Una iniciativa que une memoria, arte y devoción en torno al legado histórico de la Esperanza Macarena
La candidatura de Fernando Fernández Cabezuelo a Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena ha presentado un plan patrimonial de notable profundidad histórica, centrado en la reinterpretación del manto diseñado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1881 y en la reconstrucción del diseño original de la saya “del cajón”, realizada en 1864 por Antonio del Canto Torralbo y María Teresa del Castillo Morilla.
Ambas obras constituyen auténticos hitos en la historia estética de la Hermandad, y su recuperación, según el equipo de la candidatura, busca devolver a la corporación la excelencia patrimonial a través de una mirada que une respeto por el pasado, sensibilidad artística y visión de futuro.
El manto modernista de Rodríguez Ojeda: la renovación estética de 1881
El programa encabezado por Fernández Cabezuelo propone reinterpretar el manto concebido por Rodríguez Ojeda y bordado por Elisa Rivera Dalvi en 1881, una pieza inspirada en las vanguardias decorativas del siglo XIX, influida por el movimiento Arts and Crafts y las creaciones de William Morris. Esta obra, estrenada bajo el palio de plata Ruolz, fue el germen del estilo modernista en la Hermandad de la Macarena, anticipando una estética que se consolidaría diez años después con el palio negro, hoy perteneciente a la Hermandad de la Estrella.
El manto original, de color verde, formó parte del ajuar de la Virgen hasta que fue desmontado a finales de los años sesenta para confeccionar el paño fúnebre de la corporación. Su nueva versión permitirá preservar las piezas originales en el soporte realizado por José Guillermo Carrasquilla Perea, adaptando el diseño al camarín de la Virgen y respetando escrupulosamente sus proporciones, valores y volúmenes.
El proyecto recuerda que el propio Juan Manuel Rodríguez Ojeda intervino en la pieza en varias ocasiones: primero sustituyó el encaje perimetral por una flequería más sobria, adaptándola al nuevo palio negro; más tarde, al estrenar el manto “camaronero” en 1900, la prenda cayó en desuso para los cultos externos, aunque el artista la reajustó para cultos internos, adecuando sus dimensiones al retablo de la Parroquia de San Gil Abad.
La pieza fue utilizada por última vez en 1925, durante la celebración del primer besamanos de la Virgen de la Esperanza, siendo posteriormente reformada en varias ocasiones hasta convertirse definitivamente en paño fúnebre. La reinterpretación que plantea la candidatura revivirá la estética original de Ojeda y Rivera Dalvi, conservando su esencia artística y dotándola de nueva funcionalidad devocional.
La saya “del cajón”: origen de la iconografía macarena
La propuesta se completa con la recuperación del diseño original de la saya “del cajón”, concebida por Antonio del Canto Torralbo y bordada por su esposa, María Teresa del Castillo Morilla, entre 1863 y 1864. Esta fue la primera saya que mostró a la Virgen con manto verde y saya blanca, combinación que se convertiría en símbolo permanente de su identidad iconográfica.
Los documentos históricos —como las actas del Cabildo General Extraordinario celebrado el 3 de mayo de 1863, donde se acordó “la reforma del traje de Nuestra Señora de la Esperanza”— confirman que los trabajos comenzaron el 31 de agosto de 1863 y finalizaron el 6 de octubre de 1864, tras ser encargados oficialmente en el Cabildo del 12 de septiembre de 1863.
En estudios recientes, los conservadores José Manuel García Rodríguez, Pablo Pérez Díaz y Pablo José Portillo Pérez documentaron el papel de Del Canto Torralbo como el primero en concebir la actual iconografía de la Virgen, fijando la imagen que la devoción popular ha perpetuado hasta hoy.
El manto que acompañaba originalmente a la saya se perdió con el tiempo, siendo sus bordados reaprovechados por Rodríguez Ojeda para realizar unos faldones. La saya sobrevivió, y desde entonces se conoce como “del cajón”, por ser la que la Virgen portaba el 12 de febrero de 1936, cuando fue ocultada para protegerla de los disturbios previos a la Guerra Civil.
El proyecto señala que la visión actual de la pieza está desvirtuada, debido a las intervenciones posteriores que alteraron el diseño original y el color del soporte textil. Por ello, se propone recuperar los valores auténticos de la obra, incluyendo la reproducción del cíngulo original a partir de los testimonios gráficos conservados, con el propósito de devolver a la saya su integridad formal y su significado histórico.
La necesidad de enriquecer el ajuar de camarín
El programa patrimonial subraya que la Santísima Virgen de la Esperanza solo dispone, en su ajuar de camarín, de un manto diseñado y ejecutado expresamente para ese fin: el azul y plata bordado por la Casa Caro entre 1937 y 1940. El resto de las piezas actualmente utilizadas proceden de palios anteriores o de elementos reaprovechados, como el palio “rojo”, el palio de la Casa Caro de 1942, antiguos faldones o respiraderos del paso de palio.
Por ello, la candidatura considera que a la mejora material del ajuar debe unirse la recuperación de la memoria histórica, de modo que la Hermandad honre tanto su tradición artística como a los artífices que la engrandecieron.
Memoria, patrimonio y futuro
“Cuidar del patrimonio es cuidar de Ella, y la memoria también es futuro”, afirma el lema que acompaña esta iniciativa. La propuesta de reinterpretar el manto modernista de Rodríguez Ojeda y reconstruir la saya “del cajón” representa una apuesta por la excelencia patrimonial y la fidelidad histórica, orientada a preservar el legado artístico y devocional de la Esperanza Macarena.
El proyecto no solo restituye dos obras esenciales del arte sacro sevillano, sino que también reafirma la identidad estética de la Hermandad, recordando que la historia se perpetúa cuando el arte, la fe y la memoria se unen al servicio de la devoción.












