estudiará la posibilidad de celebrar la misa en inglés y la ampliación del horario de apertura del templo, con el fin de atender a los numerosos peregrinos y fieles que visitan la Basílica diariamente.
Publicación de un devocionario corporativo
La candidatura editará un devocionario completo, tanto en formato impreso como digital, que recoja los principales ejercicios de piedad de la Hermandad: oraciones, himnos, letanías y devociones tradicionales. Incluirá los cantos eucarísticos como el Tantum Ergo, las Alabanzas de Desagravio, las antífonas marianas, el Credo, el Padre Nuestro, el Santo Rosario, las Letanías, la Corona Dolorosa y el Ángelus.
Además, se recogerán los ejercicios propios: el Triduo a Nuestra Señora del Rosario, el Quinario al Señor de la Sentencia, el Septenario Doloroso y el Vía Crucis, junto a orientaciones para la adecuada preparación del sacramento de la Penitencia, subrayando su importancia como medio de reconciliación y renovación espiritual.
Formación y predicación
El proyecto da especial relevancia a la formación doctrinal, comprometiéndose a contar con predicadores de prestigio nacional e internacional, entre ellos sacerdotes pertenecientes a la Hermandad, que contribuirán a profundizar en el mensaje evangélico y a enriquecer la vida espiritual de los hermanos.
Colaboración pastoral y vida parroquial
Una parte esencial del programa se centra en estrechar los lazos con la Parroquia de San Gil Abad, promoviendo una pastoral conjunta en la que se integren confirmaciones, cursillos prematrimoniales y prebautismales, así como la posibilidad de que los niños reciban su Primera Comunión ante la Virgen de la Esperanza.
Se establecerán acuerdos con otras parroquias y hermandades del barrio para compartir celebraciones eucarísticas y fomentar la convivencia. Durante los cultos de mayor afluencia, la candidatura propone utilizar las instalaciones de San Gil para ampliar el aforo y permitir que más fieles participen mediante pantallas retransmitidas en directo, garantizando la comunión sacramental y el acompañamiento pastoral conjunto entre ambos templos.
Accesibilidad, acompañamiento y hospitalidad
El proyecto dedica especial atención a los hermanos con movilidad reducida, previendo la creación de espacios reservados y la adaptación del Besamanos y Besapiés para garantizar la autonomía y la eliminación de barreras físicas.
En relación con el Besamanos de la Virgen de la Esperanza, la candidatura propone recuperar el ambiente de recogimiento y cercanía de otros tiempos, reinstaurando las banquetas ante la imagen y disponiendo bancos para la oración. Se organizará el dispositivo de seguridad para que el flujo de devotos sea ordenado, respetuoso y silencioso, cuidando tanto la indumentaria del personal como la dignidad del camarín, que se concibe como un espacio de devoción y encuentro con la Virgen.
También se articularán mecanismos para facilitar el desplazamiento de hermanos mayores o con dificultades, ofreciendo acompañamiento espiritual y físico.
Vigilia, oración y devoción continua
Cada jueves víspera del primer viernes de mes se celebrará una Vigilia de oración y meditación junto al Señor de la Sentencia, extendiéndose hasta la medianoche. Durante la Cuaresma, se desarrollará el Piadoso Ejercicio del Vía Crucis los viernes, excepto cuando coincidan con cultos mayores como el Quinario o el Septenario Doloroso.
Se fomentará la devoción al Santo Rosario, entregando un rosario bendecido a cada nuevo hermano, junto con el libro de Reglas y la medalla corporativa, como signo de identidad. Los traslados de los Sagrados Titulares se realizarán siempre en un contexto de oración, subrayando su solemnidad y favoreciendo la participación organizada de los hermanos.
Coincidiendo con el Jubileo Circular de las XL Horas y el Triduo en honor a Nuestra Señora del Rosario, se convocará a los jóvenes de la Hermandad para fomentar la práctica de la adoración eucarística.
Oración comunitaria y dignificación litúrgica
Durante todos los cultos se fomentará la vida de oración comunitaria, fortaleciendo la unión con los Sagrados Titulares y el compromiso de ser testigos de Esperanza en el mundo, conforme a la misión evangelizadora de la Hermandad. Se garantizará además asistencia sanitaria durante los actos y se acometerá la restauración de los enseres litúrgicos, asegurando la dignidad de los altares y celebraciones.
La candidatura prevé también la instalación de cámaras fijas para ofrecer visión continua de los Sagrados Titulares durante el horario de apertura de la Basílica, posibilitando el acompañamiento espiritual a distancia.
Una Hermandad viva, accesible y fraterna
Todos los grupos de la Hermandad serán invitados a participar activamente en los cultos, asumiendo lecturas, rezos y ofrendas. La hospitalidad se concibe como un elemento esencial, reflejando el compromiso de la Macarena con la inclusión, la acogida y la caridad cristiana.
El proyecto concluye con una declaración inspiradora: “Con la guía del Espíritu Santo y bajo la intercesión de la Santísima Virgen, asumimos con ilusión y responsabilidad este camino de renovación y fortalecimiento de nuestros cultos, con el deseo profundo de construir una Hermandad más viva, unida y comprometida, que sea testimonio fiel de fe y caridad, buscando siempre la gloria de Dios y el bienestar de nuestros hermanos”.
Así, la candidatura de Fernando Fernández Cabezuelo presenta un programa integral, detallado y profundamente espiritual, que integra fidelidad a las Reglas, atención pastoral, participación litúrgica, formación doctrinal y compromiso fraterno. Un proyecto de fe y renovación que busca devolver a los cultos internos de la Hermandad de la Macarena su papel esencial como centro de vida, oración y esperanza para todos sus hermanos y devotos.





